jueves, 30 de junio de 2016

Tronzeto, Troncedo ... lugar de gusanos de seda

El pasado sábado 25 de junio en Troncedo velamos las armas de una segunda versión de jornada electoral  con otra particular jornada autóctona ...¡y ya vamos por la décimocuarta!.

Este encuentro festivo-amistoso-cultural se ha convertido  en una peculiar moderna tradición (valga la antítesis) de la vida de nuestro pueblo vivo (valga ahora la redundancia). Ya no se concibe el ciclo anual de este lugar sin contar con esta celebración, sin duda un gran acierto de la Asociación Cultural Castillo de Troncedo, impulsora de la mismay de todos los vecinos  y amigos que la hacemos posible.


A lo largo de estas catorce ediciones ha habido muchas ocasiones en las que lo cultural se ha elevado a la categoría de lo erudito. La última jornada fue precisamente una de ellas, con la presencia en el pueblo de  uno de los mayores, si no el mayor especialista en la cultura de la antigua Iberia, D. Bienvenido Mascaray. Este ribagorzano, nacido en Campo, en casa El Fovano (su abuelo era de Formigales) ha sido maestro, abogado y empresario. Pero además es investigador histórico y lingüístico, especializado en aragonés ribagorzano y también, como ya decíamos, en la lengua y cultura íbera.

Bienvenido, con una capacidad comunicativa propia del maestro que fue y que demostró no haber dejado de ser aunque abandonara tempranamente la profesión,  nos abrió una  puerta que permite adentrarnos en las entrañas de nuestra cultura más ancestral, la de la Iberia prerromana,  la orilla del norte que es precisamente  el origen etimológico del nombre con el que la llamaban los pueblos norteafricanos que la alcanzaron y que se extendieron por toda la península, los íberos. Y sobre etimología versó principalmente su charla, salpicada también de anécdotas, curiosidades y fundamentos de la rica y desconocida cultura sobre la que se fueron depositando a lo largo de los siglos otros pueblos, otras lenguas, otras creencias ... hasta el punto de quedar olvidada o ignorada, que no se sabe lo que es peor.

Yo personalmente disfruté mucho con la charla y no me hubiera importado que se hubiera prolongado para que nos deleitara con más datos sobre la Diosa Madre protectora y bondadosa de los íberos, aquella que no castigaba con ningún infierno a los miserables, más bien sufría cuando su conducta le obligaba a no poder acogerlos en su seno; también sobre las virtudes de los valientes íberos que tan maltratados resultaron ser en los tratados romanos, tal y como ocurre siempre con la Historia contada por los vencedores, es decir, con la Historia en general...

Pero, volviendo a la etimología de la toponimia íbera, que era el tema de la charla, Bienvenido, demostrando su profundos conocimientos epigráficos de esta lengua, trazó con precisión la línea argumental que nos condujo al significado del topónimo Troncedo como "lugar donde hay gusanos de seda", ante la perplejidad de algunos de los presentes y, también (por qué no decirlo)  el escepticismo de otros.

Si esto de los gusanos de seda resultaba difícil de creer a pesar de la constatación de la existencia de, por lo menos, un viejo ejemplar de morera en casa Solanilla (claro es que los íberos anduvieron por aquí hace la friolera de ... 2500 años, dos o tres siglos más  o menos ...) y de la descripción del diccionario de Madoz en la que también se relaciona a Troncedo con los gusanos; lo cierto es que hubo otros muchos ejemplos con una explicación igual de lógica pero más sencilla de asimilar: Barbastro, Tierrantona ... de paso que por el camino iba desechando unas etimologías que , demostrando ser tan simples como infudamentadas, han conseguido imponerse como ciertas incluso entre algunos "especialistas" en la materia y hasta han llegado a formar parte de la iconografía heráldica (todos recordamos el escudo de Barbastro, con un señor bien barbado).

En cualquier caso, para todos cuantos estén interesados en profundizar en este asunto, les invitamos a visitar la página IberiasegúnMascaray en la que encontrarán abundante y rigurosa información sobre todas sus investigaciones.


lunes, 27 de junio de 2016

El Caixigar 2016

Ya contamos 14 caixigos en nuestro caixigar de papel ... Un pequeño bosque de letras, historias y recuerdos. Gracias a todos los que lo levantáis, a los que lo esperais con ilusión para pasearos entre sus páginas y a quienes colaborais a mantener vivo este bosque con vuestras aportaciones particulares a modo de publicidad. Gracias y ...

¡ya estamos preparando la semilla del siguiente ejemplar!


lunes, 30 de mayo de 2016

El último pastor

Hace pocas horas nos ha llegado la noticia del fallecimiento de Joserón, el pastor. No por anunciada,   nos duele menos. Hemos perdido para siempre un elemento del paisaje troncedano, un personaje singular, el último pastor del pueblo; observador incansable de estos montes y piedras, que atesoraba en su memoria nuestra pequeña historia. Se había criado en Panillo pero terminó de hacerlo en Troncedo porque todavía era un zagal de 14 años cuando llegó al pueblo  y durante los 65 restantes ha vivido en todas y cada una de las casas, repartiendo los días según las cabezas de ganau que guardaran en sus corrales. Compartió la intimidad de las familias y las largas veladas de invierno junto al fogaril cuando todavía había familias, había veladas y no había televisiones ni mucho menos Internet y el visionado de las imágenes en movimiento se centraba en las llamas del hogar y las yayas, con el fuso en la mano,  nos decían aquello de "no mires el fuego, ninona, que te picharás en la cama"; mientras, los yayos se ocupaban de contar los cuentos que a ellos les habían contado sus propios yayos y así hasta el origen de los tiempos (o casi). Y también vio cerrarse una a una casi todas las puertas, de tal manera que su "trashumancia" personal por los hogares se redujo en los últimos años a tres (Baile, Mariñosa y Soltero) para limitarse en las dos postreras décadas de su vida a la de Soltero, casa en la que echó raíces y permaneció como uno más de la familia tras la jubilación. Sólo en el último año, después de que su salud se resquebrajara y precisara de cuidados especializados, se trasladó a una residencia de ancianos.

