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sábado, 30 de mayo de 2020

Lo que el calendario no sabía



Cuando en diciembre del año pasado, Rocío nos ofreció el calendario de 2020 nos sorprendió a todos por la belleza de las imágenes, paisajes y lugares de la provincia que, a su atractivo natural, añadían haber sido coloreadas por los participantes en el taller de fotografía de la Asociación Autismo Huesca. Lo que no podíamos imaginar ni de lejos es que otra sorpresa de nombre extraño y dimensiones inconmensurables nos llegaría allá por mediados de marzo. El coronavirus causante de la covid19 nos ha obligado a ir tachando uno a uno los días entre sentimientos de incredulidad, tristeza, desánimo, incertidumbre, desconcierto... y todo ello abonado por las noticias de personas cercanas que han fallecido, víctimas de esta enfermedad y también de otras. Nuestro recuerdo  y el pésame para su familia en este momento son para Luis de casa Pablo, Laurita de Salas y los padres de Juan Vallejo (casa Baile). 

Ahora que llegamos a la 78ª jornada de confinamiento y empezamos a recuperar una "normalidad embozada", a los que estamos  más allá de los límites provinciales aún nos quedan muchos días  del calendario por borrar  (y esperemos que no sean más de los previstos)  antes de poder ver amanecer en Troncedo.

Muchas gracias  a todos los que nos habéis ido acercando la primavera troncedana a través del wasap como, por ejemplo, estas fotos enviadas por Monse Rami e Ismael Olacia. 




¡Nos vemos PRONTO en Troncedo!

viernes, 1 de mayo de 2020

El ladrón de abril


 ¿Quién me ha robado el mes de abril?
¿Cómo pudo sucederme a mí?
Lo guardaba en un rincón
donde guardo el corazón...


Cuando allá por  1988 Joaquín Sabina lanzaba al mercado esta canción, nadie ni siquiera él mismo podía adivinar su contenido profético. Pero llegó 2020, este año tan bonito y tan redondo y, con él, un virus extraño, invisible y traidor que resultó ser el ladrón del mes de  abril, de muchas más hojas del calendario y de todos los abrazos, los encuentros, las experiencias... que podrían haber sido... 

Un mes de abril que, por otro lado, ha sido fiel al refranero y ha cumplido con eso de "en abril, aguas mil", dando como resultado una primavera esplendorosa, verde y florida como nunca. Tenemos testimonio por las fotos que nos han hecho llegar desde Troncedo los que están por allí, Anne Ronse, Pili García, Ismael Olacia, Maya y Juan Carlos Taylor. También se nos han colado, a través del Facebook de Quino Mur, unos huevos de Pascua decorados en Aluján....




Y como no podía ser de otra manera, la canción acompañada de otras imágenes que, a quien más quien menos, también le resultarán familiares...

miércoles, 8 de abril de 2020

De Troncedo a Bordalba (crespillos viajeros)



Desde Abejuela a Parzán,

desde Fraga hasta Bordalba,
de Tarazona a Beceite
y de Guaso a Banastón.
Es un mito, una utopía,
un río, una aparición,
un error, o tal vez no,
un porrón de geografía.
un porrón de geografía.


Así empezaba el poema Canción huérfana con el que el entonces alcalde de Aínsa (D. José Miguel Chéliz) rindió homenaje a José Antonio Labordeta que formaba parte del Jurado del II Certamen de Relatos Breves "Junto al Fogaril", en la entrega de premios celebrada en junio de 2009. La estrofa se inicia con la enumeración de los pueblos que ocupan los extremos de la amplia geografía aragonesa. A Bordalba, localidad de la comarca de Calatayud, le corresponde ocupar la uega occidental, en una posición bastante alejada de Troncedo. Ambos lugares, siendo profundamente aragoneses y compartiendo muchos usos culturales, son también muy diferentes en diversos aspectos, fruto del entorno natural y los aconteceres históricos y poblacionales que los han determinado. Lamentablemente, en estas primeras décadas del s.XXI, hay un calificativo de reciente cuño que  ambos lugares comparten, los dos forman parte de la larga lista de territorios de "la España vaciada". Hay también un pequeño, diminuto detalle que los vincula. El azar hizo que hace ya unas cuantas décadas, un hijo de Bordalba y una nieta de Troncedo se encontraran más o menos a medio camino y que desde entonces sujeten un cordel que une los dos extremos y que, en estos momentos de confinamiento, haya servido para que una de las tradiciones culinarias de Sobrarbe haya viajado hasta la ribera alta del Jalón, allá por donde Aragón y Castilla se funden. 

