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domingo, 3 de agosto de 2025

La literatura, fuente de conocimiento para todos (Encuentro con José María Sorando)

 Hoy hemos tenido el placer de contar con la presencia de José María Sorando para hablar sobre su libro El lector sin escuela (de Sobrarbe a Detroit) y lo de placer no es una fórmula de cortesía si no una auténtica realidad.

 Por si alguien tenía alguna duda, para participar en estos encuentros lectores no es indispensable haberse leído el libro con anterioridad. Si se ha hecho, se tienen más elementos para el diálogo pero si no es así, puede ser ocasión para animarse a hacerlo y, cuando menos, para acceder a los principales mensajes de la narración. En este caso, es importante destacar aquello que nos ha transmitido su autor sobre los objetivos que le movieron a escribir, no se trataba de contar la historia de su abuelo, no es una biografía al uso, sino la historia de muchos otros abuelos y los diversos contextos sociales, políticos y personales que atravesaron. 

 Por si fuera poco, podemos añadir que las peripecias de la vida de este joven sobrarbense que se rebeló contra el destino que los usos sociales de principios del s. XX le deparaban se parecen mucho a las de muchos otros jóvenes de hoy en día que atraviesan fronteras y mares, arriesgando la vida porque también ansían un destino diferente al que les espera en el contexto socioeconómico de sus lugares de origen.

"Domingo, una mañana  de noviembre en el muelle de Nueva York. Un hombre solo, recién llegado a un país extraño donde la mayoría habla un idioma diferente, donde no le conocen ni le esperan. A nadie le interesa su pasado, su familia, su pensamiento ni su presencia. Si ese mismo día muriera, sólo sería un desconocido llevado a una fosa común, al que nadie acompañaría ni reclamaría. El, allí, y en ese momento, es nadie. Como tantos inmigrantes en cualquier época y lugar. Nada anterior cuenta, su vida comienza de nuevo"  ¿No resulta tremendamente actual?


Pero las 238 páginas del libro albergan muchos más aspectos:

- el análisis de las formas de vida tradicionales y costumbres en Sobrarbe. Todas las cosas que nos cuenta podrían trasponerse palabra por palabra a Troncedo;

- la importancia de la presencia de un MAESTRO (aunque fuera temporal) en un momento dado como motor de cambio en la vida de Domingo. Y también de las MAESTRAS que llegaron en décadas posteriores a estos pequeños pueblos, afrontando con coraje el choque cultural entre la vida rural y la de su posición social y sus ciudades de origen;

Uno de los libros de Blasco Ibáñez
(autor favorito de Domingo)
que conservó toda su vida,
 a pesar de ser un autor prohibido
- el poder de la literatura para cultivar el espíritu del emigrante pobre y explotado que pasaba su tiempo de ocio en las bibliotecas, auténticos templos de cultura. En este punto quiero recordar las palabras de María Moliner cuando decía que "la biblioteca es la continuidad de la escuela", la única escuela en el caso de Domingo y su determinación lectora.

- la descripción de las condiciones de vida laboral de los obreros de la época en las grandes factorías y centros de trabajo estadounidenses;

- el desprecio al diferente, la pretensión de asimilarlo  (Desfile del Crisol de Ford) que no consiguió que Domingo se quitara la boina;

- la violencia desatada en los tiempos de la Ley Seca en EEUU, los gánsteres, el KuKuxKlan...

- los conflictos sociales y bélicos que, por puro azar temporal, fue sorteando Domingo;

- las condiciones precarias y la represión de la posguerra española, el estraperlo...

- el contraste de principios educativos entre la escuela de la República y la escuela franquista..

- la mirada del niño urbanita sobre el entorno (el rural y su propio vecindario) y las vivencias de los mayores...

En fin, un libro en el que, además de viajar por la historia de Domingo, los que ya tenemos cierta edad podemos reflexionar sobre nuestra propia historia y, en el caso de los más jóvenes, conocer de dónde venimos para no dejarse embaucar por mensajes voluntariamente falsarios y simplistas. 

Gracias a todos los que os habéis acercado a aportar opiniones y experiencias, Y gracias de nuevo a José María Sorando y su esposa por haber venido hasta aquí.




 

lunes, 23 de junio de 2025

Revista Treserols, lectura, libros, amigos...

 


Aunque con un poco de retraso hemos recibido el número 22 de la revista Treserols correspondiente a  noviembre de 2024. En este ejemplar se conmemora el 30 aniversario de la creación del Centro de Estudios del Sobrarbe (CES). Como ya os comentamos en la entrada del 31 de julio de 2024, con este motivo se nos invitó a publicar una memoria de actividades de  nuestra Asociación y hemos podido comprobar que efectivamente han recogido nuestra aportación entre las páginas 15 y 17, encontrándonos muy bien acompañados con los relatos de otros movimientos asociativos de la comarca. En la biblioteca de nuestro salón social podréis encontrarla y sorprenderos con toda la movida cultural del territorio y con algunos datos numéricos que nos sitúan en muy buen puesto en cuanto a la capacidad de sumar  socios.

Pero hay más sorpresas, si avanzáis en la lectura os encontraréis  una reseña del libro La vida en Muro de Roda, obra póstuma del buen amigo Rafael Bardají. Continuamos con una presentación de otro libro conectado con nosotros a través de nuestro Club de Lectura; en el artículo De Sobrarbe a Detroit, su autor, José María Sorando, nos explica los hechos y las circunstancias que le animaron a embarcarse en la escritura de su último libro El lector sin escuela. Aprovechamos la ocasión para anunciaros que será el domingo 3 de agosto cuando José María se desplace hasta Troncedo para  explicarnos más cosas sobre el tema y poder compartir con nosotros todos los asuntos que surjan a lo largo del encuentro. Seguro que la lectura de este artículo os animará a leer la obra si no lo habéis hecho ya.





