martes, 20 de octubre de 2020

Fendo pan



¿ Y si femos pan esta tarde, zagalas? Dicho y hechoCon esta sencilla proposición realizada por el experto en la materia, Ramón Rami, nos programamos rápidamente un taller de elaboración del pan a la manera tradicional. No precisamos más que 2 kg. de harina, 2 pastillas de levadura (aportadas por el panadero), tres cucharadetas de sal y las ganas de hacerlo.


Una tarde de sábado muy nutritiva en todos los aspectos. El literal, pues como no podía ser de otra manera, degustamos todos los presentes en el salón, el delicioso producto, un pan que sabía a pan, como el de los sabores de nuestra infancia, y también la nutrición espiritual, pues la colaboración, la camaradería, el aprendizaje y las bromas que se cuelan entre medio son un alimento tan necesario como el del cuerpo. Si además al final lo acompañamos de un buen queso de Radiquero y una copa de vino del Somontano... ¿qué más se puede pedir en esta velada otoñal?


     








sábado, 12 de septiembre de 2020

El luto también tenía género


Rebuscando fotos para la exposición que prepara la Asociación Castillo de Troncedo  me he encontrado con esta foto en la que aparecen mi prima Matilde con su hijo Clemente en brazos, mi abuela Manuela y mi madre, Balbina. La foto debe ser del verano de  1964. Mi abuela y mi madre, totalmente enlutadas por el fallecimiento de Antonio, el albañil, hijo y hermano respectivamente de ambas. Al toparme con la imagen, me ha recordado muchas otras de mujeres enlutadas, tan frecuentes en mi infancia. De hecho, la única estampa de mi abuela que mi cabeza conserva es la de la foto, una mujer pequeña, enjuta, arrugada, de expresión dura y vestida íntegramente de negro, de pies a cabeza. Pero no era un caso excepcional, a partir de cierta edad que a veces era muy temprana, las mujeres se ponían de luto y, en el peor de los casos, la vida (y la muerte) ya no les daba ocasión para el color, literal y metafóricamente. Primero, era por un abuelo, un padre, una madre... después el marido, y eso contando que no hubiera ningún hijo entre medio. Al final... ya no era edad ni había ánimo (ni dinero) para otras ropas. Y más de una se quedó soltera al encadenar varias pérdidas familiares que, durante varios años, los del luto, le impidieron asistir a verbenas, meriendas o cualquier otro encuentro social. 

Y es que el luto por la muerte de un familiar era una norma social incontestable, había obligatoriedad de mostrar públicamente la pena por una pérdida cercana y reciente.  Y todavía más en las zonas rurales, una costumbre que no comenzó a aligerarse hasta bien entrada  la década de los 70 del siglo XX.  Aun hoy en día,conservamos muchas costumbres en los sepelios oficiales, como es el vestir de color negro, dar el pésame a la familia o dejar de asistir a algún tipo de festejo (aunque esto cada vez menos). Pero es bueno recordar que el luto no siempre ha sido igual en España. De hecho, el protocolo a seguir en caso de muerte fue decretado por los Reyes  Católicos. Ellos fueron los primeros en imponer el color negro  tras el fallecimiento de su hijo el príncipe Juan, ya que antes se vestía de blanco en estas ocasiones, tradición que databa del s.II en Roma. Igualmente sus católicas majestades marcaron que los entierros debían ser recatados, sin un exceso de gritos y lloros (prohibieron la contratación de plañideras) aunque impusieron unas condiciones tan exigentes que el Concilio de Toledo lo reprobó, y fue Felipe V quien definió un nuevo protocolo. Uno de estos cambios los encontramos en el primer año de luto de la viuda, que debía habitar en una habitación tapizada de negro, con las ventanas cerradas y sólo pasado ese año podía incorporar elementos de decoración en tonos más claros.

Después del Concilio, el color negro en el hogar se limitaba a las alfombras y las cortinas. Esta nueva pragmática incluso indicaba que alrededor de la cama mortuoria debían encenderse exactamente ocho velas o qué tipo de tejidos debían vestirse. Con el paso de los siglos, estas costumbres se han ido perdiendo paulatinamente y las mujeres han sido las grandes beneficiadas, pues eran las más perjudicadas, obligadas a guardar el luto de forma mucho más visible y durante largos años si no llegaba a ser, como se ha dicho,  a lo largo de toda su vida. El protocolo estaba muy regulado:

 - Por la muerte del esposo o esposa, el cónyuge llevaba luto riguroso dos años más seis meses de alivio de luto, para relajarse del negro.

