Mostrando entradas con la etiqueta Rafael Bardají. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Rafael Bardají. Mostrar todas las entradas

lunes, 23 de junio de 2025

Revista Treserols, lectura, libros, amigos...

 


Aunque con un poco de retraso hemos recibido el número 22 de la revista Treserols correspondiente a  noviembre de 2024. En este ejemplar se conmemora el 30 aniversario de la creación del Centro de Estudios del Sobrarbe (CES). Como ya os comentamos en la entrada del 31 de julio de 2024, con este motivo se nos invitó a publicar una memoria de actividades de  nuestra Asociación y hemos podido comprobar que efectivamente han recogido nuestra aportación entre las páginas 15 y 17, encontrándonos muy bien acompañados con los relatos de otros movimientos asociativos de la comarca. En la biblioteca de nuestro salón social podréis encontrarla y sorprenderos con toda la movida cultural del territorio y con algunos datos numéricos que nos sitúan en muy buen puesto en cuanto a la capacidad de sumar  socios.

Pero hay más sorpresas, si avanzáis en la lectura os encontraréis  una reseña del libro La vida en Muro de Roda, obra póstuma del buen amigo Rafael Bardají. Continuamos con una presentación de otro libro conectado con nosotros a través de nuestro Club de Lectura; en el artículo De Sobrarbe a Detroit, su autor, José María Sorando, nos explica los hechos y las circunstancias que le animaron a embarcarse en la escritura de su último libro El lector sin escuela. Aprovechamos la ocasión para anunciaros que será el domingo 3 de agosto cuando José María se desplace hasta Troncedo para  explicarnos más cosas sobre el tema y poder compartir con nosotros todos los asuntos que surjan a lo largo del encuentro. Seguro que la lectura de este artículo os animará a leer la obra si no lo habéis hecho ya.





   

domingo, 14 de agosto de 2011

Titiriteros y cultura

"Cuando sea mayor, quiero ser bandolero como tú". Un moñaco se hace oír en la plaza de Troncedo mientras recorre atemorizado el sendero que le lleva al molino donde moler una talega de trigo portada a lomos de su burra Gitana. El Bandido Cucaracha, que lejos de arrebatarle el grano, le había entregado una bolsa con monedas de oro, le responde: "Zagal, si te portas bien, cuando seas mayor, serás Director General de Cultura". El misache había sido advertido por su madre, una humilde mujer víctima del cacique, de las correrías de este Robin Hood monegrino del XIX. Este es uno de los pasajes, con guiños al presente, del repertorio que desde hace años portan en su furgoneta por los rincones de España  y Latinoamérica Los Titiriteros de Binéfar. Leyendas y cuentos, macerados con espíritu festivo y pedagógico que bucea en la memoria - el mejor piropo que ha recibido Paco Paricio fue el de una niña que le espetó: me recuerdas a mi abuelo- y hunde sus raíces en la Institución Libre de Enseñanza, que tanto desprecia el prohombre encargado, en teoría, de dinamizar la cultura aragonesa. Los Titiriteros se lo han currado con investigación, estudio, interminables ensayos, miles de funciones y la cuidada elaboración de marionetas de Pilar Amorós, en la apuesta de un espectáculo para divertir e instruir. El señor Vadillo debería ir este verano, aunque solo fuera para aprender, a Abizanda, donde con el entusiasta apoyo del desaparecido alcalde Pedro Santorromán, los Titiriteros rehabilitaron para teatro y museo dos casas de este lugar del Sobrarbe. Al lado, la Abadía con el Museo de Religiosidad Popular, bajo el alma de Ángel Gari, y la torre del siglo XI, con exposiciones vanguardistas. El Festival Internacional de Títeres es una muestra selecta de una manifestación artística universal a la que se acercaron autores como García Lorca, Bergamín, Blanco Amor o Juan Ramón Jiménez. Es cultura que conjuga la excelencia próxima con la proximidad excelente a través de sentimientos de gentes que, en Aragón, se expresan en tres lenguas. De esa cultura, con o sin apoyos -la Administración  está para impulsar iniciativas creativas que no cubren los bancos u otras estructuras de poder y no para dinamitarlas-, que solo tiene cabida en épocas de libertad.



Reproducimos íntegramente este artículo publicado por Rafael Bardají en Heraldo de Aragón, 13 de agosto de 2011. Un nuevo honor para nosotros que la plaza de Troncedo haya inspirado una opinión tan lúcida y necesaria en estos tiempos.