   

lunes, 12 de mayo de 2025

Propuesta lectora


    
Al otro lado de las montañas había otro mundo...

¿Te imaginas a uno de tus abuelos o tiones de Troncedo, allá por las primeras décadas del s. XX, llegando a Nueva York, arriesgando su vida por ganar un mísero salario en las minas de  carbón de Kentucky o en la cadena de montaje del Ford T en Detroit?  Un inocente  buscavidas con boina y bota por aquellos andurriales, agarrándose a su innato y pícaro espíritu montañés de supervivencia... 

Pero no hace falta imaginarlo porque ese  Charlot sobrarbés existió. Se llamaba Domingo Muzás y su nieto, José María Sorando ha dejado testimonio de esa vida entre distópica (sin duda  él debió sentirla así) y cinematográfica en un libro cuya lectura nos transporta  a la dura realidad de la existencia en nuestros pueblos en aquellos años, el arrojo de quienes como Domingo se atrevieron a salirse del destino trazado y en el  contexto  de progreso, conflictos y tragedias que tuvieron lugar en el mundo en general y en este país en particular.

Una excelente opción para estas próximas fechas en los que los días alargan y una buena lectura bajo una buena sombra resulta harto apetitosa. Con el aliciente de que en agosto contaremos con la visita del autor para compartir con él nuestras impresiones y hacerle todas las preguntas que nos surjan. Anunciaremos próximamente día y hora de la cita. Pero antes se nos vienen otros eventos... estad atentos a nuevos anuncios.


El lector sin escuela, José María Sorando. Muzas,  Ed. La fragua del trovador .  


lunes, 30 de agosto de 2021

Inaugurando miradores

 

La jornada del sábado 28 de agosto tuvo muchos colores en Troncedo. El azul profundo de un cielo claro y los tonos verdes, dorados, azulados y blanquecinos de los paisajes que se podían divisar desde los dos nuevos miradores, el de Las Bruteras y el de Crucisierra, que el trabajo voluntario y voluntarioso de algunos vecinos han hecho realidad. 


Troncedo, en el punto más suroriental de Sobrarbe, queda a distancia de las imponentes montañas pirenaicas pero precisamente su situación y sus 1008 m. de altura, en la cresta de la Sierra del Torón, a caballo de los valles del Cinca y el Ésera, convierten su término en un balcón inigualable para contemplar todas estas cumbres. 

La Asociación Castillo de Troncedo ha organizado distintas jornadas de limpieza y señalización de parte de los senderos que dirigen a puntos de especial valor paisajístico y medioambiental. Concretamente, el S-3 cuyo recorrido incluye una parada en el Caixigo de Castro o Caixigo del Tancau, árbol recogido en el catálogo de árboles singulares de Aragón, y  el S-1 en el que se han  adecentado los dos miradores objeto de inauguración del sábado. 



En el Mirador de las Bruteras  se ha instalado un panel informativo que facilita el reconocimiento de los numerosos hitos topográficos y núcleos de población  que se pueden abarcar desde este singular balcón, así como un banco en el que los caminantes pueden  detenerse a contemplar el impresionante paisaje de todo el Valle dominado por la Sierra Ferrera y su Peña Montañesa en primer plano, y el resto de picos al fondo. Recomendamos especialmente acercarse al atardecer cuando queda garantizada una espléndida puesta de sol.  





El Mirador de Crucisierra, en la Cruz de San Isidro, (GR-1 , camino a Formigales), queda un poco más alejado (escasa media hora de agradable camino, mayoritariamente a la sombra), allí se ha desbrozado y repuesto la cruz. Desde este punto, se completa la vista de la vertiente oriental (Ribagorza). Quizás en un próximo empentón se pueda colocar allí también un segundo panel que nos ayude a reconocer las cumbres y los hitos que nuestra vista alcanza , entre los que destacan, tras la citada Sierra Ferrera, y de Oeste a Este, el pico de Cotiella  y el macizo del Turbón. 

 
        




 

Gracias a todos por el trabajo, la voluntad  y la buena convivencia. Y a la familia de casa Castro por ceder el uso del terreno y facilitar la adecuación del primero de los miradores. 

sábado, 3 de julio de 2021

La España vaciada, abandonada, despoblada... pero nunca vacía ni olvidada.

 




 La España húmeda no es lo mismo que la España regada, como tampoco la España vacía lo mismo que la España vaciada. En ambas oraciones, la primera terminología se refiere a lo que es, a lo que ha sido siempre (la lluvia, las grandes extensiones territorios naturales con escasa presencia humana, y la segunda es fruto de la intencionalidad. Hay una mano humana detrás, política, poderosa o incluso, a veces, interna, como la de esos padres campesinos que en décadas recientes empujaban ellos mismos a sus hijos e hijas a buscar una vida mejor en la ciudad. Con estas palabras o parecidas, mensaje de su hermana Begoña, hablaba Carlos Campo en su intervención en la Mesa Redonda que prácticamente cerraba la jornada que en la mañana del viernes 2 de julio se dedicó en la plaza de Plan a profundizar sobre la realidad de la despoblación, sus causas y, sobre todo, su presente y su futuro. El eencuentro forma parte de una serie muy necesaria que, coordinada por Angeles Caso, ha patrocinado la cadena SER a lo largo y ancho de nuestra España vaciada o, como también se ha calificado a lo largo de las mesas, la España abandonada. En este día, como no podía ser de otra manera, los análisis, reflexiones y aportaciones han venido referidas a la situación concreta de la comarca de Sobrarbe. Han sido cuatro horas y media intensas en las que se han abarcado con agilidad  y conocimiento todos los temas de los títulos de las Mesas redondas que se pueden leer en las imágenes de cabecera. Quien tenga interés en  escuchar por completo todas las intervenciones (algo muy recomendable), puede seguirlo pinchando en la foto.