- Por la muerte de un hijo, los padres llevaban dos años de riguroso luto más seis meses de alivio, también.

- Por la muerte del padre o de la madre, los hijos llevaban luto un año más seis meses de alivio de luto.

- Por la muerte de un hermano, los hermanos guardaban seis meses de luto riguroso.

- Por la muerte de los abuelos, los nietos guardaban seis meses de luto riguroso más tres meses de alivio.

- Por la muerte de un tío o tía, los sobrinos mantenían tres meses de luto.

El luto riguroso consistía en permanecer apartado de la vida social, ir ataviado de negro y en alejarse de toda actividad de ocio. La clausura en la vivienda duraba tres meses en el caso de las viudas o hijos del fallecido/a. Pasado el transcurso de luto, se pasaba al medio luto, en el que se llevaban colores apagados como el gris o el malva. 

El luto también tenía género. Teniendo en cuenta la alta mortalidad infantil durante la primera mitad del siglo XX y los hijos perdidos en la guerra, es fácil explicarse por qué todas aquellas mujeres mayores de nuestra infancia iban siempre enlutadas, en la ropa y en el corazón. Porque el luto riguroso se cebaba, cómo no, mucho más con ellas, obligadas a vestir de negro de la cabeza a los pies, incluida  la ropa interior, los complementos y las joyas (si las tuvieren). Las únicas piedras que las mujeres podían lucir eran el azabache, la amatista y el ónice, por tratarse de piedras oscuras. Pasado el primer año, los hombres, en cambio, portaban una cinta negra en la manga o en las solapas de la chaqueta. En ambientes urbanos y de clase social acomodada, la cinta negra se colocaba en el sombrero.

Al margen de los signos externos, otro apartado lo constituirían los ritos religiosos y las tradiciones de enterramiento que también estaban estrictamente reguladas. En el último ejemplar de El Caixigar, había un artículo en el que se describía con detalle la organización de la Cofradía del Santísimo Sacramento que se ocupaba de estos menesteres. 




 

jueves, 20 de agosto de 2020

Troncedo no para





En la "vieja normalidad" el pasado sábado 8 de agosto hubiera sido el día del chupinazo en Troncedo. No pudo ser. Pero mucho antes de esa hora festiva, con la fresca, una brigada superespecial se convocó para festejar la jornada de una forma muy especial: trabajos voluntarios de limpieza del depósito, caminos y todo lo que diera tiempo. Y, por supuesto, cumpliendo con las normas de seguridad sanitaria. Era nuestra particular y solidaria manera de gritar ¡¡¡Viva Sanlorenzo!!! y ¡¡¡Viva Troncedo!!!

La numerosa cuadrilla de personas de todas las edades dio para llegar a limpiar el antiguo camino de cabañera, que la Asociación Castillo de Troncedo ha incluido en un programa de pequeños itinerarios circulares en torno a la localidad. Una vez limpio, se convocó otra jornada el miércoles 19 para completar la señalización del sendero y del viejo abrevadero al que nos conduce.




Después del paso de la cuadrilla, la cabañera parece más un pasillo para estrenar zapatos que un paso de animales



Ahora nadie podrá pasar por la carretera sin saber que esto era un viejo abrevadero


martes, 21 de julio de 2020

Limpiando rincones de BASURALEZA

BASURALEZA
Este verano que podríamos calificar de raro como poco, la mayoría hemos tenido que cambiar de planes de vacaciones y refugiarnos en el pueblo más de lo habitual. Y eso en el mejor de los casos, pues no nos olvidamos de que muchos de nuestros amigos troncedanos y troncedanas de la diáspora se encuentran en los lugares en los que en este momento los rebrotes de la covid19 están surgiendo con mayor virulencia (Barcelona, Lleida, Barbastro comarca del Cinca Medio...) y bajo la recomendación de no desplazarse de sus domicilios.  Por eso, quienes antes o después podamos disfrutar del entorno saludable y el aire limpio de Troncedo, podemos aprovechar para hacerlo más limpio si cabe. No hace falta mucha organización, sólo ponerse de acuerdo mientras tomamos la consabida cerveza en la terraza del bar y emplazarse a recoger la basura desperdigada por el monte. Todavía quedan algunos rincones de los antiguos vertederos de épocas en las que no existía ningún sistema de recogida. 

