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jueves, 11 de septiembre de 2025

Sellos y rastros de plomo

Cuando preparaba el informe sobre los niños huérfanos de Barcelona recogidos en Troncedo y en otras casas del Pirineo aragonés a principios del s.XX no encontré ninguna imagen del sello de plomo que llevaban obligatoriamente colgado al cuello esos menores y que me sirvió, como metáfora del peso que el abandono inicial les marcó durante toda su vida, para poner título a mi trabajo (Plomo en el alma). Fue muy torpe por mi parte no recurrir de nuevo al archivo de la Diputación de Barcelona donde tan amablemente me habían facilitado abundante información desde el principio. Ese error se vio recompensado por esa misma institución cuando, tras enviarles un ejemplar del documento, me remitieron una carta de reconocimiento a la que añadieron unos pequeños detalles, entre ellos unos marcapáginas muy valiosos para mí, en los que aparece la imagen tan deseado de ese sello que quedó grabado a fuego en el alma de los niños y niñas abandonados. Gracias infinitas al Arxiu General de la Diputació de Barcelona, @arxiudiba.
P.C.



P.D. Conforme alguien se adentra en un tema, es como si se desplegaran antenas invisibles en todos los sentidos y, aunque en otro momento vital quizás hubieran pasado desapercibidos, a partir de entonces no puede dejar de ir encontrando rastros sobre ese asunto de su interés por todas partes. El último ejemplo de que el  acogimiento (y posterior prohijamiento, en su caso) de niños huérfanos era  un gesto frecuente en aquellos tiempos lo encontré leyendo una publicación en el muro de Facebook de Víctor Pardo Lancina en el que recordaba el aniversario del nacimiento de Ramón Acín. No me resisto a copiar íntegramente el texto y uno de los comentarios que le siguieron:

CXXXVII ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DE RAMÓN ACÍN
Pintor, escultor, articulista, ilustrador y pedagogo, el militante anarcosindicalista Ramón Acín, es una de las más atractivas e influyentes personalidades en el mundo de la cultura y la sociedad en Aragón, durante las primeras décadas del pasado siglo XX.
Hijo de Santos Acín y de María Aquilué, Ramón Arsenio Acín Aquilué nació en Huesca hace 137 años, el 30 de agosto de 1888, en el número 3 de la calle de Las Cortes, la casa en la que vivirá toda su vida y donde desarrollará su fecundo trabajo.
Aficionado desde muy temprano al dibujo, recibe clases del pintor Félix Lafuente, con el que trabará una duradera amistad. No menos intensa que la relación que cultivará a lo largo de los años con otras figuras del ámbito artístico, de las letras o el activismo sindical y político como Felipe Coscolla, Ricardo Compairé, Luis López Allué, Manuel Bescós conocido como «Silvio Kossti», Ismael González de la Serna, José María Aventín Llanas, Luis Buñuel, Herminio Almendros, el capitán Fermín Galán…
Particular vinculación establecerá con Felipe Alaiz, Ángel Samblancat, Joaquín Maurín, Gil Bel o Félix Carrasquer, con los que fundará revistas y colaborará en proyectos vinculados con la denuncia de las injusticias, la agitación social y la extensión de la cultura. Actividades que, en varias ocasiones, le acarrearon procesos judiciales, detenciones y encarcelamientos.
Con todo, «su mejor obra», como dejó escrito Rafael Sánchez Ventura, fue su hogar. «Ejemplo emocionante de armonía, de elevación, de belleza, donde todo adquiría dignidad y gracia; (…) aquel hogar animado por la inteligente alegría de Conchita Monrás, la tierna compañera de Ramón, a él identificada con orgulloso amor, iluminado por el radiante hechizo de las dos niñas, a tono ambas en hermosura y precoz sensibilidad e inteligencia con el ambiente de la casa».
Ramón y Conchita (Barcelona, 1898) cultivaron una relación intensa de amor y complicidad. Mariano Añoto, huérfano prohijado en casa de Acín y criado con Katia y Sol, se refiere en unas notas personales a este clima de libertad y cariño: «Ramón y Conchita eran una pareja sin prejuicios que se amaban y amaban. Pensaban, deseaban un mundo más limpio, más alegre, más digno para todos. La familia Acín era una avanzadilla del futuro. En realidad, vivíamos ya en el futuro».
La Guerra Civil destrozó las esperanzas que la República había sembrado en la sociedad española y empapó la tierra de sangre y el aire de odio y saña. «¡Ay, Ramón Acín –escribió Max Aub–, fusilado y fusilada su mujer por culpa de sus buenos vecinos de Huesca!». Ramón y Conchita fueron detenidos el 6 de agosto de 1936. Ramón murió fusilado el mismo día y Concha el 23 de agosto, junto a casi un centenar de oscenses. Katia y Sol quedaron huérfanas con 11 y 13 años respectivamente. La casa de la calle de las Cortes fue saqueada por los asesinos.