Por supuesto, cuatro horas y media de sosegada charla con los habitantes y responsables de la comarca dan para mucho pero, con la ayuda del resumen que realizó la profesora Carmen Lumbierres al finalizar la mañana (momento 4:18:30 en el vídeo) y algunos apuntes tomados, dejo aquí algunas de las ideas que se fueron repitiendo a lo largo de las diferentes charlas y desde distintos enfoques: 

1. Los pobladores de estos lugares deben participar en la toma de decisiones porque ellos son los que mantienen los caminos, el medio ambiente. Los pueblos existen de lunes a viernes, no son solo territorios para el fin de semana y las vacaciones. No son museos, son lugares donde vive gente que necesita que la Administración no sea una pared sino una senda de participación. No siempre se va a poder hacer lo que digan los habitantes, habrá que contrastar sus opiniones con las de los técnicos, pero es importante que las personas se sientan escuchadas, que a alguien le importan sus necesidades.

2. Mantener el sector primario es fundamental para la sostenibilidad de la economía y del paisaje. No se puede confiar todo al monocultivo del turismo. .Reivindicar la ganadería  y la agricultura como un trabajo cualificado, especialmente las actividades de montaña, las explotaciones extensivas frente a los modelos intensivos.

3. En la comarca existen numerosas y diferentes iniciativas que contribuyen a desestacionalizar el turismo, facilitar que los empleos generados en este sector no sean intermitentes: la red de circuitos  de Zona Zero que tiene el valor añadido de haber recuperado y limpiado antiguos caminos de herradura que, incluso los propios habitantes de los lugares, desconocían; los establecimientos hoteleros y hosteleros que ofrecen instalaciones sostenibles, respetuosas con el medio ambiente como es el caso del Hotel Mediodía de Plan (momento 1:22:50 del vídeo); la oferta cultural permanente y/o periódica: la casa de los Titiriteros de Abizanda,el Festival Castillo de Aínsa...

4. Desde aquella iniciativa de la "caravana de Plan", han pasado 36 años, la sociedad ha cambiado mucho y hoy no sería viable pero la situación estructural del medio rural no ha cambiado en la misma medida. Las comunicaciones son fundamentales, tanto las telemáticas como las viales (carreteras que siguen precisando de muchas mejoras). En este sentido, se puso en valor la cobertura de Internet que la empresa Embou ha acercado a las localidades más pequeñas y alejadas de la comarca y esto quizá lo ven mejor quienes vienen de fuera, como es el caso de este equipo de la SER que ha circulado por toda la geografía española y comprobado que no ocurre lo mismo en todas las CCAA. 

5. La vivienda es un problema en estos pequeños entornos rurales, no sólo es una cuestión de grandes ciudades, quienes se plantean la posibilidad de instalarse a vivir en nuestros pequeños pueblos se encuentran con muchas dificultades para encontrar viviendas de alquiler e, incluso de compra.

6. Fundamental es también abrir la oferta de trabajo para la mujer rural. Debería realizarse un esfuerzo para defender la ruralización de la economía, impulsar políticas de discriminación positiva también en este aspecto que incluyeran la defensa de la lengua del territorio, de la cultura...

7. La última mesa  fue especialmente emotiva... Dedicada a los pueblos abandonados por culpa de grandes proyectos hidroeléctricos, con la presencia de vecinos de Jánovas y Mediano. En el momento del vídeo 4:04:45 Luz Gabás introduce uno de los problemas de rabiosa actualidad en la comarca: el macroproyecto de placas solares planificado en La Fueva, estableciendo analogías con los grandes pantanos que desangraron de gente estos valles en la segunda mitad del s. XX

Precisamente en uno de los corrillos que se formaron en la pequeña pausa del café, me atreví a esbozar una idea que me ronda desde hace un tiempo. La de conseguir asentar y aumentar población en nuestros pequeños pueblos no solo con nuevos habitantes que se acogen al teletrabajo o con diferentes iniciativas empresariales sino también con el acompañamiento a personas originarias (o no) de estos lugares que, una vez terminado su actividad profesional, decidan volver a instalarse en sus pueblos. Evidentemente, estamos hablando de población envejecida o que se enfrenta a una próxima vejez, así que se trataría de buscar la manera de facilitar servicios de todo tipo: limpieza, restauración, compras, transporte, ayuda personal... Como nuestros pueblos son muy pequeños, esta sugerencia (coincidente en algunos aspectos a lo que en Europa se denomina cohousing) sería exigible un mayor esfuerzo de coordinación entre varias localidades de una misma redolada... y para ello sería imprescindible la colaboración de las administraciones más próximas (ayuntamientos, comarca...) y, a lo mejor no tanto con dinero (que también) sino facilitando la puesta en marcha y asesoramiento en la organización y gestión de estas comunidades, por ejemplo. 