Ya no nos lo encontraremos más en medio del camino, confundido con los colores del bosque, prácticamente invisible si no fuera porque siempre acababa descubierto por los jadeos o ladridos del perrico que  le acompañaba. Como nos ha dicho José de casa Solanilla en un mensaje de wasap: 

                                 Se ha ido como ha vivido ...sin ruido.



En 2005  Troncedo le rindió un pequeño homenaje reconociendo su  vida y su dedicación al pueblo. Para aquella ocasión, una buena amiga  compuso un poema que se publicó en El Caixigar nº 2 y del que rescatamos algunos versos.


La figura del pastor       

siempre quedará grabada
en la memoria del pueblo
como estampa acostumbrada:
con el morral a la esquena, 
la gayata pa empararse,
el paraguas por si acaso
cara la tarde tronase.

Asinas, t'ol día al monte,
apacentando el ganau,
faya calor, frío u aire,
que ya el tiene acostumbrau.

En el morral, la ciembrera
del de comer. El cenar
a redolin por las casas,
y el dormir y el almorzar, 
que en toz los fogarils
s'ha calentau del lugar,
y sopas de to las casas
(escaldadas u con güego)
en ha comiu p'almorzar.

(...)

De tantas generazions
de pastós en este pueblo,
a Joserón el pastor
nuestro afecto le ofrecemos,
porque ha siu como uno más
en las casas de Tronzedo.


 DEP, José Abré Belfort.

miércoles, 27 de abril de 2016

Graus, un pueblo de cine

"Los de Graus, guardaus", era una frase que escuché múltiples veces en mi niñez. Siempre era cuando mamá quería señalar las diferencias de carácter y forma de actuar entre ella y mi padre. Sin embargo no acabé de entender muy bien el significado hasta años más tarde. Mi interpretación es que la frase resume con cierta sorna la mirada que los aldeanos  de los núcleos próximos a la capital de la comarca (Graus), posaban sobre los grausinos. Estos eran los dueños de comercios, negocios y servicios a los que indefectiblemente debían acudir en innumerables ocasiones y también eran los señores a cuyas casas muchas zagalas como ella iban a "servir". Como en en la vida misma, como en todo el mundo, el de ayer y el de hoy, estas gentes acomodadas se comportaban con un cierto engreimiento que pretendía soslayar que la prosperidad de la que disfrutaban ellos, los  "ricos", se sustentaba en la existencia y el trabajo de los "pobres". Los de Graus  se las daban de refinados de tal manera que hasta hablaban una variante del aragonés diferente de la de Troncedo, por ejemplo, considerada esta última como  un habla "pueblerina".  Estas diferencias sociales quedan también reflejadas con detalle en la película Cosetas d'adentro que Lola Gracia nos presentó en Troncedo en la jornada cultural de hace tres años.

Espero que entendáis que estas consideraciones son tan generalizadas como injustas, ni todos los "pueblerinos" eran pobres ni todos los grausinos, "ricos". Yo,  por mucho que presuma de troncedana, nací en Graus y  toda mi rama paterna es grausina, de familia trabajadora. Y me siento muy orgullosa de estas raíces. De lo que no cabe duda es de que la villa daba y sigue dando argumentos a sus habitantes para sentirse privilegiados, tanto por  la belleza del entorno natural como por (ahora sí, totalmente en serio y con rigor) la calidad humana de sus gentes y  la riqueza del patrimonio cultural que la adorna; entre otras, su Plaza Mayor, de la que hemos hablado en otras ocasiones y que, desde que se levantara, allá por el s.XVI, no ha dejado de sorprender a los visitantes que se han acercado. 





En los últimos años, esta entrañable plaza que ha sido testigo de tantas vidas y episodios no deja de ser noticia en los medios nacionales. Concursos, spots publicitarios ... y ahora, desde hoy mismo, escenario de la próxima película del director zaragozano Nacho Garcia Velilla. nombre que garantiza por sí mismo el éxito.  Vamos, que mis corresponsales destacados en el lugar me cuentan que Graus es un hervidero de gente del cine  y caras famosas a las que pedir un selfie. 


¡Qué ganas de ver la peli!

...Acción!

martes, 29 de marzo de 2016

¡A por la número 13!

Hace unos meses le envié a Mariano Coronas un ejemplar de El Caixigar nº 12, edición de junio de 2015. Se trataba de una obligada correspondencia al gesto generoso que él tiene con nuestra Asociación remitiéndonos puntualmente los ejemplares de la  veterana revista El Gurrión, publicada en Labuerda desde 1980 y que, como en otras ocasiones se ha dicho, sirve de inspiración y modelo para nuestro  modesto y local boletín anual.  Mariano registró la recepción del "caixigo" con unas estimulantes palabras que paso a transcribir: 