Antonio Bárcabo
Te agradezco el recuerdo para Mariano Añoto que con el asesinato de Ramón y Conchita quedó desamparado y al que algunas buenas gentes de Huesca ayudaron como pudieron


 

domingo, 18 de marzo de 2012

Un lugar sorprendente: Caneto

Cuando en las décadas de los 70 y 80 la mayoría de nuestros vecinos y amigos iban cerrando puertas en busca del progreso que preconizaban los llanos y las ciudades industriales, observaban con estupor y desconfianza a algunos tipos que realizaban el viaje inverso, ocupando casas semiderruídas en lugares abandonados previamente. Por si esto no fuera bastante, eran jóvenes estrafalarios en todos los sentidos, desde su propio aspecto físico y sus vestimentas hasta sus modos de vivir fuera de los estrictos convencionalismos de las familias tan acusadamente patriarcales de la zona. Influidos por lo que se veía en la tele no tardó en generalizarse el término "jipis" para referirse a los nuevos pobladores aunque el verdadero movimiento hippie ya estuviera en proceso de decadencia.  Es comprensible que los habitantes autóctonos los miraran con extrañeza y cierto desprecio, qué míseros eran o qué locos estaban para querer ocupar las casas en ruina de otras aldeas fantasmas cuando en la zona había calado el sentimiento de que aquello no tenía ningún valor ni  futuro e incluso muchos hubieran vendido su casa y su patrimonio por cuatro perras si alguien se las hubiera dado.  Pasados unos años, los mismos que se fueron despreciando lo suyo han retornado y no sólo no han vendido sino que han (hemos) invertido los ahorros generados en la emigración en recuperar y poner en valor el patrimonio que ahora vuelve a ser apreciado, incluso más de uno se pregunta si no llegará el día en el que, tal y como nos vienen dadas, no  habrá que replantearse el retorno como algo más que tiempo de vacación y ocio.



Entre aquellos "jipis" o neorrurales que es el término que ahora se va imponiendo, también ha habido mucho movimiento, gentes que desertaron de la "experiencia" y volvieron a sus vidas convencionales, otros que se trasladaron y/o reconvirtieron la situación ... y  quienes permanecieron y con tesón y paciencia  han ido cumpliendo sus sueños de vivir en armonía con la naturaleza. Precisamente que alguien había hecho realidad un sueño (su "ensueño", como el nombre de la casa rural existente) es lo que pensé ayer cuando por primera vez, después de tantos años, me acerqué hasta Caneto. La sorpresa que me causó la visita al lugar en el que se conjugan pequeños y acogedores rincones, casas de piedra reconstruídas con toques de color que les aportan  personalidad propia, la naturaleza que penetra cuidadosamente en la aldea, la  pequeña y hermosa ermita reconstruida con mimo... me hizo recapacitar que, aunque no llevaba ninguna expectativa concreta, pesaban sobre mi subconsciente muchos comentarios y prejuicios sobre el lugar y sus habitantes que habían calado a través de las múltiples referencias  recibidas y las imágenes mentales construidas por mí misma; tal vez por eso la sorpresa fue mayor. 

Os animo a todos y todas cuantos no lo hayais hecho a que visiteis Caneto para descubrir la paz, el silencio y la armonía que se siente en el lugar. ¡Qué diferente de la tristeza y desolación de hace poco más de un mes entre las paredes espaldadas de Pallaruelo! Y todo lo anterior sin hablar de las hermosas vistas que se pueden contemplar durante todo el trayecto desde el desvío de la carretera de Troncedo hasta llegar al lugar, con una perspectiva inusual del valle y del mismo Troncedo colgado en la sierra.


 P.C.

domingo, 12 de febrero de 2012

¿Dónde está?

Vista desde el norte
¿Alguien sabe dónde está? Muchos sudores y esperanzas albergaron sin duda las paredes de esta hermosa construcción destinada a recoger el agua de las escorrentías del monte amigo y vecino de la localidad. Si aquéllos que picaron con tanta ilusión se levantaran de sus tumbas, se morirían de la pena y no sólo por encontrar la basa seca sino por todo lo que la rodea...

Vista desde el oriente

 


 








Actualización 13/2/12: Efectivamente, se trata de una basa abandonada a pocos metros de otro lugar abandonado: Latorre, una de las aldeas que conformaban el también abandonado núcleo de Pallaruelo de Monclús. Y, efectivamente, uno de los chicarrones de la tierra, Quino Mariñosa, pateador del terreno como pocos, lo ha adivinado a la primera de cambio, así que se ha ganado el premio que no será menor que el que podrá llevarse también el futuro "pichichi" del futuro equipo Troncedo F.C. (noticia que será a su debido tiempo): por lo menos, por lo menos,  una cerveza en la terraza del bar. Allí nos veremos.