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jueves, 10 de noviembre de 2016

Noticias que no son lo que se dice "buenas"

Ha desaparecido del paisaje troncedano el que resultaba ser uno de los mayores atractivos para los más pequeños. Fanlo ha cambiado de domicilio. Sin duda la noticia causará disgusto entre la chiquillería que con tanta ilusión obligaba a sus padres a realizar las visitas ineludibles en cuanto llegaban a Troncedo: Wendy y Fanlo. Eso sí, saludando debidamente a los pocos perros y algunos gatos más que se cruzaran entre los domicilios de ambos. 

Pero, con mucha tristeza, Ana nos ha contado que ha tenido que desprenderse de su gran amigo, que no ha aprendido a convertirse en el "burro docil y manso" que ella deseaba para que le acompañara por los caminos de la redolada.  Fanlo tenía una energía desbordante y muchas ganas de correr y ella se ha rendido, no puede seguirle. Así que lo ha llevado a la aldea de Puy de Cinca, un buen sitio en el que hay otros  4 burros y 2 caballos con los que sin duda se encontrará a gusto, además de 6 hectáreas de terreno en las que corretear hasta que se canse.

 Nos dice Ana que sus actuales propietarios, Belén y Miguel Ángel, estarán gustosos de recibir a cuantos quieran ir a recordar  a "nuestro burro".  

Una imagen que no se repetirá ...

viernes, 15 de julio de 2011

Recuperando amigos

Hacía tiempo, mucho tiempo que no se veían siluetas como la suya por los caminos del pueblo. El sí  que pertenece a una especie desaparecida de nuestro entorno. El mismo entorno que tanto le debe, porque seguro que detrás de cada piedra removida en los campos, de cada palmo de terreno yermo y de cada losa que cubre las pocas casetas y pajares que aún  conservan los tejados tradicionales, está el esfuerzo sacrificado y silencioso de algún congénere suyo. Y ha tenido que venir Ana desde la brumosa ciudad belga de Gante para recuperar entre nosotros a un animal que realmente debiera ser considerado como "el mejor amigo del hombre", cuando  menos "del hombre campesino". Efectivamente, ya habréis adivinado que me estoy refiriendo al magnífico burro que desde hace unas semanas luce su mansedumbre por entre las fajetas de la Brutera y colabora generosamente en la limpieza de sus caminos.

En su compañía, todos podremos rememorar las palabras de Juan Ramón Jiménez:

Platero (FANLO)  es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro.
Lo dejo suelto y se va al prado, y acaricia tibiamente con su hocico, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas... Lo llamo dulcemente: "¿Platero?", y viene a mí con un trotecillo alegre que parece que se ríe, en no sé qué cascabeleo ideal..."