sábado, 17 de enero de 2015

Los santos barbudos

En plena temporada de los santos barbudos, tan celebrados por el Pirineo en estas épocas que los fríos invernales y los cortas horas de luz obligaban a flojear el trabajo del  campo, quiero recordaros el artículo que a San Antón y a sus "colegas" pilosos les dediqué hace ya tres años. Aquí tenéis el enlace. Aunque llego con retraso a recordar la festividad de San Beturián (12 de enero), por lo menos soy puntual con el patrón de los animales.

Ermita de San Antón. Pano. Fotos: Carlos Bravo Suárez

martes, 13 de enero de 2015

Acher y LLarz

Elegir un nombre para un hijo o hija no es tarea sencilla en estos tiempos, excepto para quienes optan por mantener la tradición familiar. Y al final sucede que en estos casos, como puede ser el  de los dos pequeños Joaquines que tenemos en Troncedo, consiguen la  originalidad sin buscarla frente a una mayoría de  nuevos padres y madres que se acogen a las modas, los nombres de origen foráneo, o de personajes de  actualidad (hay más de una Shakira por los colegios de España, por ejemplo) o los que tienen una sonoridad especial ... y, cada vez más, los que vienen muy pegados al territorio.  Esta tarde un niño se ha quedado rezagado en el colegio, los papás no han podido llegar a tiempo a recogerlo; mientras esperaba en la Secretaría hemos entablado una amena conversación; nos ha contado que su nombre, Acher, correspondía al de una montaña del Pirineo con forma de castillo y que tenía una hermanita más pequeña que se llama Llarz (nos ha costado un poco entenderlo). Cuando la mamá ha venido le hemos preguntado con curiosidad el origen de ambos nombres, ha corroborado la información en relación al del niño e imaginad mi cara cuando me ha dicho que el de la niña correspondía al de una ermita de ... ¡¡¡Formigales!!!

martes, 6 de enero de 2015

El albañil de Troncedo



Hace muchos años que en la casa del  Albañil de Troncedo no hay nadie que responda a tal apelativo pero quizás esta afirmación no sea del todo cierta  pues parece que Luis se ha empeñado en recuperar el viejo y tradicional oficio de la familia y, de manera totalmente autodidacta, lenta y concienzudamente, se está dedicando a  apilar de nuevo con la técnica más rudimentaria las mismas piedras que en su día mis antepasados colocaron en otras paredes con maestría antigua y prácticamente igual de rudimentaria.




domingo, 4 de enero de 2015

Sensaciones 2


Empezar el año en Troncedo es un lujo.  La  sensación de silencio y tranquilidad, la ausencia de prisa,  la certeza de que el día es más largo y da para mucho más que en la ciudad hacen de la estancia una experiencia realmente placentera. Soy  consciente de que estas reflexiones pueden sonar  muy injustas para los pocos que lo habitan permanentemente, a quienes precisamente tanta soledad y silencio puede llegar en algunos momentos a pesar pero hoy mismo, primer domingo del año, estoy segura de que todos los que nos encontrábamos entre estas queridas piedras nos hemos sentido bendecidos por una jornada de invierno magnífica. Más que un pueblo, la hilera de casas constituía un lagarto tumbado al sol, alargando su cuerpo para dejarse acariciar por el astro rey.  P.C.



domingo, 28 de diciembre de 2014

Planta tu árbol en el nuevo año


Aunque cada día  sale el sol y nos invita a vivir con plenitud lo que es el comienzo del resto de nuestra vida, también es cierto que los humanos estamos ligados a las cifras. Marcamos cada jornada con un número en el calendario; celebramos fechas determinadas; medimos el tiempo sexagesimalmente;  contamos los años que cumplimos; los días que nos faltan para determinados acontecimientos; los que nos corresponden de vacaciones ...; sumamos, restamos, multiplicamos y también dividimos cantidades para multitud de gestiones vitales; hasta recontamos los glóbulos rojos y los blancos que corren por nuestras venas... por eso no es de extrañar que el comienzo de un nuevo año, con el cambio de cifras que conlleva, nos motive para trazar  propósitos y proyectos. 

Y aprovechando la fecha yo también, como decía Luther King, estoy dispuesta a plantar mi arbolito y a llevar una carrasqueta procedente de bellotas recogidas en Troncedo a territorios lejanos si hace falta. 

Aunque los mensajes apocalípticos nos abrumen, no podemos dejar de plantar árboles y de vivir con la esperanza de  luchar por un  futuro mejor y más justo. A pesar  de individuos desalmados que asesinan niños, secuestran y amordazan niñas, masacran poblaciones civiles, ejecutan sin contemplaciones a otros seres humanos, se corrompen y roban los bienes públicos para su enriquecimiento, pisotean las riquezas naturales del planeta  ...

