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jueves, 9 de julio de 2020

La Fueva, un valle muy desconocido y mágico

El pasado 2 de julio El País publicaba un interesante artículo sobre Cinco valles casi desconocidos del Pirineo Aragonés una invitación a descubrir encantadores rincones del Alto Aragón que todavía se mantienen al margen del turismo masivo, una iniciativa muy sugerente en estos tiempos en los que la pandemia acecha las concentraciones humanas. Me atrevería a decir que quizás este reportaje puede ser mucho más efectivo que ciertas visitas muy protocolarias y mediáticas que se venden como propaganda de los lugares cuando lo cierto es que a quien se pretende  reafirmar es a los visitantes "reales". Los cinco valles relacionados son los de Barrabés y Baliera (1), del Isábena (2), Chistau (3), Borau, Aísa y Aragüés (4); y el de Hecho (5). Los del valle de La Fueva, echamos en falta el nuestro en esta relación de destinos, claro que, la ausencia tiene su lógica porque si los cinco anteriores son "casi" desconocidos, el nuestro es desconocido incluso por la gran mayoría de los propios aragoneses, sin el casi. 

Por eso es muy de agradecer que una semana después, hoy mismo, 9 de julio, la revista Huesca La Magia nos sorprenda con un reportaje cuyo título evoca el anterior pero dedicado, esta vez sí, a nuestro valle Cinco lugares maravillosos que descubrir en el Valle de La Fueva

"Pequeñas poblaciones salpican los campos y praderas o se camuflan en el monte. Algunas fueron, en su día, municipios independientes, aunque la mayoría se integraba en entidades municipales mayores a modo de barrios. Ejemplos de este hábitat disperso son las antiguas aldeas de Muro de Roda, las que pertenecían a Morillo de Monclús, las que componen Toledo de la Nata o las del despoblado Pallaruelo de Monclús" (...)

"El patrimonio románico del valle iene su origen a principios del siglo XI, cuando Sancho III el Mayor, anexionó Sobrarbe al reino de Pamplona prolongando hacia el este la línea defensiva de sus dominios. Tras la reconquista de territorios altoaragoneses a los musulmanes, asentados aún en plazas próximas a Barbastro, Graus o Monzón, creó un cinturón defensivo para proteger los valles del Cinca y del Ésera de un posible ataque enemigo y el valle Fueva se convirtió en un enclave estratégico por su ubicación.
La ruta del románico de La Fueva nos transportará en el tiempo gracias a las construcciones defensivas del S.XI, como el castillo de Samitier, el complejo militar de Muro de Roda o el castillo de Troncedo, declarados como Bien de Interés Cultura"
Tozal de Salinas visto desde Troncedo. Foto: Ismael Olacia

Y después de otras descripciones que sin duda animan a visitarnos a cualquier amante de la vida natural, el paisaje, el aire puro, los cielos limpios, la Historia  y la buena gente... el artículo concluye con este estimulante párrafo.
"Además de todo lo comentado hasta ahora, hay muchas otras opciones para disfrutar de emocionantes experiencias en el Valle de La Fueva, pero mejor que contarlo es venir a descubrirlo"  Quienes se decidan a hacerlo podrán tener ocasión de disfrutar igualmente de una experiencia no incluida en el catálogo: nuestras inigualables puestas de sol mientras degustamos la cerveza en la terraza más exclusiva del país fovano.


domingo, 9 de junio de 2019

De mares, montañas y playas inexistentes




...Y a mí enterradme sin duelo
entre la playa y el cielo,


en la ladera de un monte

más alto que el horizonte,

quiero tener buena vista.


Mi cuerpo será camino
le daré verde a los pinos
y amarillo a la genista.


Cerca del mar, porque yo

nací en el Mediterráneo ...





Serrat nació en el Mediterráneo pero, si hubiera nacido en La Fueva, quizás hubiera elegido este emplazamiento para dar verde a los caixigos y amarillo a la genista. El agua nos queda lejos pero desde la partida de La Oliva en Troncedo divisamos al fondo del valle un mar de montañas entre las que destacan el macizo de Monte Perdido, la Peña Montañesa y Cotiella. 

En fin, que desde esta atalaya no nos importa tanto eso de no tener playa.

Y una vez evocada esta hermosa canción, nada mejor que escucharla. Si bien es cierto que en estos tiempos en lo que el viejo Mare Nostrum  se ha convertido en una cada vez más infranqueable barrera y fosa común de quienes ahogan en él sus cuerpos y sus ilusiones, hablar y cantar al Mediterráneo no puede obviar esa injusta realidad. Eso nos lo dejó patente el propio Serrat en esta versión en la que, junto con numerosos amigos y amigas, mostraba su solidaridad con los de la otra orilla.