"Un caixigar, como es fácil deducir, es un bosque de caixigos. En todo caso, para los de fuera de Aragón, igual conviene aclarar que un caixigo es un quejigo; es decir, un roble para que nos entendamos. Pues resulta que en Troncedo, un pueblo en la raya entre Sobrarbe y Ribagorza (provincia de Huesca), hay un grupo numeroso de personas que no paran de trabajar restaurando, reconstruyendo, recuperando, limpiando, marcando, celebrando...: caminos, casas, molino, castillo, fiestas, romerías, conversación, ideas, personas... Son muy aficionados y entusiastas conjugadores de verbos colectivos (como los que he indicado con anterioridad, en gerundio). Y, además, también conjugan el verbo escribir (seguro que con anterioridad, han conjugado sobradamente el verbo leer y el verbo pensar, entre otros); como consecuencia de ello, cada año plantan-escriben un nuevo caixigo; de modo que, en pocos años van a conseguir tener un caixigar de palabras, de letras... Hoy me ha llegado el número 12, con 48 páginas, tamaño cuartilla, fotos en color y dedicado a las “Mujeres de antes”. En la página 2 reproducen ya un hermoso poema de Miguel Hernández “Hijo de la luz”. También hablan de la Feria de San Miguel de Graus, de “Yaya Manuela”, “Una tienda en Troncedo”, “Heridas de guerra”, “De cuando fuimos mineros”, “Fiestas de San Lorenzo”, etc., etc. Yo no sé si los troncedanos que la reciben aprecian suficientemente este trabajo de recuperar y dejar escritos sentimientos, recuerdos, tradiciones, cuentos, personajes, fiestas, etc. de su pueblo y alrededores, pero la faena de quienes impulsan la publicación y de quienes escriben en ella es enormemente meritoria y la calidad del montaje, la disposición de textos y las fotos redondean perfectamente el trabajo, la obra. Y es una maestra incombustible – Pilar Ciutad- quien coordina todo ello y quien me la ha hecho llegar. Yo me he puesto la camiseta de fiesta y he querido hacerme esta foto leyendo “El Caixigar” y, ya de paso, animar a sus colaboradores a seguir en esa empresa que nadie más vendrá a hacer. Si no queremos que se pierda del todo la pequeña o gran historia de nuestros pueblos y de nuestras gentes, tenemos que arremangarnos y escribirla, no queda otra... Felicidades por los doce “caixigos” y mucha fuerza para continuar la empresa."


Después de esto, sólo me queda anunciar que estamos preparando el terreno para plantar el caixigo 13. Ya son varios los queridos colaboradores que se han arremangado y me han hecho llegar nuevas e interesantes historias que no quieren que se pierdan en el olvido ... pero todavía hay sitio para más aportaciones de todo tipo: narraciones, fotos, sugerencias, opiniones, propuestas de futuro ... así como estamos abiertos a nuevos anunciantes que, con su contribución económica, colaboran también a la pervivencia y difusión de la revista.

¡Te esperamos!  
  


domingo, 20 de marzo de 2016

Paisajes con y tras la lluvia

Una de las cosas que más sorprende a los visitantes de Troncedo y no deja de maravillarnos a los habituales son las espléndidas panorámicas que podemos divisar desde distintos puntos del término en los días claros y soleados que abundan a lo largo del año. Pero no me negaréis que los días de lluvia también tienen su encanto, la luz que consigue atravesar las barreras de nubes realza el valor de los verdes y ocres del monte, le concede mayor halo de antigüedad al pueblo si cabe.  Si además, en un día como el de hoy, tras una semana de lluvia y nieve, la primavera pugna por nacer (aún le quedan muchos días para madurar  por estas alturas), el espectáculo de la naturaleza es, una vez más, impresionante. 

Juzguen ustedes a través de esta pequeña muestra ...

Troncedo, ayer 19/03/16



Troncedo, hoy  20/03/16


domingo, 31 de enero de 2016

Paco Sierra en Utebo

Nuestro amigo Paco Sierra sigue conquistando territorios con sus dibujos a bolígrafo BIC (boligrafías, como las llama él). El próximo viernes 5 de febrero inaugura exposición en Utebo y nos invita a todos los que paramos por esta redolada a acompañarle. Si no conoces todavía su obra, te animamos a entrar en su página y seguro que os entran ganas de  ver su obra de cerca.

¡Nos vemos en Utebo!


miércoles, 20 de enero de 2016

El maestro de Troncedo

El Museo Diocesano Barbastro-Monzón custodia tres interesantísimas piezas procedentes de la iglesia de San Victorián de Troncedo, se trata de las imágenes de San Miguella Virgen con el Niño y Santa Bárbara, fechadas hacia 1445-1460 y atribuidas al mismo maestro, tanto por la ejecución de la talla, los rasgos faciales similares o el tratamiento de las vestimentas común, con un estilo, heredero del gótico internacional, según R. Steve Janke.
Las tres piezas fueron depositadas en la colección del Museo Diocesano en marzo de 1977, momento en el que fueron llevadas al Instituto de Arte Religioso de Madrid para su restauración y a su vuelta pasaron a formar parte de la colección permanente del Museo.
Nos centramos en el análisis de la talla de san Miguel atendiendo a su iconografía y por ser el ejemplo que de manera más significativa conserva la técnica del brocado aplicado que hace singulares a este conjunto de piezas.

