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lunes, 3 de septiembre de 2018

Contrastes



Entramos en septiembre y por mucho que el calendario diga que el verano continúa, el paisaje va tímidamente cambiando de color. Pronto veremos cómo los verdes exuberantes de una primavera y unos inicios de verano excepcionalmente lluviosos van cediendo paso a los amarillos, ocres y rojizos que hacen del otoño una de las estampas más hermosas del año. Pero no es sólo el paisaje vegetal el que cambia, lo grave es que también lo hace el humano. Comparemos la imagen que inaugura esta entrada con la que cerraba la amorosa entrada anterior y podremos sentir el silencio que se ha adueñado de las calles en las que hace unos días correteaban ninones y ninonas. Un silencio venerado por quienes huyen de ajetreos urbanos pero que tanto pesa para los pocos que viven permanentemente en estos lugares.

Al margen de lo que debamos exigir a las instituciones, los más interesados, nosotros, algo tendremos que poner de  nuestro ingenio y esfuerzo para revertir el proceso y conseguir que la vida ocupe estas calles y estas casas en los días de verano, de primavera, de otoño y de … INVIERNO.

El ricino, una de las plantas que guarda su esplendor para el otoño

Última hora: Nos hemos enterado de que hay una oferta de venta de un inmueble en el pueblo que podría servir para abrir nuevas oportunidades... Ojalá


domingo, 13 de octubre de 2013

¡Qué envidia!

Para los descarriados que nos hemos largado por esos mundos,
 para los que se han  quedado de fiestas,
 para los que han tenido pereza, 
para los que tenían compromisos familiares,
 para los que no lo tenían en sus planes ... 
en fin, 
para todos los que no han ido al encuentro troncedano,
Tere de Joaquín y Cefe se han compinchado para darnos envidia y pasarnos por los ojos lo que nos perdemos,

los frutos generosos del otoño.


lunes, 11 de octubre de 2010

Otoño generoso

Pasear por el bosque siempre es una actividad placentera pero, sin duda, en otoño el paseo multiplica sus atractivos. Además de alimento para el espíritu, la vista y los pulmones, en un año tan lluvioso como el actual, la abundancia de setas de todas las variedades y formas puede llenar la cesta de esos riquísimos manjares que brotan de una manera  espontánea y casi "mágica". La naturaleza no deja de sorprendernos, no sólo el bosque sino nuestros campos y árboles maltratados por el abandono, nos recuerdan tozudamente que siguen ahí; aunque el cuidado y la labor humana los haya olvidado, ellos nos obsequian cada temporada con sus sabrosos frutos, más dulces si cabe que cuando la mano del hombre los trataba pues ahora concentran en cada uno de ellos toda la fuerza de la naturaleza en bruto. No hay que andar mucho ni alejarse demasiado de los antiguos caminos en torno al pueblo para recoger en estos días una variada y rica cosecha (y no sólo de setas.) Quizás por ello en esta jornada ha venido a mi memoria una frase bíblica que, en aquellos años  infantiles en los que nos nutrían de  Historias Sagradas, me parecía enigmática: "Dios proveerá", le decía Abraham a Isaac cuando lo llevaba al altar del sacrificio. Dios, no sé si el mismo de los judíos o uno más ligado a las fuerzas naturales, nos sigue proveyendo a pesar de todo y de todos.