Objetivo cumplido: recogida y selección

Brigada de voluntarias, cumpliendo todas las normativas sanitarias.
Bassural


lunes, 20 de julio de 2020

Ara Malikian en el castillo de Aínsa




"Todas las historias del mundo deberían ser contadas. Para que, al escucharnos con el corazón los unos a los otros, nos ayudáramos a vivir. Cada historia es una partitura única y la suma de todas, la música de la Tierra"


Estas hermosas palabras forman parte del alegato final de Ara Malikian en el documental "Una vida entre las cuerdas" que relata una trayectoria vital de enorme sacrificio y con una pesada mochila de tragedias históricas y familiares.  Una película muy estimulante en estos tiempos de pandemia e incertidumbres que nos traslada el mensaje  de que, con determinación y esfuerzo, es posible superar las vicisitudes más difíciles. Si a la magnífica banda sonora hemos podido añadir la posibilidad de verla en  pantalla grande y en el marco excepcional del foso del castillo de Aínsa, la experiencia es inolvidable. Y eso que no hubo manera de conseguir entradas para verlo en vivo y en directo al día siguiente en el amplio escenario del patio central. Aunque, por referencias, debió ser igualmente un evento memorable. 

Una gran felicitación para el Festival Castillo de Aínsa en una edición especialmente difícil pero que ha demostrado una gran capacidad en cuanto a la organización y seguridad sanitaria, demostrando que con responsabilidad e interés es posible no parar el mundo. 

jueves, 9 de julio de 2020

La Fueva, un valle muy desconocido y mágico

El pasado 2 de julio El País publicaba un interesante artículo sobre Cinco valles casi desconocidos del Pirineo Aragonés una invitación a descubrir encantadores rincones del Alto Aragón que todavía se mantienen al margen del turismo masivo, una iniciativa muy sugerente en estos tiempos en los que la pandemia acecha las concentraciones humanas. Me atrevería a decir que quizás este reportaje puede ser mucho más efectivo que ciertas visitas muy protocolarias y mediáticas que se venden como propaganda de los lugares cuando lo cierto es que a quien se pretende  reafirmar es a los visitantes "reales". Los cinco valles relacionados son los de Barrabés y Baliera (1), del Isábena (2), Chistau (3), Borau, Aísa y Aragüés (4); y el de Hecho (5). Los del valle de La Fueva, echamos en falta el nuestro en esta relación de destinos, claro que, la ausencia tiene su lógica porque si los cinco anteriores son "casi" desconocidos, el nuestro es desconocido incluso por la gran mayoría de los propios aragoneses, sin el casi. 

Por eso es muy de agradecer que una semana después, hoy mismo, 9 de julio, la revista Huesca La Magia nos sorprenda con un reportaje cuyo título evoca el anterior pero dedicado, esta vez sí, a nuestro valle Cinco lugares maravillosos que descubrir en el Valle de La Fueva

"Pequeñas poblaciones salpican los campos y praderas o se camuflan en el monte. Algunas fueron, en su día, municipios independientes, aunque la mayoría se integraba en entidades municipales mayores a modo de barrios. Ejemplos de este hábitat disperso son las antiguas aldeas de Muro de Roda, las que pertenecían a Morillo de Monclús, las que componen Toledo de la Nata o las del despoblado Pallaruelo de Monclús" (...)

"El patrimonio románico del valle iene su origen a principios del siglo XI, cuando Sancho III el Mayor, anexionó Sobrarbe al reino de Pamplona prolongando hacia el este la línea defensiva de sus dominios. Tras la reconquista de territorios altoaragoneses a los musulmanes, asentados aún en plazas próximas a Barbastro, Graus o Monzón, creó un cinturón defensivo para proteger los valles del Cinca y del Ésera de un posible ataque enemigo y el valle Fueva se convirtió en un enclave estratégico por su ubicación.
La ruta del románico de La Fueva nos transportará en el tiempo gracias a las construcciones defensivas del S.XI, como el castillo de Samitier, el complejo militar de Muro de Roda o el castillo de Troncedo, declarados como Bien de Interés Cultura"
Tozal de Salinas visto desde Troncedo. Foto: Ismael Olacia

