domingo, 3 de noviembre de 2013

Encuentros en noviembre



Primero de noviembre, fecha señalada en el calendario para volver a encontrarnos en Troncedo:




Encuentro nº 1. Visita obligada al cementerio para cumplir con los ritos ancestrales del culto y el recuerdo a los muertos, cada uno desde su sentimiento personal, bien sea con el consuelo de sus creencias religiosas, bien sea por el convencimiento de que mientras permanezca su recuerdo entre los vivos, nadie acaba de morirse del todo. Como todos los años,  nuestro pequeño camposanto reluce, no sólo por el sol sino también por el esplendor de las flores recién depositadas y por las pequeñas lamparillas que, como la tradición manda, se encienden el mismo día 1, víspera del día de ánimas, para que luzcan durante toda la  noche, avivando con su llama la presencia de los espíritus antepasados en nuestras vidas. No siempreel tiempo seco y cálido ayuda a que se mantengan encendidas  pero este año, afortunadamente, ha sido así.




Encuentro nº 2. Añadido al anterior y arrastrado por las influencias del  otro lado del océano, tampoco en  Troncedo nos hemos quedado al margen de la ola del Halloween. Lo cierto es que, asumiendo todo el sustrato frívolo y consumista que acompaña unas fechas tan entrañables y tradicionales por estos lares, los más pequeños se divierten y los  mayores también con ellos.



Encuentro nº 3. No puede haber un fin de semana de afluencia importante al pueblo en el que no haya una cuadrilla de voluntarios que acometan tareas de limpieza y recuperación del entorno.  Esto también se está convirtiendo en una magnífica tradición de nuestra pequeña comunidad de vecinos y amigos. En esta ocasión la emprendieron con una pared caída junto a los contenedores y con la continuación de la limpieza del antiguo camino de cabañera, de tal manera que, en el próximo empentón, seguramente quedará ya abierto totalmente el tramo que va desde el antiguo y hermoso corral del pueblo hasta las modernas naves de casa Soltero. Será una nueva zona de paseo y disfrute para todo el que lo quiera aprovechar.





Encuentro nº 4. Como reciente tradición, también tuvo lugar la asamblea general de la Asociación Cultural  para la presentación de cuentas, balance de lo realizado, sugerencias, proyectos futuros …y sobre todo, reconocimiento al trabajo de los más entregados a la causa que son quienes tiran del carro de todos nosotros. Esto último es fácilmente comprobable dada la abundante presencia de socios en la reunión.
La jornada del sábado concluyó con una castañada comunitaria (no todo va a ser trabajar).
 

                                   ¡Entalto, troncedanos!
                                                     ¡Nos vemos en Troncedo!


P.D: "Algunos" ya han descubierto el placer de pasear por la cabañera


domingo, 13 de octubre de 2013

¡Qué envidia!

Para los descarriados que nos hemos largado por esos mundos,
 para los que se han  quedado de fiestas,
 para los que han tenido pereza, 
para los que tenían compromisos familiares,
 para los que no lo tenían en sus planes ... 
en fin, 
para todos los que no han ido al encuentro troncedano,
Tere de Joaquín y Cefe se han compinchado para darnos envidia y pasarnos por los ojos lo que nos perdemos,

los frutos generosos del otoño.


jueves, 10 de octubre de 2013

Nos vemos en Zaragoza


Desde hace varios años los troncedanos que, como dice Dora,  "vivimos en Troncedo pero pasamos la semana en Zaragoza",  tenemos una cita obligada en las fiestas del Pilar. Nos pongamos de acuerdo o no, acabamos encontrándonos escuchando a la Ronda de Boltaña en cualquiera de las plazas del centro. Aunque este año nos hayan desplazado hasta  la Multiusos, los incondicionales no hemos faltado y tuvimos ocasión de emocionarnos y disfrutar cantando las canciones de siempre y las reflexiones de su "jefe", Manuel Domínguez. Una vez más la Ronda también nos sorprendió con alguna novedad, en esta ocasión una hermosa canción dedicada al abuelo, a José Antonio Labordeta.

