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TRONCEDO te invita a que vengas a perderte por este rincón. Situado en el límite de las comarcas de Sobrarbe y Ribagorza, antiguamente condados que contribuyeron a la creación del Reino de Aragón. Estamos, por lo tanto, en Huesca. Municipio de La Fueva. Este blog es para todos, para los que somos de Troncedo y para los que no lo son. Los que lo conocen y los que se animarán a hacerlo después de encontrarnos en la red.
miércoles, 27 de agosto de 2014
jueves, 21 de agosto de 2014
Ronda, fiestas y muchas cosas más ...
Y hubo albahaca y ronda y baile y cena y buen humor ... Y aunque no sea la ronda de Boltaña, esta modesta Ronda d'os Casaus de Troncedo cada año va sonando mejor. Y no será por el tiempo de ensayos que le dedican, más bien será que el vino de los porrones es bueno para templar cuerdas ... Sin olvidar la colaboración inestimable de los componentes del grupo Mosicaires tan desinteresada y afectuosamente vinculados a Troncedo.
Cuando nos reincorporemos a la vida "normal" colgaremos más imágenes y noticias, pero sirva este pequeño vídeo de recuerdo de lo que fueron nuestras fiestas 2014.
Por cierto que las actividades no han cesado, este mismo viernes 22 está programada "la cena de la amistad" (la acabo de bautizar así) y la tradicional excursión de fin de verano para el sábado 23. Este año se visitará el Monasterio de San Juan de la Peña, Santa Cruz de la Serós y Jaca, la comida en Castiello de Jaca. Si algún despistado/a tiene interés que se ponga en contacto con los que siguen de vacaciones por el pueblo. ¡Que lo paséis bien!
domingo, 3 de agosto de 2014
San Lorenzo 2014
Ya nos han hecho llegar el cartel anunciador de las fiestas. Ahora a mirar al cielo a ver si el santo se porta y no llueve (por lo menos, en las horas cruciales).
¡¡¡Nos vemos en Troncedo!!!
viernes, 1 de agosto de 2014
Títeres, ronda, albahaca, GUIÑOTE ...
"Si huele a albahaca es fiesta en el Alto
Aragón".
Y en tal caso no dejarás de oir cantar las cuarenta cuando
pases por cerca del bar. Porque el concurso de guiñote es otro de los
ingredientes básicos de la fiesta. Así que, señoras y señores, vayan
barajando parejas que, a partir del día 6 de agosto, ya podrán
inscribirse.
Lugar: salón social del pueblo.
miércoles, 30 de julio de 2014
Una fiesta sin ronda, poca fiesta ye
¡¡¡ Troncedanos!!!
¡¡¡ Troncedanas!!!
Que dicen los de la ronda que necesitan coplas. Que ahora que estamos en el catálogo de Rondas del Sobrarbe (véase artículo correspondiente en el último Caixigo) tenemos que enriquecer y contextualizar el repertorio, que no se diga que no damos la altura. Que rondarán por el pueblo el lunes 11 de agosto y que, si no tienen coplas p'a cantar, la cosa acabará pronto. En fin, ¡¡¡que os pongáis a escribir!!! Vale todo, rondar a las mozas como antiguamente, pero también a los mozos, y a los abuelos, y a los zagales ... Sin olvidar las tradicionales jotas de picadillo u otras que puedan ser más críticas (sin hacer sangre, que estamos de fiesta).
Para que os animéis, os dejamos primicia de una de las jotas que se estrenarán este año. ¿Hace falta decir a quién va dedicada?
P’a ser un buen cantador
nunca es tarde ni temprano,
por eso Troncedo vibra
con Pepe, el más veterano.
sábado, 26 de julio de 2014
Fiestas de agosto
Un año más los Titiriteros de Binéfar colaboran en las fiestas de Troncedo, de manera que uno de los grupos que participan en el programa de verano de La Casa de los Títeres de Abizanda se desplaza hasta nuestra misma plaza para ofrecernos un espectáculo apto para todos los públicos:
ARLEQUÍN ENAMORADO
Sinopsis: Después de una larga espera de novios, Arlequín ha quedado esa tarde para recibir el primer beso
de su querida novia Teresina. Todo parece ir bien, peinado y perfumado
espera la llegada de su amada. En la
espera recuerda que se olvidó de algo y en su corta ausencia todo empieza a complicarse,
y el suspirado beso parece no llegar nunca, pues un endiablado personaje se
mete entre ellos para impedir tan dulce encuentro. Persecuciones,
transformaciones, trucos y cachiporras, como en la más clásica historia
de títeres, transportaran al público hacia una historia sencilla y divertida, que
necesitará de la participación de los allí presentes para intentar conseguir un final feliz.