Y después de otras descripciones que sin duda animan a visitarnos a cualquier amante de la vida natural, el paisaje, el aire puro, los cielos limpios, la Historia  y la buena gente... el artículo concluye con este estimulante párrafo.
"Además de todo lo comentado hasta ahora, hay muchas otras opciones para disfrutar de emocionantes experiencias en el Valle de La Fueva, pero mejor que contarlo es venir a descubrirlo"  Quienes se decidan a hacerlo podrán tener ocasión de disfrutar igualmente de una experiencia no incluida en el catálogo: nuestras inigualables puestas de sol mientras degustamos la cerveza en la terraza más exclusiva del país fovano.


viernes, 26 de junio de 2020

Caixigo 17. Jornada 18. Covid 19. Año 20

Si todo fuera "normal", hoy habría sido un día de nervios y preparativos, víspera de la celebración de la XVIII Jornada Cultural, una fiesta que, desde 2003 se ha convertido en un tradicional encuentro entre todos los descendientes y amigos de Troncedo. A las horas en las que este artículo se va a colgar en la red estaríamos preparando el delicioso poncho que constituiría el postre de la cena comunitaria de mañana. Pero, a pesar de la paradoja de que se haya decretado "una nueva normalidad" , ya en su día hubo que optar por la prudencia y tomar la triste decisión de suspender todos los actos programados. Y menos mal que lo hicimos así porque, con los nuevos rebrotes producidos esta semana en las comarcas del Bajo Cinca, la Litera y el Cinca Medio de donde hubieran acudido numerosos participantes, la fiesta hubiera acabado frustrándose igualmente en el último momento. 

Ojalá que todos seamos realmente conscientes de lo importante que es la responsabilidad individual en la contención de la pandemia y actuemos con la sensatez y precaución imprescindibles para que en fechas próximas podamos reencontrarnos con "cierta normalidad" y, quizás, poder realizar  algunas de las actuaciones que se han tenido que suspender. 

La edición de nuestra revista anual no supone ningún riesgo añadido a la salud, más bien al contrario, contribuye a reencontrarnos en la distancia y emocionarnos a través de la letra escrita. Lamentablemente, este número tampoco desborda de felicidad y  nuevas vidas como ocurría en la del año pasado pero es que, como reza la portada, hemos transitado por "un año de pérdidas", no sólo a nivel mundial sino que también a nuestra pequeña escala local. Todos sabéis de lo que hablo y lo encontraréis entre las páginas. 

Si siempre repetimos lo mismo y agradecemos todas las colaboraciones que hacen posible rescatar historias grandes y pequeñas, anécdotas y curiosidades de la vida actual y pasada, en esta edición tan especial por todos los motivos citados queremos mencionar una por una a todas las personas que han participado con sus relatos orales o escritos, sus sugerencias, sus fotografías, sus diseños... y que son, por el orden alfabético de sus nombres,(espero no olvidarme de nadie): 




Alberto Langa
          Ana Cucurull             
 Andrea Bizgan
Antonio Ezquerra
Beatriz Próspero
Belén Remacha
Clara Fumanal
Emeterio Villar
Gabi Rovetto
Irene Remacha
Ismael Olacia
José Elbaile
José Fumanal
José Mª Lanau
Juan Carlos Taylor
Laura Solano (q.e.p.d.)
Lourdes Castán
Luis M. Torres
Marisol Torres
Nuria R. Solanilla
Pilar Ciutad
Pili García
Ramón Rami
Rocío Urbán
Toni Mendoza Solano


Gracias, muchas gracias. Cada una de estas personas, en mayor o menor medida, ha contribuido a que nuestra revista, a pesar de todas las fatalidades, no falte a su cita anual. No nos olvidamos tampoco de la pequeña colección de fieles anunciantes que contribuyen igualmente con su  aportación económica a sufragar los costes de la edición. 

Leer más publicaciones en Calaméo

A lo largo del verano haremos todo lo posible por ir distribuyendo este caixigo de papel entre todos los socios y amigos de la Asociación Cultural Castillo de Troncedo. Esperamos poder hacerlo en mano y así acompañaremos la entrega con una charradeta cariñosa.

domingo, 31 de mayo de 2020

Romerías en tiempos de pandemia

La imagen de la Virgen de Bruis es una talla románica del siglo XII-XIII, a la que se le atribuyen algunos hechos milagrosos, como el de acabar con una plaga de langostas, tras ser trasladada en procesión a la cercana ermita de Santa Brígida.


