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jueves, 23 de diciembre de 2021

Valor, lucidez y salud

 


La elección de esta imagen no es casual. He tratado de aúnar el respeto a las raíces y la tradición así como el valor del trabajo cooperativo y voluntario con unas palabras de mi admirada y recientemente desaparecida Almudena Grandes

En las personas valientes, el miedo es solo consciencia del peligro, pero en las cobardes, es mucho más que ausencia de valor. El miedo también excluye la dignidad, la generosidad, el sentido de la justicia, y llega incluso a perjudicar la inteligencia, porque altera la percepción de la realidad y alarga las sombras de todas las cosas.

La cita corresponde a un pasaje del libro El lector de Julio Verne y me parece muy apropiada para estos tiempos de PELIGRO, TINIEBLAS y PANDEMIA, en los que vamos a necesitar mucho VALOR, mucha LUCIDEZ y mucha SALUD. 

P.C.




sábado, 15 de mayo de 2021

De romerías, tradiciones y eméritos con mérito

 


  Que la pandemia nos ha obligado a cambiar de usos y modificar tradiciones, es conocido de todos. Que algunos seríamos partidarios de que algunas de estas obligadas distorsiones que introducen hábitos de mayor higiene y cordura en las actividades sociales, también es algo que se desliza en algunas conversaciones aunque no haya un debate explícito al efecto.

 Sin entrar en cuáles serían esos cambios coyunturales que podrían presentar candidatura a hacerse perennes, es público y patente que las fiestas y celebraciones han sido uno de los campos más afectados por las restricciones sanitarias, No ha sido el caso exactamente de la romería a San Isidro que  este año se ha cambiado por trabajos de limpieza y ornamentación floral del pueblo. Tareas que, por otra parte, ya se habían incorporado como nuevas tradiciones en estas fechas. No ha habido misa, ni la bendición de términos pero estamos  seguros de que, si es verdad eso de que el  Isidro de Madrid era santo y además, labrador, le servirá de gusto también que incorporemos estas actividades. 

Lo que no ha faltado es el reparto de la caridad. Y en esta edición, incorporando la torta de aceite más auténtica, la de siempre. Elaborada con la masa del pan por nuestro panadero emérito* y de mérito incuestionable, Ramón Rami Salinas, quien nos ha sorprendido con ella, retrotrayéndonos a sabores y texturas que hace tiempo habíamos dejado de degustar. 


De cualquier manera y para que el santo no se nos enfade, algunas nos hemos acercado por la tarde a hacerle una visita. O más exactamente, para hacernos una foto recordando otros años, otras reuniones, otras personas... otros tiempos.





*Para evitar confusiones en la utilización de un término que alguna persona en la actualidad utiliza sin merecerlo, incorporamos la definición de la RAE de la palabra emérito:

Dicho de una persona , especialmente de un profesor : Que se ha jubilado y mantiene sus honores y alguna de sus funciones.

En conclusión, Ramón es con toda propiedad y mérito, nuestro maestro panadero emérito


lunes, 7 de diciembre de 2020

Salud y prudencia en Navidad 2020

 Este año las fiestas de Navidad o de Solsticio (cada uno celebra lo que prefiere) cambian el mensaje. El tradicional deseo de Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo ha dejado su sitio al de:   

¡SALUD y PRUDENCIA! 


lunes, 2 de noviembre de 2020

Un día para el recuerdo

 