Será el sábado día 9 por la tarde
Nos vemos en ... LA PLAZA de Troncedo
martes, 22 de julio de 2014
La maestra de Olsón
No hemos inventado nada. Sólo hemos movido los muebles, incorporando algún nuevo artilugio. Lo digo porque antes eran el patio de vecinas y la barra del bar (lo siento, los roles estaban muy definidos. En eso sí que hemos cambiado un poquico) los lugares de intercambio de información y divulgación de noticias y rumores. Ahora nos seguimos asomando a la ventana y escuchamos lo que la vecina nos cuenta. En esta ocasión, la vecina no está muy lejos, la hemos encontrado en el blog de Jesús Cardiel, facebook de Torre de Mediano mediante, que es quien nos ha dado la primicia, y hemos conocido un delicioso relato que rescata la memoria de una maestra que estuvo en Olsón a mediados del siglo XX, en dos cursos, comenzando
el año 1949.
Independientemente
de que las actividades que nos cuenta, vistas con los ojos de hoy, puedan resultarnos chocantes a la vez que envueltas en un candor que roza lo naïf, son reflejo de lo que eran aquellos tiempos y el escrito tiene para Olsón un interés
histórico de primera magnitud, aunque yo diría que también para todos los pueblos de la redolada, pues según pudimos escuchar hace unos años, cuando dedicamos nuestra jornada cultural a los maestros, las experiencias y el shock cultural de las jóvenes maestras procedentes de la ciudad que se estrenaban en estos pueblos del Sobrarbe eran más o menos similares para todas. Por eso me ha parecido oportuno repetir aquí el escrito de Dª Teresa Sanmartí, maestra de Olsón, un pequeño homenaje a esas mujeres que, a pesar de los condicionantes sociales y culturales de la época, desempeñaron su empresa con dedicación y entusiasmo y, además, de una u otra manera, con su sola presencia ofrecieron a las niñas de estas pequeñas aldeas ancladas en costumbres ancestrales, modelos de mujer independiente y profesional que les abriría a otras expectativas de vida.
OLSÓN
(HUESCA)
LA ESCUELA
COMO CENTRO ESPIRITUAL DE SUS HABITANTES
Escuela Mixta
– dos cursos.
POR TERESA SANMARTÍ
Olsón es un pueblecito situado en la provincia
de Huesca, partido judicial de Boltaña, a dos horas de la carretera de
Barbastro a Boltaña, con caminos vecinales que en algunas ocasiones están
borrados y convertidos en senderos o caminos de cabras.Vivían en el pueblo, por aquel
entonces, año 1949, unos 50 o 60
habitantes, repartidos en 10 o 12 casas que, aunque diseminadas estaban
agrupadas formando 5 o 6 barrios.
Recuerdo perfectamente mi primer
viaje y la enorme ilusión con que me dirigí a mi destino. Salí a las ocho de la
mañana de Barcelona en el tren de Correo. Llegué a Barbastro a las cinco o las
seis de la tarde. Pernocté allí y al día siguiente, de buena mañana, con el
coche de línea que se dirigía a Jaca, me apeé en el Mesón de Ligüerri. Dos caballerías
me esperaban: un burrito gris y trotón (a lo Platero) para mí y otro más
concienzudo para el equipaje. Después de dos horas de andar monótono y cansino,
llegué al pueblo.
