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lunes, 5 de agosto de 2024

Encuentro con Alvaro Torrente (I)

 

El viernes 2 de agosto tuvo lugar el primero de los encuentros programados para este mes de agosto, una nueva propuesta cultural previa a las fiestas tradicionales en honor al patrón, San Lorenzo. Disfrutamos de la visita de nuestro vecino de Formigales, Alvaro Torrente Sánchez-Guisande, actual propietario de la casa palacio de Formigales. 


Foto: Jovita Olacia


Su exposición constó de una primera parte de tono muy personal en la que nos explicó  el porqué de su decisión de  comprar  un inmueble en un estado de ruina total para reconstruirlo y todo el largo proceso vivido desde el primer paso dado en el año 2000 hasta hoy en el que el edificio ha recuperado todo el esplendor que pudo llegar a tener en sus mejores tiempos. Aunque, por las imágenes que nos mostró, no es aventurado decir que nunca jamás debió lucir como lo hace en la actualidad.  Pero además de compartir con nosotros una abundancia de fotos que ilustran la evolución de los trabajos, las dificultades y otros detalles de la magnífica labor de restauración, también pudimos conocer de primera mano la historia que encerraban estas viejas paredes y los personajes que las habitaron. Ha sido Jesús Cardiel Lalueza  quien ha realizado un riguroso estudio de  las documentación  histórica encontrada sobre la familia de los Mur propietarios de esta fortaleza. El trabajo fue publicado en su día por el Centro de Estudios de Sobrarbe. A groso modo, y pidiendo disculpas por los errores que se puedan colar*, la primera referencia a los señores de Formigales se encuentra en el s.XIV en la persona de un tal Raimundo de Mur, miles de Formigales (es decir, un militar, un soldado al servicio del rey); varias generaciones después, nos encontramos en el s.XVI con una descendiente, María de Mur y Cotón que en 1565 casa con el Barón de Pallaruelo y es con este enlace como las dos familias se entrelazan y fusionan sus señoríos. Por cierto, esta pareja abandona el palacio y se traslada a otra de sus residencias en la tierra baja, en la localidad de Fet. A partir de entonces se iniciará el deterioro del castillo. En el s. XVIII, fallece el último Mur sin descendencia y, después de un largo litigio por la herencia a la que aspiraban numerosos pretendientes (algunas órdenes eclesiásticas incluidas), los bienes pasan a la familia Hurtado de Mendoza de Soria quienes siguieron disfrutando de las rentas del territorio. 

Al último Barón de Pallaruelo, lo encontramos en una nota de sociedad de la prensa madrileña de 1931 en la que se anuncia el enlace del Sr. Ignacio Barroso, barón de Pallaruelo (esta es su carta de presentación más ostentosa),  con una señorita de la alta sociedad. Este mismo nombre, Ignacio Barroso aparece en noviembre de 1936 en una lista de una saca de la cárcel madrileña de Porlier. Una vez concluida la guerra civil,  los vecinos de Formigales retomaron la rutina de pagar la renta anual a cierta dirección de Madrid que era a la que siempre se habían dirigido pero, cuando la persona que los representaba llegó allí, no encontró a quién entregar el dinero. A partir de entonces, fueron ellos, los mismos vecinos, quienes se ocuparon de pagar los impuestos por las tierras y bienes que habían trabajado durante siglos y es así como la propiedad les revirtió (por cierto que hasta finales del s. XX, los verdaderos señores y señoras del palacio fueron las gallinas y otros animales, además de la chiquillería que saltaba las viejas paredes para jugar). 

*Quien esta pequeña reseña ha redactado estuvo muy atenta a la exposición pero no tomó notas y es posible que algunos datos le hayan bailado en la memoria. Pide disculpas y agradecerá cualquier aclaración que proceda.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Fornigales de fiesta

Ya han pasado unos días pero parece oportuno reseñar la fiesta que compartimos con los vecinos de Formigales (o Fornigales como se dice por aquí) el pasado domingo 14 de agosto cuando los actuales propietarios del palacio/castillo del Barón de Pallaruelo abrieron sus puertas para mostrar los trabajos de restauración que se han llevado a cabo en el imponente edificio del s. XVI que, hasta hace poco más de tres años era una ruina cuya descripción hemos documentado en la web:

 "El Palacio son ruinas de una mansión monumental asociada a miembros de la familia Mur. No es obra uniforme aunque sí lo son los espacios fundamentales: fachada y torre. La sala del piso principal
estaba iluminada por dos ventanales con pretensiones, en consonancia, aunque con menor suntuosidad, que otros palacetes de la época: Baells, Larrés, Biniés... La torre rectangular ocupa un ángulo de la fachada. En el cuerpo septentrional, se percibe el arranque de una posible torre circular, y restos de un matacán. Añadidos y ruinas desfiguran esta destacada construcción que pudo ser alzada el año 1580. En este sentido apunta Broto Aparicio que Ramón de Mur y Mur, suscribió en 1595 una capitulación con el maestro cantero francés Francisco Maure para levantar una delantera de pared en el altario de la casa que tenía en Formigales, desde la esquina donde estaba la torre, y con su matacán en lo alto"
 



Las fiestas también sirven para la comunicación intergeneracional

Afortunadamente,  la situación se ha revertido, la casa caída se ha vuelto a levantar, parafraseando la conocida canción  de la Ronda de Boltaña quien ejerció en ese día sus funciones rondadoras por el pueblo así como las notariales que daban fe del cambio producido. Fornigales fue una fiesta  y los troncedanos estuvimos allí para celebrarlo con nuestros vecinos. Gracias a Alvaro Torrente y Ana Clara Belío por su invitación.

 
P.D. Aprovechamos para recordar que este fin de semana, Fornigales vuelve a estar de fiestas. En esta ocasión, las patronales.