San Miguel va ataviado con armadura de un elegante brillo metálico –quizás se trate de polvo de estaño soplado sobre el aglutinante para obtener el aspecto metálico- compuesta por un peto de cuya parte inferior cuelga el faldar, ambas piezas separadas por un ajustado cinturón rojo con aplicaciones metálicas, y terminado en una especie de escamas sobre el que se aprecia la simplificada cota de malla con terminaciones en forma de dientes de sierra; los brazos quedan protegidos por el guardabrazo y el avambrazo, mientras que en las extremidades inferiores, para proteger el muslo, vemos el quijote y la greba; las articulaciones se cubren con codales y rodilleras. El santo se cubre finalmente con una amplia capa en tono rojo en la parte exterior y verde en la interior, sujeta por un broche lobulado. La decoración de la capa es interesantísima, con un brocado yuxtapuesto en todo el perímetro de la misma y brocados simples en la parte posterior de dicha capa, cuya técnica analizaremos más adelante.
Su dorada y rizada melena queda sujeta por una diadema. En la mano izquierda porta una cruz –que posiblemente no es original- mientras que el brazo derecho ha desaparecido; como han desaparecido también sus alas, quedando únicamente el hueco practicado en la parte posterior de la talla para alojarlas.
El demonio se presenta bajo la curiosa forma de un dragón con alas pegadas al cuerpo y extensa cola; la cabeza, con las fauces abiertas, dirige la mirada hacia en santo, quien posiblemente estaba clavándole una lanza que no se conserva.
San Miguel es uno de los santo más venerados en la Edad Media, también en Aragón. Es el“Ángel Jefe”, el que lidera, el que dirige. Como jefe de la milicia celestial desde el siglo XIV suele presentarse ataviado con armadura militar -hasta el siglo XIII lo normal es encontrar al santo vestido con túnica-. Su papel es fundamental en la gran batalla del cielo. Luzbel era uno de los ángeles más bellos de la Corte Celestial y ofuscado por el orgullo se rebeló contra Dios diciendo “No serviré” “Subiré hasta el Cielo y levantaré mi trono encima de las estrellas, encima de Dios… subiré a la cumbre de las nubes, seré igual a Dios”. Muchos ángeles le siguieron pero en ese momento otro arcángel, todavía más hermoso que Lucifer, se postró ante el trono de Dios en un acto de adoración profunda y lealtad dijo “¿Quién como Dios?”, que es lo que significa Miguel.
En el Apocalipsis 12, 7-10 se narra: “En ese momento se desató una gran batalla en el Cielo: Miguel y sus Ángeles combatieron contra el Monstruo. El Monstruo se defendía apoyado por sus ángeles, pero no pudieron resistir, y ya no hubo lugar para ellos en el Cielo. Echaron, pues, al enorme Monstruo, a la Serpiente antigua, al Diablo, a Satanás, como lo llaman, al seductor del mundo entero, lo echaron a la tierra y a todos sus ángeles con él”. Esta talla no representa el fragor de la batalla sino al arcángel sobre la bestia en actitud de victoria, de triunfo del bien sobre el mal. Precisamente esta faceta del santo como defensor del bien frente al mal propiciará su gran devoción durante la Edad Media y la demanda de imágenes para el culto.
Fue durante el último proceso de restauración de la talla de san Miguel, en el año 2009, cuando se tomó una muestra de la decoración dorada en relieve que bordea la capa que lleva el arcángel. La muestra indicó que se trataba de un brocado aplicado con dorado, siendo hasta el momento el ejemplo de esta técnica más antiguo conservado en Aragón.
El empleo del estaño en relieve es una técnica que nació en el continente Europeo a mediados del siglo XII; una variedad de esta técnica es el brocado aplicado, que surge en el siglo XV, cuando se difunde los tejidos de brocado (el brocado es un textil de seda tejido con hilos de oro o plata o ambos) y consiste en imitar estos tejidos mediante la aplicación de una lámina de estaño en relieve sobre diferentes soportes. Esta talla de san Miguel presenta dos de las tres tipologías de brocado aplicado encontradas hasta el momento en Aragón:

– El brocado yuxtapuesto en bandas, con motivo geométrico, localizado en el borde de la capa.

– El brocado aislado, que suele usarse para decorar ropajes distribuidos por la superficie a decorar imitando un lujoso textil, entre cuyos motivos no se distingue bien si se trata solamente de motivos geométricos y vegetales o incorpora también motivos animales.

Los diseños y fuentes de este brocado son totalmente distintos a la mayoría de los documentados en Aragón, lo que hace pensar que podrían deberse a un artista itinerante o ser piezas importadas. Los rasgos faciales de la talla, el tono de sus ojos apoyan esta teoría.
El relleno del brocado es de cera de abeja, con un grosor elevado y color marrón sobre el que queda un resto de lámina de estaño de molde casi totalmente corroído a casiterita (oxido de estaño) de color gris pardo. Sobre este resto se encuentra el dorado que casi con seguridad no es original puesto que a veces está sobre la cera en zonas donde el estaño desaparece. Pese a que quizás no es original si es muy antiguo, ya que se realiza al modo tradicional de dorar sobre estaño, es decir, aplicando un barniz mordiente, sobre este un mixtión rojo de albayalde y bermellón que finalmente recibe el dorado (99% oro y 1% plata).
Se trata de un conjunto de piezas de excepcional valor e interés.




domingo, 20 de diciembre de 2015

Pan, vino y aceite para el camino



Y si el pan se tuesta y se le añade aceite del molino de Troncedo ... se coge fuerza para emprender el largo camino del nuevo año que se inicia ...


Aunque ya hayan pasado unos días, os dejamos con algunas imágenes de lo que dio de sí la jornada del domingo 6 de diciembre, IV molienda de aceite de la nueva era del torno de Troncedo...






¡¡¡Feliz año 2016!!!




lunes, 30 de noviembre de 2015

IV MOLIENDA DE ACEITE EN TRONCEDO

Ya queda menos para celebrar la IV Molienda de la nueva era del molino aceitero de Troncedo. Será el  próximo domingo 6 de diciembre y se reproducirá, como en las tres anteriores ediciones el proceso tradicional de selección de olivas, aventado, molienda y prensado  para la elaboración de aceite. 

Estel proceso comenzó ya hace quince días cuando un grupo de "olivareros altivos", desafiando la jornada de espesa niebla, respondieron a la convocatoria  de  las Asociaciones Castillo de Troncedo y Molinos de La Fueva, juntándose para recoger las olivas en Panillo, en terreno de las oliveras de casa Sosas, tan vinculada afectivamente a Troncedo. 




Confiamos en que esta nueva molienda repita el éxito de las ediciones anteriores y reúna a un buen grupo de amigos y amantes de las labores tradicionales de estas tierras, rindiendo un nuevo homenaje a los esforzados campesinos que nos precedieron. La jornada comenzará a las 10:00 y a lo largo de la mañana habrá ocasión para reponer fuerzas con remojones de pan tostado con ajo y aceite recién prensado. Además habrá  panceta para almorzar a mediodía y, más tarde, una comida de menú contundente: judías con chorizo y careta, pan, vino, postre y café*. Habrá posibilidad de adquirir botellas del aceite obtenido.

¡¡¡Nos vemos en el torno de Troncedo el domingo!!!

*PRECIOS: Almuerzo: 4 €; Comida: 8 €; Almuerzo y comida, 10 €
                        Socios de sendas Asociaciones: Almuerzo y comida, 8 €
                        Niños/as hasta 8 años, gratis

domingo, 8 de noviembre de 2015

Patrimonio lingüístico troncedano

Este verano, Fernando Romanos, autor de varios estudios sobre la lengua aragonesa y sus diversas localizaciones, se acercó  a Troncedo de la mano de Iñigo Guitarte para conocer algo más sobre  las "viejas" palabras del lugar.