Y es que la Asociación "La Muriega" de Bordalba que coincide en su espíritu fundacional con el de la nuestra, "Castillo de Troncedo"  tenía programados una serie de actos culturales y lúdicos para los días de reencuentro vecinal de Semana Santa; entre ellos un concurso de dulces. Evidentemente, las medidas de contención de la expansión de la pandemia del Covid19, han frustrado todas las iniciativas pero las benditas tecnologías audiovisuales que tanto nos están ayudando a sobrellevar estos días de aislamiento forzado, han permitido mantener algunas aunque sea a distancia y se nos ha invitado a elaborar los postres en casa y hacer llegar la receta. Ha sido un momento oportuno de dar a conocer a todos los amigos y amigas de Bordalba un postre tan tradicional y conocido por la zona de Somontano y Sobrarbe como son los crespillos pero que resulta novedad para otras zonas de Aragón.


.


Para los que gusten igualmente de alimentar el espíritu, dejamos el poema completo:

                                               Canción huérfana (a Labordeta)


Desde Abejuela a Parzán,

desde Fraga hasta Bordalba,
de Tarazona a Beceite
y de Guaso a Banastón.
Es un mito, una utopía,
un río, una aparición,
un error, o tal vez no,
un porrón de geografía.

Aragón se funde en canto,
olvidándose del llanto
y su conciencia despierta
cuando canta Labordeta.

Con un bigote en volandas,
plantándole cara al cierzo,
un pie al agua, otro al desierto
y en el medio la guitarra.
Truena la voz destronada
del secular conformismo,
del temor y el victimismo
por el llano y la montaña.

Aragón se funde en canto,
olvidándose del llanto
y su conciencia despierta
cuando canta Labordeta.

Y la buena sementera
cala en la tierra dormida,
un nuevo brote germina
y el ocre se desespera,
el mediocre no se entera
de dónde viene esta brisa,
que llega lenta, sin prisa,
imparable y guerrillera.

Aragón se funde en canto,
olvidándose del llanto
y su conciencia despierta
cuando canta Labordeta.

José Miguel Chéliz


sábado, 28 de marzo de 2020

Humanos en confinamiento



Foto: Juan Carlos Taylor
No es una guerra

Que no te engañen.
No hay ninguna guerra.
Ningún ejército invasor.
No se esconden agazapados los guerrilleros 
tras los barzales,
ni se esperan escaramuzas 
de los contrarrevolucionarios.

Ha sido la vida misma
quien se ha rebelado
contra los 'vivos',
en el peor sentido de la palabra vivos.
Se ha cansado de ver
cómo dábamos la espalda
a nuestra condición natural.

Nos viene a recordar que somos
una especie vulnerable,
nada más ni nada menos,
un eslabón de la cadena.

                                                                  Y los caminos se han vaciado
                                                                  de caminantes,
                                                                  de camineros,
                                                                  de cazadores,
                                                                                                                                                                       de seteros,
                                                                  de paseantes,
                                                                  de turistas,
     de curiosos,
                                             de urbanitas con sus urbanos perros,
              de desalmados …

                            No se escuchan  tampoco 
                          roncos motores a lo lejos
                                            ni  se levanta el polvo tras las ruedas
       de  las motos.
     Ni los tubos 
                      ahogan con su veneno
                            los aromas de los montes.
                                    

                                                                  Y entonces…
                                                                  el bosque  se despliega agradecido.

                                                                  Los gurriones se dejan ver sin temor,
                                                                  se escucha el armónico coro de las cardelinas,   
                                                                  los chabalíns campan más libremente que antes,                                                                    los corzos corren y saltan juguetones 
                                                                  y…
                                                                  hasta la rabosa olfatea confiada el rastro 
                                                                  de algún pequeño príncipe amigo.

P.C.