No había por aquel entonces comodidad
alguna en el pueblo; además de no tener carretera, carecía también de luz y
agua, dos cosas tan importantes que parece que no podamos vivir sin ellas.En invierno, a las cinco, era ya de
noche. ¡Cuán largas eran las noches invernales! Cuando oscurecía, a la luz del
candil no se podía trabajar, ni leer ni escribir, me sentaba al lado del fuego,
un fuego enorme que desprendía también gran cantidad de humo y me distraía
tocando tonadillas con la armónica. Muy pronto, y casi a oscuras, a la
simplísima luz del candil, iba a dormir. Como hacía mucho frío había muchas
mantas en la cama, pero las mantas, así como las sábanas, eran tejidas e
hiladas por las mujeres de allí, pesaban mucho, tanto que a las seis de la
mañana no podía dormir de tan cansada. Al percibir el primer rumor en la cocina
me levantaba y … ¡A escribir cartas, a ponerme en contacto con mi mundo! …
A pesar de todos los inconvenientes
que representaba para mí la falta de carretera, luz y agua, me incorporé a mi
tarea con gran ilusión. Quizás precisamente por ser un cambio tan brusco en mi
vida, lo acepté con alegría y con deseos enormes de hacer, hacer y hacer y…………
realmente hice. Los moradores se prestaban a ello. Eran
gentes sencillísimas, buenas, limpias; con esa limpieza de su manera de ser,
limpieza en la que no hay sombra de bajeza ni doblez. Todo lo relacionado con
sus vidas y costumbres me chocaba: iban a lavar al río, transportaban el agua
con cuatro cántaros por caballería, amasaban el pan cada quince días (a mí,
como me gustaba tierno, los que amasaban me regalaban uno pequeñito, para mi
consumo diario)
Estaba la escuela en una plazuela. El
aspecto exterior del edificio era deprimente. No obstante la sala dedicada a
escuela, a clase, era amplia, llena de ventanas grades en las cuatro paredes. Todo
el material se componía de cuatro mesas cuadradas capaces para 32 alumnos y una
estufa en el centro de la clase.La matrícula la integraban 10 o 12
alumnos entre niños y niñas, cuyas edades oscilaban entre los 6 y los 12 años. Todos
ellos buenos y cariñosos, serviciales e inocentes, acostumbrados a la vida dura
y de sacrificio. Todos ellos contentos y satisfechos con su joven Maestra.
Fue nuestro primer afán el de
embellecer la escuela: blanqueamos las paredes y pintamos las mesas, llenamos
de flores las ventanas y colocamos macetas en el centro de las mesas y algunos
frisos hechos por los mismos niños y colocados con gracia dieron una nota
simpática y agradable a nuestra escuelita. Y ya entonces………. ¡A trabajar! Todos
deseaban hacerlo, pero los niños tenían demasiadas ocupaciones: ayudaban en las
tareas del campo, llevaban la comida a sus padres, apacentaban a los corderitos
pequeños que no iban aún con el pastor, precisamente por ser muy pequeños. Pero
yo me amoldé a ellos.
Todas las mañanas, antes de venir a
la escuela, los pequeños habían llevado ya el almuerzo a sus padres, sacando
luego a la plazuela, cada uno de ellos, los animalitos (ovejas y cabras) que
debían ir a pacer. Un pastor, contratado por todos los habitantes del pueblo,
recogía las ovejitas de todas las casas, que le entregaban los niños, y se iba
al campo donde permanecía todo el día, hasta el anochecer, momento en que
volvían de nuevo los pequeños a recoger cada cual sus ovejas. Luego, después de
haber entregado las ovejas al pastor, podían asistir a la escuela. No obstante,
cuando era tiempo de trabajo fuerte, los mayorcitos no asistían; pasaban todo
el día entre los quehaceres del campo. Por este motivo, y a causa de los
poquísimos alumnos, la enseñanza se daba casi de manera individual, con adaptación
completa y total de la Maestra a las necesidades de la escuela y alumnos.
Pronto todo el pueblo se interesó por
la escuela y por lo que allí se realizaba, pronto sintieron todos curiosidad
por averiguar la causa de la alegría y felicidad que reinaba en ella y se
estableció una corriente de simpatía entre pueblo, escuela y Maestra. Fue la
Escuela no como un canal por donde pasaban y discurrían las enseñanzas,
orientaciones y formación, sino más bien como una concha desbordante que
quedándose llena podía dar y daba a los demás.