Termino con una cita de Fernando Blasco, gerente de Tu Huesca-Huesca la Magia que anima a quienquiera que pueda leer esta breve crónica a visitar nuestros territorios:

"En 300 km. que van de norte a sur de la provincia de Huesca, hay más diversidad paisajística, arquitectónica y cultural que en 1.000 km. de cualquier país europeo"   

P.C.




domingo, 9 de mayo de 2021

Las comunidades judías en Sobrarbe. Conferencia de D. Francisco Andrés Lascorz

 
 
El pasado viernes 7 de mayo, el profesor D. Francisco Andrés Lascorz Arcas, pronunció una conferencia en el Centro Cultural de Aínsa con el mismo título, "Las comunidades judías en Sobrarbe", del libro publicado en 2016, en el que desarrollaba  sus investigaciones sobre la importante presencia del judaísmo en la Corona de Aragón en general y, Sobrarbe y su entorno, particularmente. 

Fue una ocasión imprescindible para acercarse a una parte de nuestra historia desconocida y oculta durante siglos. En la charla, Lascorz nos explicó que la presencia judía en estos territorios está acreditada documentalmente desde el s. XI, habiéndose encontrado testimonios de ello al menos en Monclús, Bielsa y Aínsa.  Los judíos procedían de Francia, huyendo de diferentes persecuciones a lo largo de los siglos; en su gran mayoría eran personas bastante preparadas, con especializaciones profesionales que luego iban desarrollando en los núcleos en los que se fueron asentando. Unos, los más ricos, que podían permitirse el pago de los tributos exigidos por los reyes de Aragón, seguían su rumbo migratorio hacia el Sur, a los valles del Cinca y del Ebro. Otros, terminaron por asentarse "definitivamente" en estas tierras sobrarbenses.

 En general, la comunidad judía contribuyó generosamente a la Corona, consiguiendo de esta manera su protección y, como consecuencia, que su convivencia en el reino fuera mucho más pacífica que en otros lugares peninsulares. A pesar de todo, esta protección no llegó a tiempo a la aljama* de Monclús, pequeño núcleo cuyas ruinas se ocultan hoy en día bajo el pantano de Mediano pero que en el s. XIII había llegado a constituirse en el motor económico del condado, con más de 30 familias hebreas en el núcleo que contaba con sinagoga-escuela, baño judío o mikvé y, seguramente, con horno de pan, carnicería... La comunidad sucumbió en 1320 al ataque de un ejército de 5000 "Pastorcillos" (les pastoreaux) que desde el Sur de Francia, cruzando por diferentes pasos pirenaicos, se habían lanzado a una alocada cruzada por territorios ibéricos. El 3 de julio sitiarion y atacaron Monclús, dando muerte a 337 judíos y provocando la dispersión de los supervivientes. A pesar del cruento episodio, el profesor Lascorz quiso poner en valor el hecho de que algunos lograron escapar de la matanza, ayudados por vecinos de localidades próximas que, en esos momentos de la Historia, exponían su vida y la de sus familias con ese apoyo. Después de estos terribles sucesos, el rey Jaime II ordenó que cualquier que agrediera a un judío o moro, sería ahorcado sin remisión e inició una ofensiva que derrotó a la banda de cruzados el 13 de julio de ese mismo año. Ese mismo verano se ajustició a un buen número de agresores, entre ellos, también vecinos de la zona que se habían unido al ataque. En 2020, con motivo del setecientos aniversario de la destrucción de Monclús, se levantó un monolito a la orilla del pantano,  recordando los acontecimientos.  

Aquí podéis ver una entrevista que Radio Sefarad (la radio de las comunidades judías de España) realizó a Francisco Lascorz con motivo de la inauguración del monolito de Monclús. No se oye muy bien pero,si se pone un poco de  interés, se entiende. Adjuntamos igualmente el texto de presentación de dicha entrevista.

UNA MIRADA A LA HISTORIA – En 1320 se desarrolló en Francia la llamada “segunda cruzada de los pastorcillos”, impulsada por las hambrunas que asolaban Europa occidental y un trasfondo místico que renovó el sentimiento antisemita, alimentado por las expulsiones del rey Felipe IV “El Hermoso” en 1306. Este vasto movimiento popular fue apoyado por los sermones inflamados de un benedictino apóstata y un sacerdote condenado por su conducta, quienes les convencen de la urgencia del “Santo Viaje” para ir a luchar contra los infieles en tierras españolas. Después de asaltar las juderías de París se organizan en dos grupos, uno de los cuales cruzó con unas cinco mil personas los Pirineos, por la ruta del camino de Santiago, con la intención de continuar las matanzas en España, alentados por noticias por las cuales el rey de Aragón Jaime II «El Justo» estaba organizando una expedición para hacer frente a los moros del reino de Granada que, al parecer, pretendían adentrarse en tierras de Valencia. ​Su primera acción fue el saqueo de la aljama de Monclús (en la comarca de Sobrarbe), donde asesinaron a unos 300 judíos adultos que se negaron a recibir el bautismo. De allí se dirigieron a Barbastro, intentando asaltar algunas comunidades moriscas que se encontraron en el camino. En Barbastro las autoridades protegieron a los judíos avecindados, a los que se unieron algunos refugiados, habitantes de los contornos. De estas peripecias y detalles hablamos con Andreu Lascorz, hebraísta y director de ARCCI, la Asociación de Relaciones Culturales Cataluña – Israel, quien dio una charla sobre el tema en Aínsa, donde además se descubrió un monolito con ocasión de los 700 años de aquellos trágicos sucesos.

Imagen de la inauguración del monolito de Monclús.



Aunque los vestigios de la presencia judía habían desaparecido totalmente, la mayor de las veces por un afán consciente por borrarla, en los últimos años han aparecido algunas muestras interesantes. A destacar, un baño judío (mikvé) en los bajos de una casa de Aínsa, cuyos propietarios, casi milagrosamente,  lo recuperaron bajo los escombros que lo enrunaban desde siglos, al iniciar unas obras de remodelación. 