Avecinaling de otoño

Víctor Fragüet, nuestro joven y entusiasta presidente de la Asociación Castillo de Troncedo, nos hace llegar imágenes que testimonian el trabajo de los dos últimos fines de semana, en los que un grupo de voluntarios se ha afanado en abrir la pista que va desde el lavadero hasta el depósito y en  poner la manguera para recoger el agua de la fuente. Efectivamente, como se dice siempre, hay imágenes que valen  más que mil palabras.






 ¡¡¡Nos vemos en Troncedo!!!



viernes, 4 de octubre de 2013

MOSICAIRES

Un grupo musical para no perder de vista, así se presentan ellos:

"Mosicaires es una aventura musical integrada por componentes y simpatizantes de la Rondalla Francisco Parra de Graus, en la que abordamos músicas del repertorio tradicional así como composiciones propias, tratando de ofrecer una nueva visión, creada a partir de nuestros variopintos orígenes y trayectorias musicales; que van desde la guitarra eléctrica más rockera a la flauta travesera de conservatorio; pasando por la tradición gaitera y rondallesca….
Nuestro bagaje musical se nutre de la propia trayectoria de la Rondalla Francisco Parra y de las trayectorias de los miembros de la formación; de tal forma que aunamos por una parte cientos de rondas y pasacalles, y por otra bolos y bolos en garitos, grandes festivales folk, publicaciones de libros y cedés, etc, etc.
Grupo finalista del II concurso de grupo noveles folk del Festival Iberia Folk 2.013 de Huesca.
II Premio del II Certamen Nacional de composición de Música Popular Aragonesa “Comarca de Sobrarbe 2013″, organizado por La Comarca de Sobrarbe, Ayuntamiento de Aínsa-Sobrarbe, la Asociación de Gaiteros de Aragón (AGA) y su marca CON-PARTITA"




Vídeo de su reciente actuación en Huesca en el Festival Iberia Folk 2013. Puedes ver más vídeos y seguirlos en el blog mosicaires/Folk Aragon

jueves, 19 de septiembre de 2013

Fronteras

Los que hemos nacido en estas tierras y hemos transitado con facilidad y necesidad a uno y otro lado,  quizás podamos decir en estos tiempos convulsos aquello de "yo no sé de dónde soy, mi patria está en la frontera" ...

 

Y sigamos con aquello de que "las fronteras se mueven, como las banderas" ...




Dice José Luis Corral Lafuente que "el mapa tiene algunos errores, pero lo interesante es ver la evolución de las fronteras, y cómo los países se gestan al margen de la gente, en función de intereses de élites y grupos privilegiados. Y casi siempre según dicta el más fuerte."

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Troncedanos por el Pirineo



Como todos los años desde que se fundó la Asociación Cultural, el broche final del verano lo constituye la excursión de "troncedanos por el mundo". En esta ocasión la salida del pasado sábado 31 de agosto, llevó al grupo de exploradores hasta el Valle de Tena, donde visitaron el parque faunístico de La Cuniacha y el Balneario de Panticosa, entre otros parajes. Nos han contado que la jornada cubrió todas las expectativas y resultó muy agradable para todos. A partir de ahora, esperamos ya con ganas la temporada de setas, los colores del otoño ... multitud  de razones para volver a encontrarnos. ¡Nos vemos en Troncedo!

Las fotos son de Tere Torres y de Sergio Plana. El título del artículo se lo he copiado a Gemma Giral en Facebook.  Gracias a todos por su colaboración.