Las romerías son otros de los eventos que se han visto alterados, cuando no canceladas, por  la pandemia y el confinamiento. En Troncedo ya nos quedamos sin la de San Isidro y, tanto el día de San Jorge como este último domingo de mayo tocaban la de todos los pueblos de La Fueva a la Virgen de Bruis. Al margen del significado religioso y tradicional de estas festividades, las romerías cumplían la función de mantener la llama del pensamiento mágico de la antigüedad. En particular, las de primavera se suelen acompañar de "la bendición de los campos", con la esperanza puesta en que las tormentas no estropeen las cosechas. En Bruis se añadía la ocasión para el encuentro de familias y vecinos de todas las pequeñas aldeas del valle que, en tiempos de duro trabajo y aislamiento, era un acontecimiento social esperado por todos. Desde el último tercio del s.XX, con el gran flujo migratorio hacia los núcleos industriales, cobró todavía con más fuerza si cabe esa función de reencuentro con gentes, tradiciones y lugares. 


Aunque el 23 de abril no pudo ser, ayer una representación de entidades y Asociaciones del Valle de La Fueva y también de Palo, convocados por la Asociación A redolada se dio cita en el Santuario para rendir un homenaje a la Virgen de Bruis en forma de ofrenda floral. 







Troncedo ha estado muy bien representado por la familia Tena Rami como dan fe estas imágenes





sábado, 30 de mayo de 2020

Lo que el calendario no sabía



Cuando en diciembre del año pasado, Rocío nos ofreció el calendario de 2020 nos sorprendió a todos por la belleza de las imágenes, paisajes y lugares de la provincia que, a su atractivo natural, añadían haber sido coloreadas por los participantes en el taller de fotografía de la Asociación Autismo Huesca. Lo que no podíamos imaginar ni de lejos es que otra sorpresa de nombre extraño y dimensiones inconmensurables nos llegaría allá por mediados de marzo. El coronavirus causante de la covid19 nos ha obligado a ir tachando uno a uno los días entre sentimientos de incredulidad, tristeza, desánimo, incertidumbre, desconcierto... y todo ello abonado por las noticias de personas cercanas que han fallecido, víctimas de esta enfermedad y también de otras. Nuestro recuerdo  y el pésame para su familia en este momento son para Luis de casa Pablo, Laurita de Salas y los padres de Juan Vallejo (casa Baile). 

Ahora que llegamos a la 78ª jornada de confinamiento y empezamos a recuperar una "normalidad embozada", a los que estamos  más allá de los límites provinciales aún nos quedan muchos días  del calendario por borrar  (y esperemos que no sean más de los previstos)  antes de poder ver amanecer en Troncedo.

Muchas gracias  a todos los que nos habéis ido acercando la primavera troncedana a través del wasap como, por ejemplo, estas fotos enviadas por Monse Rami e Ismael Olacia. 




¡Nos vemos PRONTO en Troncedo!

viernes, 1 de mayo de 2020

El ladrón de abril


 ¿Quién me ha robado el mes de abril?
¿Cómo pudo sucederme a mí?
Lo guardaba en un rincón
donde guardo el corazón...


Cuando allá por  1988 Joaquín Sabina lanzaba al mercado esta canción, nadie ni siquiera él mismo podía adivinar su contenido profético. Pero llegó 2020, este año tan bonito y tan redondo y, con él, un virus extraño, invisible y traidor que resultó ser el ladrón del mes de  abril, de muchas más hojas del calendario y de todos los abrazos, los encuentros, las experiencias... que podrían haber sido... 

Un mes de abril que, por otro lado, ha sido fiel al refranero y ha cumplido con eso de "en abril, aguas mil", dando como resultado una primavera esplendorosa, verde y florida como nunca. Tenemos testimonio por las fotos que nos han hecho llegar desde Troncedo los que están por allí, Anne Ronse, Pili García, Ismael Olacia, Maya y Juan Carlos Taylor. También se nos han colado, a través del Facebook de Quino Mur, unos huevos de Pascua decorados en Aluján....




Y como no podía ser de otra manera, la canción acompañada de otras imágenes que, a quien más quien menos, también le resultarán familiares...

miércoles, 15 de abril de 2020

Escuela de Vanguardia en Graus

Vivimos en un país, España, en el que el analfabetismo de la población fue la tónica hasta la segunda mitad del siglo XX. Sin embargo, existieron pequeñas excepciones de iniciativas educativas innovadoras que la II República trató de generalizar hasta que el levantamiento militar las truncó de raíz. Nunca llegaremos a ponderar el daño que el golpe y la dictadura franquista posterior asestó también a la educación.