Vaya pues el deseo de un

 FELIZ AÑO 2015
 repleto de proyectos y esperanza.


jueves, 25 de diciembre de 2014

San Esteban, fiesta de invierno

Hoy es 25 de diciembre, día de Navidad y víspera de las fiestas pequeñas de Troncedo que se celebraban para San Esteban, 26 de diciembre según el calendario católico. Hace unos años escribí un artículo en el que hacía referencia a estas  costumbres que os invito a releer. ¡Que paséis buen día mañana los que andais por el pueblo en estas fechas!

Lo prometido es deuda

Quedaron pendientes de colgar las fotos de toda la actividad desplegada en el pasado puente de de la constitución. Lo prometido es deuda y aquí va como pequeño regalo de Navidad.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Sensaciones en Troncedo

¿Y tú que sientes en este rinconcito del mundo? Podríamos iniciar una serie de confesiones ante la cámara ... ¡Empieza Teresa!




Untitled from Elena Gil Núñez on Vimeo.

lunes, 8 de diciembre de 2014

Así empezó el puente festivo...

Este puente de diciembre
el pueblo se llenó de gente.

Venían de muchos lugares 
y traían muchos planes.

Empezaron las jornadas
con las pilas bien cargadas,
unas masaron tortetas 
y otros hacían calceta...

 (continuará ...)



domingo, 2 de noviembre de 2014

Como en la fiesta ...

"Hay tanta gente como para la fiesta ..." Eso es lo que me contaron que decía un vecino el pasado sábado en Troncedo. Y así era, estábamos otra vez de fiesta, prácticamente todas las puertas de las casas abiertas. Pero en esta ocasión era la fiesta del recuerdo, la obligación anual de acudir a visitar a los seres queridos que nos han dejado y de remozar las lápidas. En mi opinión, no lo hacemos tanto por ellos sino por nosotros mismos, porque este acercamiento, este esmero en no faltar a la cita, nos consuela de su pérdida y nos ayuda a sentir y reconocer su presencia en nuestras vidas. Una presencia alimentada por las innumerables llamitas de velas encendidas junto a todas y cada una de las tumbas de nuestro bonito cementerio.


    EL VIAJE DEFINITIVO

  …Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros
cantando;
y se quedará mi huerto, con su verde árbol,
y con su pozo blanco.

Todas la tardes, el cielo será azul y plácido;
y tocarán, como esta tarde están tocando, 
las campanas del campanario.

Se morirán aquellos que me amaron;
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado.
mi espíritu errará, nostálgico…

Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido…
Y se quedarán los pájaros cantando.

                                                                                          Juan Ramón Jiménez


jueves, 25 de septiembre de 2014

Feria de San Miguel. Sanmiguelada


La Feria de San Miguel es considerada una de las más antiguas de Aragón. Su fecha de concesión data de 1201, privilegio que concedió el rey Pedro II al abad de San Vitorián, trasladando a Graus la que solía celebrarse todos los años en el monasterio de San Pedro de Tabernas. La feria duraba 10 días, comenzaba tres días antes de San Miguel; es decir el 26 de septiembre y finalizaba el 5 de octubre. En esos días acudían a Graus numerosos tratantes, ganaderos de toda la zona y de toda España, para la compra y venta de los caballos; porque decían que “era muy bueno el ganado que se vendía en Graus”, convirtiéndose en una feria puntera, que incluso llegó a dictar el precio y el peso para la comarca.
Hasta bien entrada la década de los sesenta del siglo pasado, la feria de San Miguel era una cita para los tratantes de ganado, para agricultores y ganaderos de la región, y para los compradores de caballerías, así como para los patrones que buscaban criados o viceversa, criados que querían cambiar de amos. Por eso se conocía también como “la feria de los amos”

Sufrió un retroceso tras la llegada de la maquinaria agrícola al campo, a causa de la consiguiente desaparición de las caballerías para las faenas. Pero si algo la ha caracterizado, es que no ha perdido el carácter comercial, de ahí su celebración ininterrumpidamente del evento. Además no sólo sirvió como motor de exposición comercial, sino que también dio pie a la creación de nexos personales entre diferentes comarcas y sus gentes.Por todo ello, el Ayuntamiento de Graus en el 2001, coincidiendo con el 800 aniversario de su concesión,  llevó a cabo la reedición de esta significativa muestra caballar y mular. Con la modernización del certamen a los tiempos, se enfocó hacia el ocio y el turismo como elementos principales, sin olvidar el carácter comercial con la compra-venta de ejemplares. Y tras ocho ediciones la feria se ha consolidado como una actividad más dentro del calendario festivo de la localidad.