La protección del reino de Aragón a la comunidad judía se hizo patente, a finales del s.XIV, cuando  se multiplicaron en toda la península las persecuciones y matanzas de judíos (pogromos) a quienes se acusaba, entro otras cosas, de ser los causantes de la peste negra. Las matanzas fueron más generalizadas en Castilla pero eso no quita que también llegaran a todos los territorios. En Aínsa, como consecuencia de las predicaciones del fraile dominico Vicente Ferrer (posteriormente elevado a los altares de la Iglesia Católica) y la Disputa-Adoctrinamiento de Tortosa (1413-1414), huyeron todos los judíos, aunque posteriormente regresaron, ya convertidos. 

Tras la expulsión de la península en 1492, grupos procedentes de juderías aragonesas se expandieron por el Mediterráneo, desde el norte de África hasta las islas griegas y Ucrania, habiendo conservado su identidad aragonesa hasta la llegada del nazismo. Como ejemplo de que el paso del tiempo, por mucho que sea,  no consigue borrar las raíces familiares y los sentimientos de pertenencia a un lugar, se da el caso de que hasta esas terribles décadas de los años 30 y 40 del pasado siglo, seguía siendo activa la comunidad judía Aragón de Salónica y muchos de los descendientes de judíos expulsados siguen hoy en día llevando apellidos que hacen referencia a su origen, Monzón, Monson... Zaporta... (importante apellido de una familia judía conversa de Zaragoza, la que mandó construir el maravilloso y recuperado patio de la Infanta ensu residencia palacio)


*Aljama. Es una palabra de origen árabe qye designa la comunidad de judíos o musulmanes de un lugar y también la institución que los gobierna. Se trata de una concesión real que otorga un estatuto especial a una comunidad judía, dando una gran autonomía que les permitía la creación de sinagogas-escuelas, la gestión propia del cobro de impuestos y la administración de justicia con el fin de mantener la observancia de la moral y costumbres de la religión hebrea. Así mismo, las aljamas de la Corona de Aragón tributaban directamente al rey y tenían derecho a enviar delegados, según su importancia, para las decisiones que a ellas afectaban. 



sábado, 9 de enero de 2021

Filomena a nuestro pesar... ¿o no?



 


Filomeno a mi pesar es una de las novelas más conocidas de Gonzalo Torrente Ballester. Es inevitable la referencia a un título tan sugestivo cada vez que se oye hablar de la borrasca  Filomena que en este momento se está paseando por todo el interior de la península y alcanzando ya el norte de la provincia de Huesca, y, por ende,  Troncedo, La Fueva y Sobrarbe entero. Y, de paso, le hacemos llegar un saludo a uno de nuestros  ilustres vecinos, Alvaro Torrente Sánchez-Guisande, hijo del célebre escritor. De todas maneras, las fotos hacen referencia a nevadas anteriores a la  famosa Filomena, pues el mes de diciembre y los inicios del año 21 ya fueron generosos con la nieve por estos lares. Lo único que resta añadir es el deseo de que sea verdad aquello de "Año de nieves, año de bienes"




Y, siguiendo con los refranes, como "no hay mal que por bien no venga"... cuando la pandemia ha desaconsejado a Sus Majestades los Reyes de Oriente hacerse ver por las calles de grandes núcleos de población para no provocar aglomeraciones, ellas, las auténticas y genuinas, las únicas Majestades por derecho, han tenido hueco para acercarse a un pequeño y encantador pueblo como el nuestro en el que no hay riesgos de concentraciones de masas. Muchísimas gracias... Y el deseo de que su visita sea un augurio de que el orden del mundo está cambiando...para BIEN. La foto es de Andrea Bizgan y el zagal al que los Reyes han venido a "adorar" es Lucas, nuestro querido "ninón".

Nota: Todas las fotos han sido facilitadas por los valientes que resisten y persisten en la aldea fovana que nos ocupa. Además de la ya mencionada Andrea,  Juan Carlos Taylor, Iñigo Guitarte, Pili García... y otros.





lunes, 19 de agosto de 2019

Un paseo muy urbano por el Sobrarbe zaragozano


 
La calle Sobrarbe arranca en el mismo puente de Piedra zaragozano

Los responsables de nominar las calles de Zaragoza no se han olvidado de incluir las referencias a Sobrarbe. Además lo han hecho de manera bastante apropiada en mi modesta opinión; primero, por la localización, ya que muchas de las vías “sobrarbenses” están en la margen izquierda del Ebro, como si se hubiera pretendido orientar los rótulos callejeros hacia los lugares evocados; y, segundo, por el barrio en el que se ubican la mayoría, el entrañable Arrabal, un barrio obrero en cuyas humildes viviendas se instalarían muchos de los montañeses que emigraron a las ciudades, aunque  no fuera el mayor porcentaje de los que lo hicieron en total porque ya sabemos que por este territorio han prevalecido como  foco de atracción migratoria las tierras catalanas.