Pilar Lacambra Garcés, en la década de los 20 del s.XX
Ha sido éste un día de los difuntos muy anómalo. En el cementerio de Troncedo no ha habido el bullicio habitual de otros años a causa de las medidas sanitarias a las que estamos sometidos en todo el país pero, sorprendentemente, nadie ha olvidado a los suyos. De alguna manera, todas las familias se han organizado para que las sepulturas lucieran limpias y tanto las flores frescas como las lámparas encendidas no faltaran en un día como hoy. En estas circunstancias quiero traer al recuerdo a Pilar Lacambra Garcés, una tía de cuya existencia y triste desaparición no tuve noticia hasta bien cumplidos los veinte años cuando su hermana mayor, Rosalía, me enseñó esta foto que es el único testimonio que queda de su paso por el mundo. No es extraño que mi madre, Balbina, la hermana más pequeña, no me hubiera hablado nunca de ella, en contraste con las veces que llegó a nombrar a su padre Antonio y a su hermano Miguel Lacambra, fallecido también prematuramente como consecuencia de una enfermedad contraída durante la guerra. Pero es que Miguel era su hermano adorado, su referente a lo largo de toda la infancia y por el que compartió el sufrimiento familiar durante los años de guerra así como la dolorosa agonía después de su vuelta a casa. Pero a Pilar creo que ni la llegó a conocer o, en todo caso, cuando volvió a morir al pueblo, mi madre sería todavía un bebé, de tal manera que no tenía motivo para recordarla. 


La niña, de carita redonda y rasgos inequívocamente familiares que esboza una tímida sonrisa en esta foto de estudio,  tenía sólo trece años cuando volvió a casa para morir, enferma de tuberculosis. Estaba sirviendo como criada* en alguna casa rica de Barcelona cuando contrajo la enfermedad que sería poco después del día en el que con tanta ilusión habría ido a hacerse este retrato para enviar a sus padres. Ataviada, con toda seguridad, con su mejor vestido, una sencilla batita de cuello babi, No tengo datos para saber con qué edad se desplazó a la ciudad condal pero evidentemente,  muy niña. El destino se cebó con ella. Como a tantas, nacer mujer en el seno de una familia campesina de un pueblo de montaña a principios del siglo XX, salvo excepciones, la abocaba a una vida de servicio a propios y extraños que se iniciaba en el momento en el que eran mínimamente autónomas. Para algunas, por paradójico que parezca, si esta condena recibida en la misma cuna les empujaba a la emigración a una gran ciudad, con el tiempo llegaba a convertirse en una oportunidad de liberarse aunque fuera mínimamente. Fue el caso de su hermana Rosalía que, por lo menos, pudo elegir libremente un marido que la cuidó e hizo feliz durante toda la larga vida de ambos, y escabullirse del matrimonio concertado que, cómo no, también le había programado la familia. Su hermana, esta tía tan desconocida para las generaciones posteriores, tuvo la peor de las suertes. Descanse en paz.

Miguel Lacambra Garcés, 1915-1941




 
 * Para saber un poco más sobre las condiciones de vida de las criadas en Barcelona en los tiempos en los que la tierna Pilar estuvo por allí, os remitimos a un artículo de Joan Mannet i Pesas "La revuelta de las criadas" del que nos hicimos eco en El Caixigar nº 13, de junio de 2016.

P.C.


jueves, 20 de agosto de 2020

Troncedo no para





En la "vieja normalidad" el pasado sábado 8 de agosto hubiera sido el día del chupinazo en Troncedo. No pudo ser. Pero mucho antes de esa hora festiva, con la fresca, una brigada superespecial se convocó para festejar la jornada de una forma muy especial: trabajos voluntarios de limpieza del depósito, caminos y todo lo que diera tiempo. Y, por supuesto, cumpliendo con las normas de seguridad sanitaria. Era nuestra particular y solidaria manera de gritar ¡¡¡Viva Sanlorenzo!!! y ¡¡¡Viva Troncedo!!!

La numerosa cuadrilla de personas de todas las edades dio para llegar a limpiar el antiguo camino de cabañera, que la Asociación Castillo de Troncedo ha incluido en un programa de pequeños itinerarios circulares en torno a la localidad. Una vez limpio, se convocó otra jornada el miércoles 19 para completar la señalización del sendero y del viejo abrevadero al que nos conduce.