Y ya desde entonces celebramos y conmemoramos
en común, escuela y pueblo, pueblo y escuela, los momentos más solemnes del
año: Mes de Mayo, Primera Comunión, Cuaresma y Semana Santa y, finalmente, la “Ronda”
de los niños, en honor de los mayores y la cooperación de todos para el bien de
la escuela. Organizamos varias veladas
recreativas, montamos un escenario en la misma escuela (era lo suficientemente
amplia) con cuévanos, tablones, sábanas y cubrecamas, y en él mostraron los niños
al pueblo todas sus actividades: cantos rítmicos de Llongueras, escenificaciones
de poesías y la representación del coro, bastante afinado, con que contaba la
escuela…
La iglesia estaba situada en un montículo
desde el cual se divisaban los distintos “barrios” que integraban el pueblecito,
a pesar de estar lejos y escondidos. Junto a ella estaba el pequeño cementerio
que apenas se abría; tenía unas hierbas tan enormes que impresionaban.El sacerdote encargado de aquella
parroquia tenía a su cuidado 20 pueblos, por cuyo motivo solamente podíamos oír
Misa cada 4 o 5 domingos. Cada domingo repartía el horario de las Misas de
manera distinta, a fin de que no siempre tocase madrugar a los mismos, por cuyo
motivo cada uno de estos cinco domingos la Misa la celebraba a las 5 de la
mañana. Naturalmente, en invierno aún era noche oscura y se necesitaba una fe
muy grande y muy buena voluntad para no dejar de asistir a ella.
Pedí al sacerdote dejase al Señor
entre nosotros, a fin de poder tener compañía y consuelo en el pueblo (el
Sagrario permanecía vacío) Me comprometí a no dejar nunca apagar la luz de la
lámpara y a llevar a pequeños y mayores a visitar al Santísimo y así quedó el
Señor entre nosotros durante el tiempo de mi presencia. El pueblo se alegró con
este acontecimiento y andaba siempre con deseos de llevar el aceite para la
lámpara.Había en el altar escasas velas
cuando teníamos Misa, por cuyo motivo, los niños y yo, con la cera virgen (allí
había mucha miel) derretida al sol y trabajada, fabricábamos las velas para la
iglesia. Las velas eran completamente amarillas como la cera y con un intenso
olor a miel, pero era lo único que teníamos.
Durante el mes de mayo, un domingo,
de buena mañana, de madrugada, los mozos iban a cantar por las puertas de las
casa, “la despierta”, cantos que previamente habían ensayado conmigo, para
rezar, poco después, el Rosario de la Aurora, recorriendo los distintos “barrios”
y caseríos del pueblo. Confeccionamos farolillos de vistosos colores y un
pendón hecho provisionalmente con la estampa de la Virgen de la escuela. Como siempre
y a todos los actos que organizaba, acudió todo el pueblo. Las puertas de las
casas permanecían cerradas hasta nuestro regreso. Mientras tanto, el pueblo
entero se llenaba de cantos y gozos, con la sensación especial que dan las
cosas nuevas que se hacen con ilusión.
NAVIDAD. Las fiestas de Navidad
procuré ambientarlas ya desde días anteriores. Fui preparando primero a mis
niños para que ellos transmitieses sus ansias a los mayores y realmente lo
hicieron bien, muy bien. Nunca habían visto ningún Belén. Pedí las figurillas
de mi casa y monté un espléndido Belén, y digo espléndido porque no faltó musgo
ni montañas (lo más difícil de encontrar en la ciudad). Fue como la plasmación
del mismo pueblo sobre una mesita. Los niños estaban encantados y los mayores,
en cuanto lo vieron, no cesaban en sus admiraciones. Quedaban extrañadísimos en
ver las “güellas” (ovejas) tan pequeñas y “os zagals” (los zagales) con sus
rebaños. Todos los domingos, antes de Navidad, pasaban por la escuela por la
tarde para ver el Belén y cuando me marché de vacaciones quedó montado y a
disposición para celebrar los días navideños con cantos y alegría. Un domingo
por la tarde organicé la Fiesta de Navidad, que consistió en la escenificación
de un trozo evangélico: La Anunciación, la posada de Belén, el Nacimiento… y finalmente
la adoración de los pastores con los consiguientes cantos de villancicos y
recitación de poesías. Naturalmente asistía el pueblo entero: hombres y
mujeres, niños y niñas, mozos y mozas.
