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domingo, 3 de octubre de 2021

La importancia del proceso. Jornada de inauguración de nuestros Muretes de Arte I*


Esta breve película realizada de forma precipitada con una pequeña selección de imágenes tomadas hoy mismo por la mañana no es más que un pequeño apunte del resultado de una extraordinaria semana de trabajo, convivencia, recuperación de patrimonio, creaciones artísticas y, sobre todo, UNIÓN, en el maravilloso entorno de la ermita de la Virgen del Carmen. Ha sido en esta confluencia de cinco caminos de antiguas cabañeras donde se ha llevado a cabo el proyecto diseñado por la Asociación Muretes de Arte en estrecha colaboración con la Asociación Castillo de Troncedo. Un resultado al que ni nosotros mismos nos creíamos poder llegar cuando pusimos manos a la obra. 

Sábado, 25 de septiembre. Trabajos previos de limpieza y preparación



  

Para hacer, primero hay que deshacer

En la inauguración de hoy, Carmen Bautista, coordinadora del proyecto, ha explicado el proceso y ha hecho hincapié en algunas cosas que ya nos había venido repitiendo durante todos estos días, que su función ha sido coordinar pero que el resultado es fruto de la colaboración y aportación de todos, de las "artistas oficiales" y también de las ideas y realizaciones de todos los demás. No ha escatimado elogios para el trabajo de los pareteros locales, personas que han conocido el oficio y las técnicas en la infancia y que, a pesar de haber desarrollado su trayectoria profesional en otros campos y lugares a los que emigraron, no las han olvidado.

Joaquín Senz, Quino, en plena y meticulosa faena.


José Mª Nacenta, Ferrero, a su lado.

Sandrine Reynaud, escultora y autora de la impresionante Venus, alegoría a los astros celestes que guiaban la trashumancia,  ha vuelto a contarnos su pasión por las piedras de estos muretes o paredes, elementos ancestrales de  unión de pueblos, personas y animales como ocurría con estos pasos de cabañas de ovino. Después de esta introducción nos ha explicado el proceso de creación de su obra, contándonos cómo se enfrentó a la piedra sin una idea previa, solamente la de  intentar plasmar esa relación entre cielo y tierra, con la única determinación inicial de representar una estrella de cinco puntas y el pentágono**trazado sobre el cuerpo de Carmen. Podría decirse que fue la propia piedra, impulsada por los golpes de su cincel, la que fue generando esa hermosa figura humana que para siempre presidirá como una diosa este camino...



En el relato de cómo habían surgido las obras realizadas le ha tocado el turno a Alba de Lucas, la joven pintora segoviana, que nos ha explicado que decidió hacer abstracción de estilos realistas para centrarse en un tipo de pintura esquemática y primitivista que era lo que el entorno le sugería. Y es que, como ha quedado evidente,  en la base de todas las intervenciones para poner en valor estas paredes de piedra  está el objetivo de  que no resulten intrusivas ni se vean como un añadido al paisaje, sino que se integren de forma fluida en los colores y formas de la naturaleza, incluida la estrella que adorna el vestido de su inocente "pastoreta".





El tercer elemento artístico del conjunto ha sido una auténtica sorpresa, tanto para los visitantes como para los propios artistas locales que se han descubierto a sí mismos. El conjunto escultórico en hierro, que evoca las figuras y los sonidos de los antiguos rebaños que cruzaban estos caminos,  ha sido fruto de una desbordante lluvia de ideas y de un trabajo en equipo que es digno de destacar y que hace honor al nombre con el que Carmen lo bautizó desde el primer momento, el "ensemble". El conjunto está  enmarcado por una línea de estrellas que reproduce la constelación de las Pléyades  o crabetas como las llamaban los pastores a quienes servían de guía. 




Una imagen que representa muy gráficamente el nombre de Ensemble***



Por último, mencionamos la participación de Javier Hernández, dibujante de Muretes de Arte que estuvo con nosotros tomando apuntes del proceso, unos hermosos dibujos que formarán parte de su próximo libro en el que recoge las actuaciones de la Asociación.



* Muretes de Arte I.  Hemos introducido ese número uno romano en el título porque la principal conclusión de estas Jornadas es precisamente que tiene que haber una continuidad. Esperamos el año próximo poder escribir Muretes de Arte II.

** El número cinco. En su breve disertación, Sandrine ha apuntado algo sobre las múltiples simbologías del cinco. Entre las cuales se encuentra la salud y con el deseo de que todos los presentes gozáramos de ella se ha despedido. Quizás podríamos iniciar la tradición de repasar cada uno de los vértices de su pentágono cada vez que pasemos por allí. No se sabe con certeza que nos aporte salud pero seguro que no nos traerá lo contrario. 