Después del paso de la cuadrilla, la cabañera parece más un pasillo para estrenar zapatos que un paso de animales



Ahora nadie podrá pasar por la carretera sin saber que esto era un viejo abrevadero


lunes, 20 de julio de 2020

Ara Malikian en el castillo de Aínsa




"Todas las historias del mundo deberían ser contadas. Para que, al escucharnos con el corazón los unos a los otros, nos ayudáramos a vivir. Cada historia es una partitura única y la suma de todas, la música de la Tierra"


Estas hermosas palabras forman parte del alegato final de Ara Malikian en el documental "Una vida entre las cuerdas" que relata una trayectoria vital de enorme sacrificio y con una pesada mochila de tragedias históricas y familiares.  Una película muy estimulante en estos tiempos de pandemia e incertidumbres que nos traslada el mensaje  de que, con determinación y esfuerzo, es posible superar las vicisitudes más difíciles. Si a la magnífica banda sonora hemos podido añadir la posibilidad de verla en  pantalla grande y en el marco excepcional del foso del castillo de Aínsa, la experiencia es inolvidable. Y eso que no hubo manera de conseguir entradas para verlo en vivo y en directo al día siguiente en el amplio escenario del patio central. Aunque, por referencias, debió ser igualmente un evento memorable. 

Una gran felicitación para el Festival Castillo de Aínsa en una edición especialmente difícil pero que ha demostrado una gran capacidad en cuanto a la organización y seguridad sanitaria, demostrando que con responsabilidad e interés es posible no parar el mundo. 

viernes, 1 de mayo de 2020

El ladrón de abril


 ¿Quién me ha robado el mes de abril?
¿Cómo pudo sucederme a mí?
Lo guardaba en un rincón
donde guardo el corazón...


Cuando allá por  1988 Joaquín Sabina lanzaba al mercado esta canción, nadie ni siquiera él mismo podía adivinar su contenido profético. Pero llegó 2020, este año tan bonito y tan redondo y, con él, un virus extraño, invisible y traidor que resultó ser el ladrón del mes de  abril, de muchas más hojas del calendario y de todos los abrazos, los encuentros, las experiencias... que podrían haber sido... 

Un mes de abril que, por otro lado, ha sido fiel al refranero y ha cumplido con eso de "en abril, aguas mil", dando como resultado una primavera esplendorosa, verde y florida como nunca. Tenemos testimonio por las fotos que nos han hecho llegar desde Troncedo los que están por allí, Anne Ronse, Pili García, Ismael Olacia, Maya y Juan Carlos Taylor. También se nos han colado, a través del Facebook de Quino Mur, unos huevos de Pascua decorados en Aluján....




Y como no podía ser de otra manera, la canción acompañada de otras imágenes que, a quien más quien menos, también le resultarán familiares...

miércoles, 8 de abril de 2020

De Troncedo a Bordalba (crespillos viajeros)



Desde Abejuela a Parzán,

desde Fraga hasta Bordalba,
de Tarazona a Beceite
y de Guaso a Banastón.
Es un mito, una utopía,
un río, una aparición,
un error, o tal vez no,
un porrón de geografía.
un porrón de geografía.


Así empezaba el poema Canción huérfana con el que el entonces alcalde de Aínsa (D. José Miguel Chéliz) rindió homenaje a José Antonio Labordeta que formaba parte del Jurado del II Certamen de Relatos Breves "Junto al Fogaril", en la entrega de premios celebrada en junio de 2009. La estrofa se inicia con la enumeración de los pueblos que ocupan los extremos de la amplia geografía aragonesa. A Bordalba, localidad de la comarca de Calatayud, le corresponde ocupar la uega occidental, en una posición bastante alejada de Troncedo. Ambos lugares, siendo profundamente aragoneses y compartiendo muchos usos culturales, son también muy diferentes en diversos aspectos, fruto del entorno natural y los aconteceres históricos y poblacionales que los han determinado. Lamentablemente, en estas primeras décadas del s.XXI, hay un calificativo de reciente cuño que  ambos lugares comparten, los dos forman parte de la larga lista de territorios de "la España vaciada". Hay también un pequeño, diminuto detalle que los vincula. El azar hizo que hace ya unas cuantas décadas, un hijo de Bordalba y una nieta de Troncedo se encontraran más o menos a medio camino y que desde entonces sujeten un cordel que une los dos extremos y que, en estos momentos de confinamiento, haya servido para que una de las tradiciones culinarias de Sobrarbe haya viajado hasta la ribera alta del Jalón, allá por donde Aragón y Castilla se funden. 