Sanmiguelada. En relación con la costumbre de contratar sirvientes en estas fechas he encontrado un artículo muy interesante en el blog Contando cosicas de Aragón que paso a transcribir:

 San Miguel fue erigido patrón de las localidades donde convivían cristianos, moriscos y judíos, hasta la expulsión de nuestro país de estos dos últimos, ya que el arcángel aparece en los libros de las tres comunidades. El Santo tiene dedicadas diversas ermitas y parroquias en todo Aragón. Para San Miguel Arcángel (29 de septiembre) terminaba el ciclo agrícola o el año laboral y, así, los jornaleros finalizaban el contrato con sus amos o lo renovaban por un año más. Era la "sanmiguelada", fecha en la que se ajustaban las cuentas del año y se decidían para el siguiente.



Coincidía este día con el repaso de cuentas en las casas, con el ajuste de mozos y sirvientas, la renovación de médicos, farmacéuticos… era algo así como el balance de ingresos después de los gastos onerosos que imponía la recolección, entre fatigas, sudores y lágrimas… Era el día de San Miguel, “revolvedor”, en que la casa de labrador, asalariaba su servidumbre para el año próximo; firmaba el contrato de arriendo de sus domicilios o de sus tierras; vencían los pagaré, el préstamo o la hipoteca; y en dicho día se celebraba en muchos lugares, la feria de la servidumbre, a donde concurrían de casi todos los pueblos de la montaña y donde se celebraban ajustes y buscaban criados, como si se tratase de un mercado de ganado. Una feria de este tipo muy importante se daba en el lugar de Graus.



La llegada de San Miguel suponía un verdadero trasiego de gente joven de ambos sexos; servían en casas de labranza en los pueblos, y en la ciudad como doncellas, cocineras, o niñeras. Los asalariados se vinculaban a las casas, por espacio de una añada, de sanmigalada a sanmigalada, que era la fecha crucial del calendario agrario y el hito temporal de renovación o rescisión de los contratos entre amos y jornaleros. En general esos contratos eran de carácter verbal, en los que la dieta de los jornaleros era muy importante, y ésta se constituiría en uno de los factores de descontento de los jornaleros, ya que muchos de ellos se contrataban poco más que por la comida. La sociedad montañesa era eminentemente autárquica y la circulación del dinero estaba en estado muy embrionario. El refranero popular, hace gala de un enorme sentido irónico: "¡Ya van en menos las malas, que me quedan once meses y tres semanas!” Este axioma popular ha quedado como patrón definidor de las servidumbres sacrificadas. Estar hastiado del comportamiento del amo a la primera semana del contrato es harto significativo. La abstinencia de los jornaleros es un hecho muy divulgado por toda nuestra tierra. Dado el alto índice de testimonios orales, no podemos negar que la frugalidad no estaba exenta en la dieta alimentaria tradicional. El patrimonio y el gobierno doméstico tenía en la virtud del ahorro, una conducta de ejemplaridad. A veces la acción de ahorrar rayaba en la cicatería y en el egoísmo. Y de ello dejaron constancia los peones.



Eran también fechas de retorno de los pastores de las montañas para los que la climatología impedía continuar en los valles pirenaicos, y era el momento de regresar a la tierra baja, a los pastos de invernada. Este descenso se realizaba, en ocasiones, de forma escalonada. En Ansó, las ovejas subían a los puertos el 10 de julio y permanecían en ellos hasta el 29 de septiembre”

Leyendo estas líneas he recordado una anécdota que me contó mi tía Rosalía que de niña, tendría 9 o 10 años a lo sumo, fue llevada a servir para la sanmiguelada a una casa de Ligüerre donde la hacían trabajar de lo lindo y la malalimentaban. Pasado el año, la criatura sacó fuerzas para enfrentarse al amo, pedir le la cuenta y decirle que se marchaba porque no le gustaba estar allí. El amo le contestó que podía marcharse como había venido, que el sueldo ya se lo había cobrado su padre en aceite en la feria de Graus del año anterior. La historia no termina aquí puesto que, con un hatillo en el que envolvió sus pocas posesiones, se marchó (andando, por supuesto) hasta Troncedo, encontró a su madre con otras mujeres “filando” en la placeta y lo primero que le espetó fue que qué mala trabajadora debía ser cuando la habían echado. Me parece un testimonio desgarrador del desamparo y la dureza de la vida para las niñas campesinas de aquellos principios del siglo XX en estos pueblos. Siempre que tengo ocasión traigo al recuerdo estas realidades, creo que es el mejor homenaje que puedo hacer a mis antepasadas, dejar fe de la dureza de su origen para poner en valor cómo supieron sobrevivir y adaptarse a los nuevos tiempos con el firme propósito de mejorar el destino de sus hijas.