***Ensemble, en francés, juntos.




domingo, 23 de enero de 2011

Miguelico y Miguelón

Dibujo: Irene Remacha
En el año 2010 se ha conmemorado el centenario de Miguel Hernández. Andaba yo releyendo sus poemas así como descubriendo algunos episodios de su biografía y  escuchando las canciones de Serrat cuando me encontré entre mis dedos unos versos infantiles en los que se recogía un diálogo imposible entre el poeta, encarnado en el niño que fue y otro niño, también pastor, moreno y curtido por el sol, también fallecido prematuramente a causa de la guerra civil, pero analfabeto y criado en otros paisajes, precisamente en los de nuestros montes. Esos dos niños, sentados a la sombra de una encina que crece  en algún lugar inverosímil, se cuentan su vida y  juegan con los versos del poeta.




 Miguelico, cuéntame,
cuéntamelo  una vez más,
cómo de fina es la  arena
cómo de azul es el mar.
Porque nací en Aragón
nunca me llegué a acercar;
quiero saber cómo sabe
el agua  aliñada en sal.
 Cuenta, cuéntame otra vez
cómo crecen las palmeras,
cómo el viento levantino
las envuelve y las menea.

Recita un lindo poema,
yo lo escucharé en silencio,
rimaré mi corazón
con el eco de tus versos.
Poeta del pueblo te llaman,
 y yo del pueblo  soy hijo;
tú traduces en  palabras
lo que en mis carnes yo vivo


Dime qué es lo que soñabas
bajo aquel pino sentado,
qué musa canta en tu oído
cuando guardas el rebaño.
Mientras tú escribes poemas
también de un rebaño cuido
pero mis mansas ovejas
sólo me ofrecen balidos.
Muéstrame  cómo lo haces
cómo el color y el dolor
se vierten en  un papel;
¿cómo se escribe el amor?
 Yo que apenas sé leer
y que menos aún escribo
en el ara de los sabios
te elevo y te canonizo.

Nacido en  tierras de casta
rodeado de altos montes,
nunca pensé  ir más allá
de mis barrancos y bosques.
Tú  naciste al sol naciente,
bañado por la alegría
de la brisa y de la luz
de tus tierras levantinas.
Yo labré en tiempo de otoño,
para segar en verano
y, entre faena y faena,
fui albañil, pastor, criado …
Yo era uno de los tuyos,
de tus hombres jornaleros
y antes de ser hombre fui
también tu niño yuntero.
Fui un pobre pueblerino,
pobre feliz infeliz,
no conocía otro mundo,
aquél era mi vivir.
-         Te  lo contaré otra vez,
 mil veces si lo pidieras
¿qué tengo mejor que hacer
que enredarte en mis poemas?
Ven y siéntate a mi lado,
quitémonos las abarcas
dejemos los pies desnudos
que en este suelo no hay barzas.
 Tú y yo, mozos de pueblo,
tostados  al sol, morenos,
nacidos en malos tiempos
para los que somos buenos.
Tú y yo, almas gemelas;
yo no soy  sabio ni listo,
tú sabes cosas que yo
en mi vida he conocido
 Me pongo en marcha a  tu norte,
siguiendo el trazo en el aire
del perfil de las montañas
que conservas en la sangre.
Y aquí, al pie de esta encina
te contaré mis historias
pero tú también tendrás
que recitarme las propias
 
Cuéntame cómo es la  nieve,
ésa que llega en noviembre
y hasta que mayo se va
hace que tu cuerpo tiemble.
Cómo es tu casa y tu padre,
quiénes eran tus amores,
cómo huele en primavera
tu prado sembrado en flores.
Mientras yo construyo  versos,
no hagas parar tu  paleta.
Yo, albañil de poemas.
Tú, poeta de las piedras.

Los dos fuimos solitarios,
hambrientos de hambre y cariño
a ti te faltó la madre,
a mí un padre compasivo.
La soledad de los montes
fue nuestra fiel compañía,
el viento nos regaló
la mejor de sus caricias..
Todo lo vertí en mis versos
y ahora poeta me llaman,
también podrías tú serlo
con lo que guarda tu alma.

-         Ay, Miguelico , mi hermano,
mi compañero,  mi amigo,
puedes leer en mi alma,
de mi ser eres testigo.
Nacimos casi a la vez,
lejos, pero bien cercanos,
vivimos en paralelo
aunque fuéramos extraños.
 Cuenta, cuéntame otra vez
cómo nacen los valientes.
Tú eres uno de ellos,
tú siempre fuiste de frente.

Cuando tú trazas palabras
sabes bien de lo que hablas
si dices hambre es Hambre
y es Amor porque tú amas.
Temprano voló la vida,
temprano trazó el  destino
sendas de sangre y de penas.
para seguir el camino.
La guerra, la triste guerra,
la única guerra posible
que a mí  me costó la vida
y a ti te llevó a la muerte.
La guerra, la triste guerra,
que no silenció tu voz
mas la colmó de tristeza,
de olvido y de desamor.