SEMANA SANTA. CUARESMA. También la
escuela fue el centro en los días Santos y en la Cuaresma. Para que todos
viviesen la tragedia del Calvario, me pareció oportuno el invitarles a rezar,
cada día al anochecer, el Vía Crucis en la misma iglesia. Y así, con la
aprobación de todos, se rezó y cantó diariamente el Vía Crucis. Al anochecer,
con algunos pequeños, de los que por serlo tanto hacían estorbo en casa, me
subía al “tozal” donde está la iglesia. ¡Qué hermoso era todo en abril!. Todo
mi ser se llenaba de intensa paz al contemplar el campo tan bello en aquella
época. Subía al campanario y tocaba las campanas a toque de aviso. Al oírlo,
toda la gente se ponía en movimiento. Los hombres en el campo recogían sus
aperos, las mujeres preparaban la cena y el pastor recogía su rebaño para
devolver las ovejuelas a los pequeños pastores. Las distancias donde se encontraban
los que trabajaban eran largas, pero como yo desde lo alto divisaba bien sus
movimientos, sabía cuándo iba a hacer sonar las campanas para el segundo aviso,
lo cual sucedía exactamente cuando veía llegar al pastor a la plaza. Entonces los
niños llevaban corriendo a sus ovejitas a los corrales y con sus padres y
madres empezaban a subir a la iglesia. Mientras tanto, ya había anochecido y
para alumbrarse llevaban como unas antorchas confeccionadas con unas hierbas
especiales fuertemente atadas. Era un espectáculo realmente impresionante el
contemplar, desde lo alto de la iglesia, como a manera de pequeños gusanos de
luz, a todo un pueblo que iba apareciendo por los distintos caminos en busca de
Dios. Allí, realmente, estaba Él. Allí y en cada una de las almas de aquellas
buenísimas gentes. Cuando habían llegado todos, y luego de percatarse de que no
faltaba nadie, hacía sonar por última vez las campanas y el Vía Crucis era
rezado con unción de todos. Cantábamos las estaciones y al finalizar cantábamos
también el Credo. Luego, charlando y comentando los acontecimientos del día,
volvíamos a nuestras casas.
Los días de Semana Santa, como me había
dicho el Sr. Cura que no podía subir ningún día, me quedé con ellos y no me
vine a Barcelona (!!!!)*. Montamos entre todos un espléndido Monumento (con el
Santísimo en el Sagrario, naturalmente) con gran profusión de luces y los días
Santos, subimos todos a la iglesia donde les leí el Evangelio de la Pasión,
cada día de un evangelista distinto. Esto, al parecer sin importancia, les
hacía sentirse como si realmente hubiesen tenido ya conmemoración de Semana
Santa. El sábado de Gloria, con todos mis muchachitos, subimos al campanario e
hicimos voltear las campanas con tanto empeño que hasta en los pueblos vecinos
se percataron que en Olsón pasaba algo. No, no pasaba nada, simplemente celebrábamos
la Resurrección de Cristo.En verdad es hermoso, muy hermoso,
hacer las cosas para que los demás se sientan felices. Creo que si muchos
religiosos: sacerdotes y religiosas lo comprendiesen así, no estarían aquellos
pueblos tan abandonados. ¡Tenemos tanto por misionar en España!
Ya, durante los últimos tiempos que
estuve allí, pensé (¡había tanto tiempo para pensar!) que debía hacer algo para
proveer la escuela de material, y con los niños ensayamos varios cuentos
regionales (nos gustaba mucho cantar) y luego pusimos letra con música de jota
a unas tonadas dedicadas a cada uno de los “barrios” o caseríos del pueblo. Una
vez bien ensayado todo, nos fuimos a recorrer el pueblo. Llevamos con nosotros
algunos cestos y para acompañar nuestras canciones: panderetas, castañuelas,
algunas esquilas del ganado y una guitarra. Nos deteníamos frente a cada “barrio”
y entonábamos primero un canto regional y luego la jota a ellos dedicada;
precisamente en este momento se me ocurre alguna:
En
el barrio de la Fuente
les
venimos a cantar
la
escuela no tiene mapas
no
podemos estudiar
no
podemos estudiar
la
escuela no tiene mapas
Señor
Alcalde Mayor
por
primera autoridad
le
venimos a cantar
por
si nos quiere ayudar
por
si nos quiere ayudar
le
venimos a cantar.