En la primavera de 2018 el Espacio Pirineos de Graus organizó una exposición titulada "Escuela de Vanguardia. Proyectos y actores pedagógicos en Graus entre los s. XVII y XX". Y es que la localidad ribagorzana  fue uno de los lugares en los que confluyeron diversas iniciativas y personajes que contribuyeron a elevar el nivel educativo de la población. "Hablamos de la enseñanza jesuita, de una pionera Escuela de Artes y Oficios o de los numerosos proyectos educativos surgidos durante la II República. Y siempre al frente de ellos, hombres y mujeres con una visión amplia y privilegiada como Esteban de Esmir, Carmen de San Luis Monsarro, José Salamero e, indiscutiblemente, Joaquín Costa" 

El tradicional papelón data de 1886
En la foto, mi hermano. allá por 1955
Todas las personas interesadas en la Historia de la Pedagogía, la Historia en general y la Historia cercana pueden acceder al catálogo de la exposición a través de este enlace. La visita a estas páginas nos permite acercarnos a algunos aspectos de la vida cotidiana y la organización social de otras épocas, así como rescatar la figura de maestros y maestras que  dejaron su impronta en la población. El mismo Joaquín Costa,  prócer de la patria, no hubiera pasado de ser más que un zagal espabilado si no hubiera sido por la insistencia de su maestro, D.Julián Díaz Fernández, para que sus padres le permitieran seguir estudios.  Y así sucedería con más de uno y una que quizás no hayan adquirido la misma trascendencia pero sí contribuído a su crecimiento personal y el de toda la sociedad.  Es posible que quienes conocieron la exposición en su momento y quienes se acerquen ahora de manera virtual, adquieran algunas claves que les permitan entender mejor por qué hoy mismo, una  localidad de las dimensiones y circunstancias geográficas de Graus tiene una vida cultural tan intensa y una influencia directa por todo el entorno próximo de pequeños pueblos de Ribagorza y Sobrarbe y otros lugares. No cabe duda de que el refrán "de aquellos polvos, estos lodos", utilizado generalmente en sentido negativo, adquiere en este caso su significado más positivo. 

La exposición se completaba con un vídeo que recoge testimonios personales de la escuela de antaño, concretamente y por la variable del paso inexorable del tiempo,  se centran en la dinámica de la escuela nacional-católica de la dictadura pero, en cualquier caso, resultan entrañables. Tanto como lo ha sido  para mí,  permítaseme una anécdota muy personal, encontrar entre la relación de docentes que dejaron huella el nombre de una maestra de párvulos, Dª Balbina Viñas, que ejerció en la década de los veinte. Siempre me había contado mi madre que su nombre, tan ajeno  a los habituales por la zona, se lo habían puesto por una maestra. Por las fechas y estrecha conexión entre Graus y Troncedo que ha existido siempre, deduzco que era esta sobrina de Costa que en 1924 fue nombrada "profesora benemérita" en reconocimiento a su admirable sistema de enseñanza.  P.C.

G

miércoles, 8 de abril de 2020

De Troncedo a Bordalba (crespillos viajeros)



Desde Abejuela a Parzán,

desde Fraga hasta Bordalba,
de Tarazona a Beceite
y de Guaso a Banastón.
Es un mito, una utopía,
un río, una aparición,
un error, o tal vez no,
un porrón de geografía.
un porrón de geografía.


Así empezaba el poema Canción huérfana con el que el entonces alcalde de Aínsa (D. José Miguel Chéliz) rindió homenaje a José Antonio Labordeta que formaba parte del Jurado del II Certamen de Relatos Breves "Junto al Fogaril", en la entrega de premios celebrada en junio de 2009. La estrofa se inicia con la enumeración de los pueblos que ocupan los extremos de la amplia geografía aragonesa. A Bordalba, localidad de la comarca de Calatayud, le corresponde ocupar la uega occidental, en una posición bastante alejada de Troncedo. Ambos lugares, siendo profundamente aragoneses y compartiendo muchos usos culturales, son también muy diferentes en diversos aspectos, fruto del entorno natural y los aconteceres históricos y poblacionales que los han determinado. Lamentablemente, en estas primeras décadas del s.XXI, hay un calificativo de reciente cuño que  ambos lugares comparten, los dos forman parte de la larga lista de territorios de "la España vaciada". Hay también un pequeño, diminuto detalle que los vincula. El azar hizo que hace ya unas cuantas décadas, un hijo de Bordalba y una nieta de Troncedo se encontraran más o menos a medio camino y que desde entonces sujeten un cordel que une los dos extremos y que, en estos momentos de confinamiento, haya servido para que una de las tradiciones culinarias de Sobrarbe haya viajado hasta la ribera alta del Jalón, allá por donde Aragón y Castilla se funden. 