Tras este preámbulo, empezamos el peculiar recorrido “montañés”  y la cosa promete pues partimos de uno de los puntos más antiguos y emblemáticos del paisaje zaragozano, el puente de Piedra, un monumento del s. XV levantado en el mismo emplazamiento donde se sabe que anteriormente hubo uno de factura romana y que constituyó un punto neurálgico de batallas durante los Sitios de la guerra de la Independencia en los inicios del s.XIX;  en la actualidad se halla custodiado por cuatro leones de bronce del escultor Francisco Rallo que representan al animal que protagoniza la enseña de la ciudad.  Es allí mismo donde comienza la calle Sobrarbe que, con su larga perspectiva y edificios de empaque iniciales nos anima a pensar que se ha reservado al viejo condado una vía urbana de notable importancia. Sin embargo, conforme vamos avanzando, nuestro gozo  se convierte en un pozo ya que, salvando algunas excepciones, entre los que se encuentra la iglesia de Altabás, el centenario colegio Cándido Domingo  y poco más, lo que encontramos a ambos lados de la calle son modernos edificios de los años del desarrollismo que sustituyeron en su día a las casas de los hortelanos del viejo arrabal. Es decir, altos bloques de pisos que carecen de valor estético alguno. Y, lo que es más grave, pareciera que los urbanistas o munícipes se hubieran arrepentido de dedicar una calle de este porte a Sobrarbe y, a escasos trescientos metros de su inicio, decidieran cambiarla de nombre y dedicar más de tres cuartas partes de la vía al monasterio de San Juan de la Peña, cambiándole incluso la categoría, pues de calle pasa a ser avenida. Menos mal, que su último número, el 63, ha quedado inmortalizado en un bar en el que poder ahogar el chasco que nos acabamos de llevar…
Final de la calle Sobrarbe
público

Prácticamente desde este punto podemos acceder fácilmente al resto de calles del itinerario propuesto inicialmente. Aunque todas estén próximas no dejarán de sorprendernos algunos contrastes; por ejemplo, cruzando a la otra acera y girando a la derecha nos adentramos en la calle Bielsa, localidad a la que le han dedicado una de las nuevas y modernas vías que se abrieron con la reurbanización de los terrenos industriales próximos a la vieja Estación del Norte, así que los belsetanos que se acerquen a comprobarlo no echarán del todo en falta el verdor ambiental pues se trata de un entorno con abundante arbolado y amplios espacios ajardinados. También moderna pero con mayor densidad de cemento y ladrillo es la contigua y paralela que lleva el nombre del Valle de Bujaruelo. El cambio es notable cuando, pocos metros más adelante, volviendo a atravesar la vía que ya no se llama Sobrarbe como hemos apuntado, y haciendo esquina con la Peña Oroel (Penya Uruel) encontramos la embocadura a lo que parece un pequeño callejón, escondido, angosto y duro que se ha rotulado como Valle de Gistaín; eso sí, en compensación, nos hemos adentrado ya en la zona en la que el ayuntamiento ha incorporado un callejero bilingüe en lengua castellana  y aragonesa, será que nos estamos aproximando más a los pocos valles donde se conserva esta última.  En honor a la verdad, una vez que vamos avanzando por este urbanita “val de Chistau”, hay que reconocer el esfuerzo de sus vecinos por arañar un poco de terreno para ubicar algo parecido a un jardín que suavice la dureza de la arquitectura que los rodea. Prácticamente paralelo al Val de Chistau, dos calles más abajo se sitúa la calle Cañón de Añisclo y, en este caso, el nombre va muy acorde con la disposición de la vía que queda encañonada entre unos humildes bloques de pisos obreros con pequeños jardines muy bien cuidados junto a las respectivas entradas y las vallas del colegio público E. López y López al otro lado, de tal manera que sólo permite el paso de viandantes en pareja a lo sumo.
Calle Cañón de Añisclo


Valle de Broto
Recorremos todo el cañón y hacemos un punto y aparte porque la ocasión lo merece. Hemos llegado a la avenida Valle de Broto que se ha convertido en una de las arterias principales de la margen izquierda del Ebro y de toda la ciudad, uniendo los barrios que quedan a ambos lados de la Avenida de los Pirineos (la carretera de Huesca); es decir,  los más recientes del lado del Actur y Parque Goya con los más añejos y populares del Arrabal, Picarral, La Jota … hasta cruzar de nuevo el río por el puente de la Unión  hacia Las Fuentes y los barrios del este y del sur.
Calle Monte Perdido
Avanzando un poco más hacia el norte, un poco escondida (otra vez en justa correspondencia al topónimo), llegamos a la calle Monte Perdido que no tiene ni de lejos las dimensiones ni la belleza que caracterizan al macizo pétreo más emblemático de nuestra tierra. Lo único a destacar son unos imponentes ejemplares de pinos piñoneros que bordean las aceras y revientan el asfalto con la fuerza de sus raíces. En estos últimos años, he visto cómo alguno ha sucumbido a las motosierras municipales precisamente porque su grandioso porte unido al fuerte cierzo que azota esta tierra amenazaba la integridad de los viandantes.

Muy cerquita, casi a la sombra de los Treserols, nos encontramos con Lucien Briet, o mejor dicho, el colegio público que honra a uno de los pirineístas más reconocidos por estos lares, el francés más aragonés como lo calificaron en vida sus amigos del Alto Aragón, cantor de las bellezas de Ordesa y promotor de la creación del Parque Nacional. Todos esos méritos, me consta, pesaron a su favor cuando hace poco más de una década hubo que elegir un nombre para este colegio bilingüe español-francés.

Colegio Lucien Briet
Nos pasamos al otro lado de la carretera de Huesca (recordad, Avenida de los Pirineos) y tenemos un buen paseo por delante hasta encontrarnos con la Ronda de Boltaña. Salvo que nos hayamos pertrechado de buen calzado será mejor que cojamos una bici o un patinete de estos que han proliferado repentinamente por todas las aceras pues tenemos que llegar hasta los límites de la ciudad y del nuevo barrio Parque Goya II que es el que enmarca esta gran avenida. Una vez allí, nos produce cierta tristeza comprobar que, pese a la amplitud y la prestancia que le da el abundante arbolado a la vía con la que se le  honra,  la Ronda verdadera no encontraría vecinos a los que rondar si se decidiera a entonar sus canciones por estas aceras amplias y cuidadas pero totalmente inhóspitas; lo que, por otra parte, no deja de ser metafórico y  un punto de concomitancia con muchos de sus temas dedicados a lugares sin gente. Eso sí, como no hay paredes en las que poner azulejos se optó por una manera muy elegante de rotularla, una placa metálica colocada en un monolito que preside la avenida y que, los propios rondadores, bajaron a inaugurar.