Fernando, entre cuyas obras se encuentra un pequeño tratado de Aragonés de A Fueba, estaba interesado en investigar sobre los términos y expresiones locales en este núcleo fovano tan influenciado en todos los aspectos, cómo no también en el lingüistico, por la cercanía física y las fuertes relaciones comerciales y humanas con la vecina Ribagorza. Troncedo, ha sido y sigue siendo "territorio de frontera" a todos los efectos.

Fruto de las largas charradas con los vecinos en la puerta del club social en aquellas tardes veraniegas, fuéronse rescatando vocablos y expresiones que algunos tenían guardados, que no olvidados como se pudo comprobar, en el fondo más o menos profundo de su memoria. Así fue como el pasado 28 de octubre nos sorprendimos con una columna del Heraldo Escolar (suplemento del Heraldo de Aragón de los miércoles) dedicada a una mínima recopilación de las palabras que en esos días de estíoy tertulia fueron reflotando entre los vecinos.


miércoles, 4 de noviembre de 2015

martes, 20 de octubre de 2015

El lacuerco

Antes de que las pantallas, los medios y la publicidad nos invadan con terroríficas imágenes e historias "halloweenenses" recordaremos una vez más que el miedo es mucho más anterior a la existencia de Hollywood y de los centros comerciales, que ya nuestros abuelos y abuelas eran capaces de asustarnos con cuentos y leyendas antiquísimos. Así pues, como aperitivo de lo que se avecina, rescatamos de las redes sociales una antigua leyenda aragonesa: EL LACUERCO


El Lacuerco es una culebra peluda y mamífera. 
Sale por las noches del fondo de los ríos y se dirige a las casas donde haya una mujer que acaba de parir.


Cauta y sibilinamente se cuela por alguna abertura que tenga la vivienda, sea puerta, ventana o grieta. Busca a la madre, se acerca a ella cuando amamanta a su bebé, la hipnotiza y la deja adormecida. Entonces chupa la leche de sus pechos. Lo hace suavemente para que la mujer no perciba su presencia.
Pone el extremo de su cola en la boca del bebé para evitar que llore y despierte a la madre.
Al paso de los días, los bebés tienen un color amarillo como la paja de centeno, se debilitan, no medran… nadie sabe por qué. La madre asegura que lo amamanta con la frecuencia adecuada.
Es un ser maléfico y odioso. Tanto que, en tiempos muy remotos, el caserío de San Juan de Plan que se encontraba en la montaña de Ligüés, sufrió una insoportable invasión de Lacuercos. Aquellos antiguos pobladores se vieron obligados a trasladarse a la parte baja del valle y construir el pueblo en la ubicación actual.
Hoy en día, cuando pare una mujer, lo que debe hacerse es tapar todos los orificios de la casa que comuniquen con el exterior. Evitando riesgos… 
Y extender una capa de serrín o ceniza en los alrededores para poder ver sus huellas, seguir su rastro y acabar con él. 
Si se consigue cazar alguno, se envuelve al bebé con la piel de la serpiente, así traspasa la enfermedad a la piel y luego se quema ésta, quedando el bebé sano como una manzana.
Este mítico animal es conocido también en comarcas de Aragón lejanas al Pirineo y en otras zonas montañosas de la Península, aunque no reciben este nombre.
Las serpientes chupando los pechos de la mujer aparecen con no poca frecuencia en la iconografía del románico. Pero no son lacuercos si no son peludas ni la mujer tiene un bebé en sus brazos.

Fuente: Carmen Sánchez Gonzalo en La Historia de Aragón contada por Petronila (página de Facebook)





Portada Catedral de Huesca

Tradicionales reuniones de otoño

Foto: Nuria Rodríguez Solanilla

Se acaba octubre, el otoño avanza y pronto llegará un fin de semana muy especial, aquél en el que se mezclan viejas tradiciones paganas vinculadas a los ciclos de la naturaleza con celebraciones católicas superpuestas a las mismas y además, en nuestro caso, con una pequeña tradición local consistente en "vernos de nuevo en Troncedo" para hacer balance del año y proyectos para el futuro. 

Este es el programa del fin de semana de Todos los Santos que nos han hecho llegar:


SÁBADO 31/10

- 9:00: VECINAL ( a ver si somos capaces de hacer 3 " tajos "... que hace días que no trabajamos jeje ). 
Además, elaboración de Jabón artesanal en el salón !!!

- 13:00: Degustación Vino "Castillo de Troncedo" en el Salón Social. 
Para facilitar la organización al propietario del vino, os agradeceríamos que nos reenviéis email con las personas aprox. por Casa que asistirán al evento. Gracias.

- 18:00: Asamblea General de la Asoc. Cultural Castillo de Troncedo ( adjunto documento ).

En acabar, HALLOWEEN para los peques. Acordaros de los caramelos !!!

DOMINGO 01/11

- 11:00-11:30 Asamblea General de Vecinos en el Salón Social.

domingo, 20 de septiembre de 2015

La Plaza Mayor de Graus


La Plaza Mayor de Graus ha quedado finalmente en segundo lugar en ese extraño concurso que se han montado los de la Guía Repsol. Pero la PLAZA conserva el primer lugar en el  corazón de muchos grausinos de nacimiento así como de las gentes de la redolada y de muchos otros que la han visitado y se han quedado impresionados por su belleza y la riqueza histórica y vital que almacena.Felicidades, Graus.


La Plaza, julio 2015



Se trata de una de las plazas porticadas más bellas de Aragón, ya que en ella se reúnen ejemplos arquitectónicos de diversas índoles. Los arcos de medio punto, los ojivales y los adintelados, fueron creados para albergar uno de los recursos económicos más importantes de la villa, el comercio, instalándose bajo sus porches los comerciantes que venían a los mercados y a las ferias. Realizada durante la ampliación urbanística del siglo XVI gracias al aumento demográfico y económico de Graus, está catalogada Bien de Interés Cultural desde 1.975.