Y es que la Asociación "La Muriega" de Bordalba que coincide en su espíritu fundacional con el de la nuestra, "Castillo de Troncedo"  tenía programados una serie de actos culturales y lúdicos para los días de reencuentro vecinal de Semana Santa; entre ellos un concurso de dulces. Evidentemente, las medidas de contención de la expansión de la pandemia del Covid19, han frustrado todas las iniciativas pero las benditas tecnologías audiovisuales que tanto nos están ayudando a sobrellevar estos días de aislamiento forzado, han permitido mantener algunas aunque sea a distancia y se nos ha invitado a elaborar los postres en casa y hacer llegar la receta. Ha sido un momento oportuno de dar a conocer a todos los amigos y amigas de Bordalba un postre tan tradicional y conocido por la zona de Somontano y Sobrarbe como son los crespillos pero que resulta novedad para otras zonas de Aragón.


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Para los que gusten igualmente de alimentar el espíritu, dejamos el poema completo:

                                               Canción huérfana (a Labordeta)


Desde Abejuela a Parzán,

desde Fraga hasta Bordalba,
de Tarazona a Beceite
y de Guaso a Banastón.
Es un mito, una utopía,
un río, una aparición,
un error, o tal vez no,
un porrón de geografía.

Aragón se funde en canto,
olvidándose del llanto
y su conciencia despierta
cuando canta Labordeta.

Con un bigote en volandas,
plantándole cara al cierzo,
un pie al agua, otro al desierto
y en el medio la guitarra.
Truena la voz destronada
del secular conformismo,
del temor y el victimismo
por el llano y la montaña.

Aragón se funde en canto,
olvidándose del llanto
y su conciencia despierta
cuando canta Labordeta.

Y la buena sementera
cala en la tierra dormida,
un nuevo brote germina
y el ocre se desespera,
el mediocre no se entera
de dónde viene esta brisa,
que llega lenta, sin prisa,
imparable y guerrillera.

Aragón se funde en canto,
olvidándose del llanto
y su conciencia despierta
cuando canta Labordeta.

José Miguel Chéliz


sábado, 28 de marzo de 2020

Humanos en confinamiento



Foto: Juan Carlos Taylor
No es una guerra

Que no te engañen.
No hay ninguna guerra.
Ningún ejército invasor.
No se esconden agazapados los guerrilleros 
tras los barzales,
ni se esperan escaramuzas 
de los contrarrevolucionarios.

Ha sido la vida misma
quien se ha rebelado
contra los 'vivos',
en el peor sentido de la palabra vivos.
Se ha cansado de ver
cómo dábamos la espalda
a nuestra condición natural.

Nos viene a recordar que somos
una especie vulnerable,
nada más ni nada menos,
un eslabón de la cadena.

                                                                  Y los caminos se han vaciado
                                                                  de caminantes,
                                                                  de camineros,
                                                                  de cazadores,
                                                                                                                                                                       de seteros,
                                                                  de paseantes,
                                                                  de turistas,
     de curiosos,
                                             de urbanitas con sus urbanos perros,
              de desalmados …

                            No se escuchan  tampoco 
                          roncos motores a lo lejos
                                            ni  se levanta el polvo tras las ruedas
       de  las motos.
     Ni los tubos 
                      ahogan con su veneno
                            los aromas de los montes.
                                    

                                                                  Y entonces…
                                                                  el bosque  se despliega agradecido.

                                                                  Los gurriones se dejan ver sin temor,
                                                                  se escucha el armónico coro de las cardelinas,   
                                                                  los chabalíns campan más libremente que antes,                                                                    los corzos corren y saltan juguetones 
                                                                  y…
                                                                  hasta la rabosa olfatea confiada el rastro 
                                                                  de algún pequeño príncipe amigo.

P.C.