Ronda de Boltaña

Hasta ahora la ruta ha transcurrido por una zona muy familiar para mí, sólo he tenido que variar ligeramente algunos de mis desplazamientos habituales en busca de los lugares evocados por unas letras encerradas entre media docena de azulejos de clásico diseño. Sin embargo una vez completado el recorrido por estas calles de la zona norte de la ciudad (o del “barrio sur de Huesca”, como lo llaman con retranca los oscenses), caigo en la cuenta de que hay algunas ausencias notables así que me pongo a investigar en San Google y descubro que las localidades de Aínsa y Boltaña no tienen cabida en el casco urbano, para encontrarlas habría que salir de la ciudad en dirección Valencia y desplazarse hasta el barrio de Santa Fe, lo cual, además de físicamente, también se aleja del objetivo de esta ruta “sobrarbense” por el casco urbano zaragozano.   Sin embargo, he descubierto  que las calles Ordesa y Torla, topónimos que igualmente había echado en falta, existen y se encuentran en el otro extremo de Zaragoza, en la zona alta de la ciudad, el barrio de Torrero; así que dedico una mañana de domingo a acercarme hasta allí, un paseo ciudadano de casi nueve kilómetros entre ida y vuelta (un buen entrenamiento para cuando emprenda la caminata por los territorios genuinos) y, una vez en el lugar, comprendo por qué no tenía conocimiento de su existencia. Son dos calles sin personalidad, prácticamente idénticas, paralelas y muy próximas, que no llegan a los cien metros  de longitud cada una y que forman parte de uno de los múltiples grupos de casas sindicales del franquismo (la Obra Sindical del Hogar). Si bien es la misma topología de bloques de pisos que alojaban prácticamente el resto de topónimos de nuestra comarca en el barrio del Arrabal, aquí se me antojan todavía más humildes y tristes si cabe y, si  en una mañana soleada y primaveral de un domingo de este año 2019, me causan esta amarga impresión no quiero ni imaginar qué sería cuando se levantaran, no sólo por la época gris en sí misma sino porque además en lugar de los espacios abiertos y de construcciones modernas en los que ahora desembocan, en su momento ambas calles abocaban directamente a las tapias de la antigua cárcel de Torrero, hoy derruida, y los árboles que ahora dan cierta sombra y señales de vida al espacio entre bloques no serían mas quecalle incipientes brotes.
Número 13 de la calle Torla










Calle Ordesa


Termino este recorrido urbano de la comarca por las calles de la última capital del antiguo Reino, en la creencia de que no se me ha escapado ninguna referida a nuestra comarca pero lo hago con estrambote, a la manera de los clásicos, una humilde referencia  a un  rincón sobrarbense muy personal; se trata de un pequeño murete que alberga una torpe reproducción de una ilustración de Ramón Acín para el libro La fiesta del Árbol de Joaquín Costa publicado en 1925 por la editorial de Vicente Campo en Huesca. En mi caso, se trata de una alegoría a una entrañable carrasca sita en Troncedo (La Fueva) a cuya sombra se han cobijado y han soñado varias generaciones de mi familia.

Mi casaaaa (no la de E.T.)
Dibujo de Ramón Acín

P.C. (Artículo publicado en la revista El Gurrión, nº 156)


martes, 16 de abril de 2019

La España vacía contada por quienes la habitan

Pili, con su inseparable Tron

En estos tiempos de campaña electoral quasi permanente, eldiario.es tiene una sección titulada Si yo fuera presidente/a en la que entrevista a “personas comunes” de los distintos sectores de la sociedad, para que expresen las necesidades de actuación política que detectan en su día a día. Una de las periodistas de  este medio digital que tiene profundas raíces en Troncedo recibió el encargo de contactar con una persona del mundo rural para conocer sus opiniones y, cómo no podía ser de otro modo, puso la mirada en su tierra y así es como le propuso a Pili García que respondiera a su cuestionario.  No pudo elegir mejor, pues además de por opción personal, también por su trayectoria laboral durante más de dos décadas conoce profundamente el terreno. Sus respuestas han sido tan certeras que incluso la DPH se ha hecho eco de las mismas, compartiendo la entrevista en su página de Facebook.

 Pili pone el acento en cuestiones fundamentales como son las peculiaridades diversas de la “España vacía o vaciada” de la que tanto estamos oyendo hablar últimamente, que ya es algo. En sus declaraciones señala varios aspectos muy importantes: 

-  no son lo mismo los pueblos que  pasan del millar o varios millares de habitantes que los de  Sobrarbe y otras muchas comarcas aragonesas, donde para alcanzar esas cifras hay que remitirse a la comarca entera; 

- las políticas y debates sobre la problemática de la España rural no cuentan las más de las veces con la opinión de los habitantes de esas zonas;

- existe una dificultad añadida de desarrollo personal y profesional para las mujeres que las empuja a abandonar los pueblos y detrás de ellas van las familias reales o potenciales;  

- la necesidad de mejora de las carreteras es prioritaria y, una derivada fundamental de su estado es la asistencia sanitaria; 

- las dificultades de encontrar vivienda para los pocos que hacen intención de residir en estas pequeñas localidades es una realidad; 

-  las trabas administrativas dificultan la salida de las producciones de pequeñas empresas familiares… 

Pero si algo es especialmente destacable en este análisis, quizás por lo poco que se hace hincapié en ello, es la puesta en valor de la escuela rural que se desprende de sus palabras, pocas veces se habla tan en positivo porque se suele poner el foco sólo en las carencias. Y tampoco Pili obvia los problemas de las escuelas de pueblo pero los centra en las necesidades de permanencia, tanto de la escuela en sí misma como elemento de sujeción de la población como de otro factor del que tampoco se habla todo lo que se debiera, la poca continuidad del profesorado en los pueblos, una falta de arraigo a la que la administración debería poner remedio con incentivos de distinta índole.