Y es que la Asociación "La Muriega" de Bordalba que coincide en su espíritu fundacional con el de la nuestra, "Castillo de Troncedo"  tenía programados una serie de actos culturales y lúdicos para los días de reencuentro vecinal de Semana Santa; entre ellos un concurso de dulces. Evidentemente, las medidas de contención de la expansión de la pandemia del Covid19, han frustrado todas las iniciativas pero las benditas tecnologías audiovisuales que tanto nos están ayudando a sobrellevar estos días de aislamiento forzado, han permitido mantener algunas aunque sea a distancia y se nos ha invitado a elaborar los postres en casa y hacer llegar la receta. Ha sido un momento oportuno de dar a conocer a todos los amigos y amigas de Bordalba un postre tan tradicional y conocido por la zona de Somontano y Sobrarbe como son los crespillos pero que resulta novedad para otras zonas de Aragón.


.


Para los que gusten igualmente de alimentar el espíritu, dejamos el poema completo:

                                               Canción huérfana (a Labordeta)


Desde Abejuela a Parzán,

desde Fraga hasta Bordalba,
de Tarazona a Beceite
y de Guaso a Banastón.
Es un mito, una utopía,
un río, una aparición,
un error, o tal vez no,
un porrón de geografía.

Aragón se funde en canto,
olvidándose del llanto
y su conciencia despierta
cuando canta Labordeta.

Con un bigote en volandas,
plantándole cara al cierzo,
un pie al agua, otro al desierto
y en el medio la guitarra.
Truena la voz destronada
del secular conformismo,
del temor y el victimismo
por el llano y la montaña.

Aragón se funde en canto,
olvidándose del llanto
y su conciencia despierta
cuando canta Labordeta.

Y la buena sementera
cala en la tierra dormida,
un nuevo brote germina
y el ocre se desespera,
el mediocre no se entera
de dónde viene esta brisa,
que llega lenta, sin prisa,
imparable y guerrillera.

Aragón se funde en canto,
olvidándose del llanto
y su conciencia despierta
cuando canta Labordeta.

José Miguel Chéliz


sábado, 28 de marzo de 2020

Humanos en confinamiento



Foto: Juan Carlos Taylor
No es una guerra

Que no te engañen.
No hay ninguna guerra.
Ningún ejército invasor.
No se esconden agazapados los guerrilleros 
tras los barzales,
ni se esperan escaramuzas 
de los contrarrevolucionarios.

Ha sido la vida misma
quien se ha rebelado
contra los 'vivos',
en el peor sentido de la palabra vivos.
Se ha cansado de ver
cómo dábamos la espalda
a nuestra condición natural.

Nos viene a recordar que somos
una especie vulnerable,
nada más ni nada menos,
un eslabón de la cadena.

                                                                  Y los caminos se han vaciado
                                                                  de caminantes,
                                                                  de camineros,
                                                                  de cazadores,
                                                                                                                                                                       de seteros,
                                                                  de paseantes,
                                                                  de turistas,
     de curiosos,
                                             de urbanitas con sus urbanos perros,
              de desalmados …

                            No se escuchan  tampoco 
                          roncos motores a lo lejos
                                            ni  se levanta el polvo tras las ruedas
       de  las motos.
     Ni los tubos 
                      ahogan con su veneno
                            los aromas de los montes.
                                    

                                                                  Y entonces…
                                                                  el bosque  se despliega agradecido.

                                                                  Los gurriones se dejan ver sin temor,
                                                                  se escucha el armónico coro de las cardelinas,   
                                                                  los chabalíns campan más libremente que antes,                                                                    los corzos corren y saltan juguetones 
                                                                  y…
                                                                  hasta la rabosa olfatea confiada el rastro 
                                                                  de algún pequeño príncipe amigo.

P.C.