Los edificios más representativos son:

 El Ayuntamiento. Creado en la segunda mitad del siglo XVI es un bello edificio consistorial típico del renacimiento aragonés. Durante esa época, las entidades municipales atravesaron una etapa de ostentación económica que trataron de mostrar en las fachadas de sus nuevas sedes. Destaca el ladrillo como material básico de su construcción, con una galería de arcos de medio punto coronada por un alero de madera. En el centro de la fachada aparece el actual escudo de la villa, datado del esplendor de la Ilustración. Su interior, totalmente renovado, es un escaparate de la arquitectura vanguardista de la zona que le ha valido el premio García Mercadal, siendo especialmente destacable el mural alegórico al paso del tiempo, que decora el techo del Salón de Actos.

Por su perfección, esta representado en el Pueblo Español de Barcelona como ejemplo del renacimiento de Aragón.

 La Casa del Barón. Debe su nombre al Barón de la Conca, que según la leyenda mandó decorar la fachada de su mansión para complacer a su mujer de origen andaluz. Se construyó sobre el antiguo palacio del vicario de San Victorián y fue también palacio del Justicia de la Ribagorza. La ornamentación del siglo XVIII, recogida en todas las caras del edificio, destaca por su llamativo ciclo pictórico, utilizando un sugestivo colorido en tonos vivos. Su función es realzar las imágenes centrales de las alegorías a las ciencias y a las letras que hay en el frente principal que da hacia la plaza Mayor. Jarrones con flores, rostros, franjas y ribetes vegetales ornamentan el resto de la vivienda.

 La Casa Heredia. Actual sede de la Comarca de La Ribagorza, la casa-palacio de la familia Heredia se erigió en época renacentista, remodelándose y decorándose en estilo neoclásico dos siglos más tarde. Habitada por una floreciente familia, fue morada de personajes relacionados con la naturaleza pirenaica, el desarrollo agrícola, así como diplomáticos y militares. Presenta un prominente alero curvo con elementos influidos por el espíritu de la Ilustración. En las pinturas aparecen reflejadas diversos apartados de la Parábola del Hijo Pródigo, enmarcados entre columnas y representaciones de las estaciones del año. Cenefas vegetales se extienden por la fachada, concentrando la mirada en el reloj de sol.

 La Casa Bardaxí. El linaje de los Bardají se funde en la historia, no sólo de la Ribagorza, sino también en la de importantes hechos acaecidos en Aragón. Berenguer de Bardaxí, designado como uno de los representantes del Reino de Aragón en el Compromiso de Caspe, o Eusebio Bardaxi y Azara, destacado diplomático que llegó a ser Diputado de las Cortes de Cádiz, embajador en países europeos, y Presidente de Gobierno, son dos de los ejemplos más notorios. El inmueble es el más sobrio de los que componen la plaza, ostentando cierto aire de palacio clásico. Aquí, el relieve implanta el carácter teatralizado de la época neoclásica, adornando, por medio de columnas estriadas y frontones triangulares, el frente de la mansión. El alero, tallado en madera, está bellamente trabajado, y en el interior de la vivienda todavía se conservan amplios salones y una capilla privada.

 La Casa Capucho. El más amplio de los edificios existentes en la plaza Mayor es la Casa Capucho, siendo su decoración menos sugestiva que el resto. Columnas y frontones en colores azulados y grises resaltan sus vanos principales, y una cenefa recorre los óculos existentes en su planta superior. Balcones de forja, con figuras plásticas, y el alero de madera, despuntan en la gran fachada.

 La Casa Loscertales. Encuadrada entre edificios de mayor valor histórico, sus tres plantas se hayan decoradas con figuras y pilastras que recorren todo el edificio. Una imagen de un querubín sostiene uno de sus balcones, mientras que esbeltas columnas adosadas y un decorado alfiz, moldean su contorno.
Diario de Huesca, marzo de 1928

La plaza en 1917


jueves, 10 de septiembre de 2015

Guerras cercanas o lejanas, según se considere

Una vez más, el amigo Carlos Bravo, nos ofrece fuentes de conocimiento sobre lo que acaeció por estos territorios y su redolada en tiempos más o menos recientes o lejanos, según se considere. Episodios conocidos para algunos, desconocidos por otros muchos y que han ido configurando lo que somos hoy:

LA GUERRA CONTRA LA CONVENCIÓN

Carlos Bravo Suárez

(Artículo publicado en el Llibré de las Fiestas de Graus 2015)


La Guerra contra la Convención fue un conflicto bélico, hoy casi olvidado, que enfrentó a España y Francia entre 1793 y 1795. El escenario geográfico de esta corta guerra fueron las regiones fronterizas entre ambos países y, por lo tanto, la cadena pirenaica en toda su extensión. Aunque por sus menores dificultades orográficas tuvo una mayor incidencia en las zonas extremas de la cordillera, la guerra también se dejó sentir, si bien con menor intensidad, en el Pirineo aragonés.

Eclipsada por la posterior Guerra de la Independencia, de mucha mayor trascendencia y envergadura, la Guerra contra la Convención, que en Cataluña se conoce como Guerra Gran, ha sido poco estudiada por los historiadores modernos. En Aragón, este episodio bélico fue analizado con detalle por José Antonio Ferrer Benimelli en una magnífica tesis doctoral que fue publicada en forma de libro con el título de “El Conde de Aranda y el frente aragonés en la Guerra contra la Convención” (Publicaciones Revista Universidad, Zaragoza, 1965). Ferrer Benimelli es también autor del capítulo “Aragón ante la Revolución francesa”, dentro del libro colectivo “España y la Revolución francesa” (Crítica, Barcelona, 1989), del historiador galo Jean-René Aymes, gran especialista en este periodo.