lunes, 2 de septiembre de 2013

Libros de aquí y de allá




Cuando una joven compañera me recomendó este libro no podía adivinar hasta qué punto iba a interesarme. No es la típica lectura que me gusta emprender en verano, me inclino más por novelas gruesas y densas que abundan en personajes apasionantes  y en tramas entrelazadas de tal manera que te “enganchan” sin encontrar el momento de abandonar la historia, ya sea a costa de robar el espacio a la deliciosa  siesta veraniega o las horas al sueño nocturno. Son ese tipo de lujos que sólo se pueden alcanzar  en vacaciones, libres de horarios y obligaciones ineludibles. Pero “Los desorientados”, título que encierra sutilmente un doble sentido, no es precisamente ese tipo de novela, no se puede leer ligeramente. Exige una concentración  y un ritmo pausado que permita asimilar y digerir las  profundas reflexiones que el autor va dejando caer. Lo que parecía una trama  más o menos previsible de  un grupo de amigos que se reencuentran después de los años, con las correspondientes  dosis de nostalgia, afectos y desafecciones, cuentas pendientes por cerrar  y diversas peripecias vitales marcadas por la guerra, se transforma en muchos pasajes en un lúcido ensayo  sobre las claves del mundo actual, los fundamentos históricos y azarosos que nos han llevado a donde estamos y en  una inquietante premonición de lo que este siglo XXI nos depara. “El siglo XX ha sido el de las monstruosidades laicas; el siglo XXI, será todo lo contrario, la vuelta al palo (…) El comunismo sometió a los hombres en nombre de la igualdad; el capitalismo los somete en nombre de la libertad económica”. Menos mal que en algún momento de la lectura, el autor también nos reconforta con otra cita: “Más vale equivocarse en la esperanza que acertar en la desesperación”, ¿quizá porque está deseando profundamente no acertar en sus vaticinios? Por si todo esto no fuera bastante, también el libro es un buen tratado sobre la infancia perdida y las sinceras amistades capaces de resistir los embates de la distancia, el tiempo y la decepción sin dejar de apuntar algunas reflexiones sobre otros aspectos de la condición humana.
Llegados a este punto alguien estará pensando qué relación tienen este libro y esta reseña  con Troncedo, aparte de que haya sido el entorno en el que se ha abordado su lectura. Pues tienen mucho que ver. Primero, porque aunque la historia se desarrolla en un lugar de Oriente Próximo que, por cierto, no se nombra en las más de 500 páginas de texto, los temas que aborda son de orden mundial y todos los que habitamos bajo las tejas de los tejados de este planeta llamado Tierra nos vemos y nos veremos directamente “tocados” por los conflictos políticos y religiosos que se tratan; y segundo, más trivial pero muy cercano, tiene que ver con algunas conversaciones mantenidas en las tertulias veraniegas de por aquí, en las que uno de los temas recurrentes suele ser la relación entre algunos de los habitantes de hecho de nuestros pequeños pueblos (los nuevos pobladores) y los que nos consideramos habitantes de derecho, por descender precisamente de los antiguos pobladores, aunque la realidad sea que aparecemos por aquí sólo en vacaciones y fines de semana.

En la página 403 se puede leer un consejo  que no me resisto a copiar literalmente:
“Cuando estás afincado en un pueblo, vale más no dar impresión de autarquía y de que no se necesita a nadie. Porque en tal caso enseguida se hace uno enemigos y tiene mala reputación. A la gente le entran, forzosamente, curiosidad y cierta desconfianza cuando se entera de que han venido a instalarse cerca de ellos unos forasteros. En un pueblo enseguida se pone en marcha el molino del chismorreo. Que esa buena mujer, Olga, tenga las llaves del monasterio, venga aquí de vez en cuando con su marido o con su hija, o con su hermana, o con una vecina, lo cambia todo. También nos hace los recados. Las personas de los alrededores – los granjeros, el tendero de ultramarinos, el panadero, el carnicero- están convencidas de que nuestra presencia es una bendición, y no sólo porque recemos por ellas.
Este principio lo aplicaba ya en la época en la que me encargaba de obras públicas. Cuando llegábamos a una ciudad pequeña, quienes llevaban la gestión del proyecto intentaban a veces explicarme que sería más práctico y más barato traérnoslo todo nosotros. Y yo, en todas las ocasiones, les decía: ¡No! ¡Id al mercado, comprad todo lo que haga falta y no os andéis con regateos en el precio! La gente tiene que consideraros un chollo y echaros sinceramente de menos cuando os vayáis.”
Estas palabras las dice un antiguo ingeniero de éxito reconvertido en monje de un monasterio cristiano ortodoxo perdido entre las montañas de algún lugar del Líbano pero ¿a que bien podrían haberse pronunciado en la terraza del bar de Troncedo mientras esperamos la puesta de sol con una cerveza en la mano? Es una de las grandes virtudes de los libros, descubrirnos que, a pesar de las diferencias culturales geográficas y temporales, todos somos muy parecidos.

 “Los desorientados”, Amin Maalouf, Alianza Literaria

En Troncedo también andamos un poco "desorientaus" de tanto mirar a occidente