Pincha aquí si quieres leer la entrevista completa.

sábado, 2 de febrero de 2019

Matilde, hija de la emigración


El pasado 13 de enero falleció mi prima Matilde Lascorz Lacambra. Había nacido en 1932 así que en marzo próximo hubiera cumplido 87 años,. Pertenecía a la primera generación de hijos del masivo éxodo migratorio de los pueblos aragoneses a Cataluña. Sus padre, Antonio Lascorz, era originario de la aldea de Tricas (hoy engullida por el bosque)  y se había  criado en otro lugar de Sobrarbe que hoy también está abandonado e igualmente confundido entre la maleza,  Lacort. Su madre, Rosalía Lacambra, era de casa Albañil de Troncedo  y siendo prácticamente una niña fue a servir a Barcelona. Ambos se conocieron allí, en el Centro Aragonés de la ciudad condal, lugar de encuentro dominical para todos aquellos aragoneses desplazados a la urbe. Matilde y su madre  vivieron la guerra civil solas en una portería de l’Eixample pues Antonio había sido movilizado  al  frente y después, hecho prisionero. Por si fuera poco, un hermano de su madre, el tío Miguel, cansado de una guerra que no entendía ni encajaba con su bonhomía natural, abandonó la lucha en el fragor de la batalla del  Ebro y fue andando hasta Barcelona, donde Rosalía lo mantenía escondido en la portería. Fueron tiempos muy difíciles, en los que más de una vez madre e hija tuvieron que recurrir a robar algo de comer por las huertas de las afueras de la ciudad. Precisamente la última vez que la vi, tuvo fuerzas para dar un paseo por las inmediaciones de su casa, en el Paseo San Juan, llegando justo hasta la esquina donde a principios de siglo XX se levantó la fábrica de automóviles Elizalde, que durante la guerra fue colectivizada y destinada a la fabricación de bombas de aviación. Allí nos recordó el miedo pasado durante los bombardeos vividos muy de cerca pues su portería hacía esquina con la calle Córcega, justo en la acera de enfrente de la fábrica, objetivo de la armada italiana que colaboraba con Franco.

A pesar de todas estas vicisitudes, mis tíos se labraron una vida y pudieron dar un  buen porvenir a su hija. Ella fue la primera mujer de la familia que estudió y que tuvo una carrera profesional, un hito que no puedo dejar de reseñar por ser el eslabón familiar que conforma la cadena de conquistas en la emancipación de las mujeres españolas  en el pasado siglo. Primero ejerció de comadrona para pasar después al laboratorio del Hospital Sant Pau donde desarrolló una larga trayectoria como analista. Fue una mujer muy activa y jovial, “de buena encontrada” como decimos por estos lares, activa e interesada en la cultura, la actualidad y la política hasta el último día.

Cataluña le dio muchas oportunidades a esta parte de la familia emigrada pero ellos también le aportaron toda una vida de sacrificio, esfuerzo y amor por la tierra de acogida, un intercambio común a todos los miles de emigrantes de Aragón y de otros lugares de España, décadas de simbiosis entre las personas y los territorios que duele mucho apreciar cómo obvian muchos discursos simplistas en la actualidad. Matilde era muy catalana pero nunca olvidó de donde venía y ha vivido estos últimos tiempos con la inquietud y el enojo con el que toda persona lúcida y bien informada  como ella podrá comprender fácilmente.

Conocida y apreciada, me consta, por todos los de Troncedo que acabaron recalando en Barcelona y que, con frecuencia, visitaban a sus padres para charlar animadamente sobre los temas y las personas de estos lugares de Sobrarbe. De paso también, aprovechaban para pedir consejo al Dr. Cebolla como cariñosamente se conocía a mi tío Antonio, por su sabiduría autodidacta en temas de alimentación y medicina natural. Matilde nunca perdió  el vínculo con el pueblo, la casa y la familia de su madre.

Descanse en paz, mi querida prima a la que tengo que agradecer el descubrimiento de muchos lugares y experiencias en mi vida. No recuerdo ahora el momento preciso pero estoy segura que la primera vez que vi el mar, lo haría de su mano y el primer baño en aguas mediterráneas, eso sí que lo guardo en mi memoria,  también fue en su compañía.



No te acerques a mi tumba sollozando.
No estoy allí. No duermo ahí.
Soy como mil vientos soplando.
Soy como un diamante en la nieve,
brillando.
Soy la luz del sol sobre el grano dorado.
Soy la lluvia gentil del otoño esperado
cuando despiertas en la tranquila mañana.
Soy la bandada de pájaros que trina.
Soy también las estrellas que titilan,
mientras cae la noche en tu ventana.
Por eso, no te acerques a mi tumba sollozando.
No estoy allí.
Yo no morí

Poema  que Matilde había enviado poco antes de Navidad a sus personas queridas. Una muestra de la lucidez y serenidad que mantuvo hasta el último suspiro.
Pilar C. Lacambra