Desde el punto de vista militar, hay varios gruesos volúmenes del Estado Central del Ejército dedicados al conflicto, publicados entre 1949 y 1959 por el Servicio Histórico Militar con el título de “Campañas en los Pirineos a finales del siglo XVIII”. Más recientemente, en 1997, dentro de las “Actas del III Congreso Internacional de Historia Militar”, editadas por la Institución Fernando el Católico, se incluyen varias ponencias relacionadas con la participación aragonesa en la Guerra contra la Convención.

La causa primera del conflicto fue la Revolución francesa de 1789. El estallido social que supuso y especialmente su contenido anticlerical y antimonárquico pusieron en alerta a la Corona española, cuyo titular Carlos IV había establecido un pacto de familia con su primo, el derrocado y después guillotinado Luis XVI. La nobleza y el influyente y beligerante clero español iniciaron una fuerte campaña antirrevolucionaria y antifrancesa que tuvo una entusiasta respuesta popular en el primer año del conflicto, pero que se fue desinflando a medida que éste avanzaba y llegaban los reveses militares para el ejército español.

No toda la sociedad española estaba a favor de la guerra. Algunas minorías ilustradas e intelectuales –luego tildadas de afrancesadas– preferían evitar el conflicto con Francia. Uno de los más destacados partidarios de la neutralidad armada frente al expansionismo ideológico revolucionario francés fue el Conde de Aranda. El ilustrado aristócrata aragonés era el valido real al inicio del conflicto y su oposición al mismo le costaría el puesto y el exilio interior. Ferrer Benimelli, en su magnífico libro, desmonta las tesis de quienes creen que Aranda era simpatizante de la Revolución Francesa y lo acusan de masón. Aranda simpatizó con las ideas ilustradas, pero se mostró claramente defensor de la Monarquía al ver los derroteros que habían tomado los acontecimientos en Francia. Sus argumentos contra la guerra, luego convertidos desgraciadamente en realidad, eran que España poco tenía que ganar en ella y sí mucho que perder, sobre todo frente a la rapiña inglesa en las colonias españolas en América. Aranda siempre consideró a Inglaterra, y no a Francia, como el verdadero enemigo de España.

Sea como fuere, la escalada entre ambos países tomó un cariz irreversible y Francia declaró la guerra a España el 7 de marzo de 1793. España devolvió la declaración bélica el día 23 del mismo mes. Siguiendo casi en todo a Ferrer Benimelli, pretendo resumir aquí la incidencia que el conflicto tuvo en nuestra comarca ribagorzana y principalmente en el valle de Benasque, escenario de algunas escaramuzas armadas durante la guerra que nos ocupa.

Una de las primeras consecuencias de la Revolución fue la llegada a España de muchos exiliados franceses, nobles y clérigos en su mayoría. Huían de las persecuciones revolucionarias, pero pronto supusieron un problema para las autoridades españolas a quienes, al igual que al pueblo llano, impregnado de galofobia, no inspiraban demasiada confianza.

Ya desde el estallido revolucionario en el país vecino, el gobierno español, con Floridablanca como primer ministro, tomó medidas drásticas para evitar que las ideas revolucionarias penetraran en España. Fue el llamado cordón sanitario, que se estableció a lo largo de la frontera pirenaica desde 1790. Uno de los aspectos destacables de esta guerra fue el uso de espías y confidentes a ambos lados de la frontera. Así, en junio de 1792, llegó al gobernador español del valle de Arán la noticia de la existencia de un complot francés para matar al rey de España. Según las informaciones, tres franceses, cuyo nombre y descripción física se conocían con detalle, pretendían atravesar la frontera haciéndose pasar por caldereros para intentar llegar a Madrid y consumar el magnicidio. El gobernador de Viella escribió al caballero benasqués José Ferraz para ponerlo sobre aviso. El alcalde de Benasque, Juan Ignacio Cornel, ordenó una intensa vigilancia de la frontera y se consiguió detener a uno de los sospechosos, un tal Bautista Labadens, que sabemos falleció en la cárcel unos años más tarde. Los franceses que viajaban con él, y contra quienes nada se pudo probar, seguían en prisión “por si acaso” en 1796, una vez que las hostilidades ya habían terminado.

A finales de 1792 se fue preparando la guerra con la movilización de unidades militares y la formación de milicias populares en cada provincia. En el partido de Benabarre, al que correspondía la comarca de Ribagorza, según un documento fechado el 24 de mayo de 1793, se habían apuntado 288 voluntarios. Las milicias populares fueron, sin duda, fundamentales en el frente de Aragón.

Al iniciarse la guerra se crearon tres ejércitos en el Pirineo. El más numeroso fue el del frente catalán, con unos 32.000 hombres al mando del general Ricardos, barbastrense de nacimiento. El frente occidental vasco-navarro, a las órdenes del general Caro, contaba con un total de unos 20.000 hombres, entre soldados y voluntarios. El frente aragonés estaba al mando de Don Pablo Sangro y Merode, príncipe de Castellfranco, y entre militares y paisanos se aproximaría a los 6.000 hombres. Su misión era defender los difíciles pasos centrales del Pirineo y ayudar, si la situación lo exigía, como así ocurrió, a los otros dos ejércitos pirenaicos.

A finales de marzo, nada más iniciarse las hostilidades, los franceses ocuparon por completo el valle de Arán. La operación resultó fácil por encontrarse esta región en la vertiente norte de los Pirineos. La situación obligó tanto al ejército catalán como al aragonés a defender bien las posiciones montañosas y evitar que los galos continuaran hacia el sur, como al parecer llegó a ser su intención en algunos momentos. Pese a que hubo algunas disidencias entre Castellfranco y Ricardos, el ejército español, con gran participación de paisanos, logró contener los intentos franceses de superar los elevados puertos que separan las dos vertientes pirenaicas.

