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viernes, 6 de enero de 2012

Exigencias, no regalos

"En una sociedad en la que la mujer está oprimida, 
el hombre tampoco puede vivir en paz" 

Estaba pensando en qué regalo podían traernos los RRMM a este blog cuando me he acordado de esta frase que leí en una entrevista realizada a a Asghar Farhadi, director de la película Nader y Simin, una separación. Y he pensado que eso es lo que deberíamos exigir a los poderosos de este mundo, sean Reyes Magos o sean  mandatarios de carne y hueso:  igualdad y justicia para las mujeres  para que los hombres puedan vivir en paz. Así que en la urgencia de que las mujeres adquieran universalmente el protagonismo que merecen, mi regalo de Reyes se centra en  ellas:

- una película  (la citada anteriormente),
-  un vídeo de arte, y
- un poema.


Y Dios me hizo mujer,
de pelo largo,
ojos,
  nariz y boca de mujer.
Con curvas
y pliegues
y suaves hondonadas
y me cavó por dentro,
me hizo un taller de seres humanos.
Tejió delicadamente mis nervios
y balanceó con cuidado
el número de mis hormonas.
Compuso mi sangre
y me inyectó con ella
para que irrigara
todo mi cuerpo;
nacieron así las ideas,
los sueños,
el instinto.
Todo lo que creó suavemente
a martillazos de soplidos
  y taladrazos de amor,
las mil y una cosas que me hacen mujer todos los días
por las que me levanto orgullosa
todas las mañanas
y bendigo mi sexo.
                               Gioconda Belli


miércoles, 5 de enero de 2011

De cuando el mejor regalo era una mandarina

En centroeuropa, Bélgica, Suiza, Alemania, ... se conserva la tradición de San Nicolás, personaje bondadoso que  en la noche del cinco de diciembre dejaba en las ventanas de las casas donde hubiera niños  un pedacito del sol de España concentrado en pequeñas y dulces mandarinas. Los niños de Troncedo tenían más cerca el sol (que se lo pregunten a Ana Ronse) pero hasta bien entrado el siglo XX, para ellos las mandarinas tenían el mismo valor de dulce y apreciado regalo. Los recibían justo  un  mes más tarde, de la mano de otros sagrados personajes benefactores de la infancia: los Reyes Magos.

Mandarinas, nueces, almendras, rosquillas, ... humildes presentes que seguramente se recibían con más ilusión que las cargas de juguetes sofisticados de estos tiempos.

Actualización 6/01/11 a las seis de la tarde: Que nadie se quede sin regalo. Si Sus Majestades han pasado de largo por tus zapatos, no es porque te lo merezcas, ha sido un despiste imperdonable pero que tiene remedio. Adjunto imagen con las instrucciones para fabricarlo:

Días de fiesta

 Siguiendo con la recopilación de tradiciones antiguas de Troncedo que hicieron Montse y Lourdes, en fechas como éstas toca recordar que la víspera de Reyes se organizaba el juego de las DAMAS y CABALLEROS. Para ello se ponían en un puchero las papeletas con el nombre de todas y cada una de las mozas y otro puchero con los de los mozos. Una mano inocente extraía una papeleta de cada uno de los pucheros y el azar se encargaba de emparejar mozos y mozas. Estas parejas bailarían las primeras piezas de la sesión de baile del día de Reyes.

¿Estará Joselón, el pastor, tratando de atisbar la llegada de los RRMM?
Por la noche, llegaban Sus Majestades montados en sus caballos, hacían tanto ruido con las herraduras que muchos aseguraban haberlos oído en sueños. Dejaban regalos en los zapatos de los más pequeños de cada casa: unas mandarinas, unas almendras, algún dulce, ...En las ventanas se dejaba pienso para los caballos y comida y vino para que los RRMM repusieran fuerzas. Casi todos sabían la verdad desde muy niños porque siempre había algún zagalón más mayor  que la soplaba pero guardaban muy bien el secreto para prolongar la emoción y la garantía del regalo, pues éste sólo duraba mientras los padres creían que se desconocía la cuestión.

El 6 de enero se ponía en marcha la fiesta de DAMAS y CABALLEROS. Era para los mozos y mozas, categoría a la que se llegaba sobre los 14, 15 ó 16 años, normalmente el propio desarrollo lo marcaba y suponía un cambio en el vestir; las chicas sustituían los calcetines cortos por las medias y los chicos estrenaban sus primeros pantalones largos y empezaban a afeitarse. El primer año que se ingresaba en esta fiesta se pagaba un canon económico y muchas novatadas por parte de los  veteranos pero sólo era cuestión de tiempo pues en los años siguientes se podía tomar la revancha con las nuevas incorporaciones (aquéllos eran tiempos en los que no faltaba población en las casas). Al mediodía, el mayordomo había recogido por las casas tortas, figas y nueces. La torta, elaborada especialmente para la ocasión, era ofrecida por las casas en las que había mozas. Luego vendrían los bailes de tarde y noche. En el descanso del baile de la noche se preparaba un tentempié que mantuviera en forma a los bailadores y, más tarde, se tomaba la torta, las figas, las nueces y el poncho.

La fiesta de "damas y caballeros" era la manera de que todos y todas pudieran bailar desde el primer baile, sin esperar a que las sacaran en el caso de las chicas y sin recibir calabazas, en el de los chicos. Como había muchos más mozos (allá por la década de los cuarenta y cincuenta algunas mozas ya empezaban a emigrar a Barcelona a servir), a veces, entre las mozas se colocaba el de alguna soltera vieja (tiona) y así se añadía diversión a costa del mozo al que le tocaba.

Y una vez terminada la fiesta, ya sólo quedaban seis días para la próxima. El 12 de enero se celebraría San Beturián, patrono de Sant'Angel.