Cuando el conflicto se declaró, se puso en marcha un gran movimiento patriótico impulsado por la iglesia y la nobleza. Ambos estamentos participaron activamente en la movilización. Desde el primer momento la Iglesia trató de convertir el conflicto en una guerra de religión, en la que los españoles defendían el trono y el altar frente a los impíos franceses, republicanos y ateos. Hubo una activa participación de sacerdotes rurales en las actividades bélicas. En un documento que se conserva, los curas del valle de Puértolas, en Sobrarbe, solicitan armas al mando militar, que les contesta que éstas les serían enviadas desde Benasque. Los clérigos responden que prefieren ir ellos mismos a buscarlas a Barbastro, porque les resulta más fácil y podrán así disponer antes de ellas. El obispo de Barbastro ofreció al ejército los derechos y las rentas de las villas ribagorzanas de Graus y Chía. Cuando Castellfranco subió con su ejército desde Huesca hasta Graus, el obispo barbastrense lo alojó en su palacio episcopal y se sumó a la expedición. El teniente coronel de las Reales Guardias Walonas, en una carta escrita desde Graus a un colega suyo, hace esta irónica observación sobre el hecho de que Castellfranco contara con la compañía del prelado: “El segundo (el obispo) me parece más necesario que el primero (el príncipe), pues nos proporciona víveres y nos prodiga muchas bendiciones”.

Los tres lugares principales de Ribagorza con contingentes militares fueron, por orden de importancia y número de efectivos, Benasque, Vilaller y Graus. Aunque Vilaller pertenece en la actualidad a Cataluña, en aquel tiempo se incluía en Aragón y durante el conflicto fue custodiado por el ejército aragonés de Castellfranco. Vilaller era, además, un punto estratégico para la defensa de las incursiones francesas desde el valle de Arán. En el primer año de guerra, el sector oriental del Pirineo aragonés estaba al mando del comandante Mariano Ibáñez y contaba con 1476 hombres para la defensa de Benasque, Viella, Vilaller y todos sus núcleos agregados.

Fue en los meses de septiembre y octubre de 1793 cuando se registraron importantes combates en el valle de Benasque. Tras una acción española en el valle de Tena, los franceses que ocupaban el valle de Arán intentaron romper las defensas españolas y penetrar en nuestro país: primero por Vilaller, luego por Esterri d´Àneu y más tarde por Benasque. En este último caso, su plan consistía en descender hasta Graus y continuar después hacia Barbastro, Monzón y el valle del Ebro. Los intentos franceses resultaron infructuosos por la enconada resistencia ofrecida por los españoles.

El 4 de septiembre los galos atacaron los puertos de Rius y Viella y el Coll de Toro y el puerto de los Araneses en Benasque. Incendiaron varios barracones y se retiraron. El 3 de octubre el ataque se extendió también a los valles de Bielsa y Gistaín. La fuerte ofensiva de ese mismo día sobre Benasque y Plan obligó al príncipe de Castellfranco a desplazarse con urgencia desde Jaca para dirigir personalmente las operaciones de defensa. Los franceses, con una columna de un millar de efectivos, atacaron la zona del Hospital de Benasque desde los puertos de los Araneses y Gorgutes. Simultáneamente, atacaron también con dos mil soldados el puerto de Plan. Los combates duraron todo el día y los franceses, con muchas bajas, tuvieron que retirarse por la tarde. Sin embargo, los días 6 y 9 de ese mismo mes, aún con más efectivos y con cuatro cañones, volvieron a atacar el valle de Benasque. La situación fue muy delicada para el ejército aragonés que logró detener el ataque en las inmediaciones del Hospital, principalmente en el paraje denominado Esquerrero, entre los Baños y el propio Hospital de Benasque. Tras fuertes combates y una operación envolvente de las fuerzas españolas, los franceses tuvieron que retirarse definitivamente.

Esos días de 1793 serían sin duda de gran agitación y temor en el valle de Benasque. Se conservan dos documentos –uno del 22 de agosto y otro del 6 de septiembre– en los que se insta a todos los pueblos próximos a Benasque a poner a disposición del ejército todas las caballerías existentes. Entre éstas, que son denominadas bagajes, se distingue entre mayores y menores. Las mayores son los caballos y mulos; las menores, los burros. Además, se distingue también entre las caballerías de los infanzones, las del estado llano y las del clero. Los pueblos incluidos en esta lista son: Cerler, Anciles, Eresué, Ramastué, Liri, Arasán, Urmella, Bisaurri, San Feliu, San Martín, Gabás, El Run, Castejón, Sos, Sesué, Villanova, Sahún, Eriste y Benasque. En total hay 335 bagajes mayores y 122 menores. También se demanda un total de 130 mozos, repartidos proporcionalmente entre los distintos pueblos, para conducir las caballerías mayores.

Tras este intento fallido, y con la llegada de los fríos y las nieves, los franceses abandonaron la idea de penetrar en España por el Pirineo central. Aunque hubo algunas escaramuzas en la zona de Canfranc y en el valle de Arán, el valle de Benasque ya no volvió a ser objeto de ataques hasta el final de la contienda. La guerra pasó a librarse en los frentes occidental y oriental del Pirineo y allí fueron desplazados casi todos los efectivos del ejército aragonés. En abril de 1795, cuatro meses antes del armisticio, en las guarniciones ribagorzanas sólo quedaban 511 hombres en Benasque, 443 en Vilaller y 70 en Graus.

Después de los éxitos iniciales del ejército español, la guerra cambió radicalmente de signo en 1794 y 1795. Los franceses llegaron a tomar las ciudades de San Sebastián, Bilbao y Vitoria en el frente occidental y el castillo de Figueras en el oriental. Finalmente, las negociaciones entre ambos países llevaron a la firma de la Paz de Basilea, el 22 de julio de 1795. España cedió a Francia la parte española de la isla de Santo Domingo y reconoció al nuevo régimen francés; a cambio, los franceses se retiraron de los territorios que habían ocupado y la línea fronteriza pirenaica volvió a quedar tal como estaba antes del conflicto. Pocos años tardarían sin embargo España y Francia en enfrentarse de nuevo en otra guerra mucho más larga, desgarradora y cruel que la que acabamos de relatar.