Toda la gente salía a escucharnos y
después nos obsequiaban con lo que tenían comestible, naturalmente, porque
dinero no tenían; y así andando por el pueblo llegamos a recoger bastantes
cosas: huevos, patatas, patas de cerdo, tocino, alguna botifarra, vino etc.
etc. Luego, el domingo, al salir de Misa, aquél día la tuvimos, y ante todo el
pueblo, hicimos una subasta de lo recolectado y sacamos un total de 300 pesetas
que, sea dicho de paso, nos pareció mucho y nos vino de perlas. Compré muchas
cosas (eso de muchas es un decir) que faltaban en la escuela y … al cabo de
pocos días recibí una carta del Sr. Gobernador de Huesca (que se había enterado
de nuestra ronda, so sé cómo) felicitándome y mandando para la escuela un lote
de material. No recuerdo bien ahora lo que había, pero creo que entre otras
cosas había una pizarra, mapas, material para la enseñanza del Sistema Métrico,
libros de consulta para el Maestro y bastantes libros para iniciar una
Biblioteca Escolar.
Durante el invierno, como las gentes no
andaban cansadas, daba, después de cenar, clases a los mayores. Venían a
recogerme y me acompañaban nuevamente.Hacía allí un frío intensísimo y
nevaba muchas veces. En la Escuela estábamos calentitos. No es que hubiese
mucha leña, no había ninguna. Cada día, cada uno de los niños venía a la
escuela con un par o tres de maderas para quemar por la mañana y otras tantas
por la tarde. Teniendo en cuenta los pocos niños que eran, teníamos solamente
la suficiente. Los días que nevaba y los siguientes en que los caminos
permanecían helados, me acompañaban a clase montada en un burro para que no
resbalase.
Así, entre el cariño de todos,
transcurrieron aquellos dos primeros cursos de mi vida profesional. Es un
periodo que nunca olvidaré y creo yo el mejor. En cuanto a la satisfacción que
produce la labor realizada y el deber cumplido, creo que en ninguna parte ya
podré sentirla tan intensamente.
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| OLSÓN |
* La negrita y los signos de admiración los he puesto yo. No creo necesario aclarar por qué.
miércoles, 16 de julio de 2014
Juegos florales de la era moderna en Troncedo
Ha nacido un nuevo concurso que puede llegar a emular aquellos juegos florales de la Antigua Roma, nos hacemos eco de ello a través del
COMUNICADO DE LA COMISIÓN DE FIESTAS DE TRONCEDO:
Con motivo de las próximas fiestas patronales en honor a San Lorenzo y ante la evidente decadencia del hasta ahora habitual trovador de la “Ronda d'os casaus” (ya hace años que no escribe nada, lo hizo un par de años y luego ... ¡a vivir del cuento!); la Comisión de Fiestas 2014 tiene a bien convocar la
PRIMERA MUESTRA DE COPLAS Y POEMAS POPULARES “FIESTAS DE TRONCEDO”
con arreglo a las siguientes BASES:
1.¿QUIEN?
Podrán participar en esta muestra todas aquellas personas que lo deseen independientemente de su edad, raza, sexo, religión, ideología política, lugar de nacimiento, orientación sexual, gustos musicales, etc.
2¿COMO? Las coplas o poemas deberán ser originales e inéditos, en caso de no cumplir estas condiciones por lo menos deberán tener algo de gracia. Los participantes deberán remitir las coplas o poemas a la Comisión Organizadora por cualquier medio, pero si se hace mediante un FICHERO DE TEXTO adjunto a un e-mail o similares nos facilitáis la faena.
Las coplas o poemas podrán tener cualquier forma o extensión, pero si son ESTROFAS DE CUATRO VERSOS OCTOSÍLABOS será mas fácil que las podamos cantar.
Si el autor/a tiene alguna preferencia acerca de la música adecuada para cantar sus coplas o poemas, deberá indicarlo junto con las mismas (aunque no garantizamos que se le dé gusto, pues tendrá que encajar con el repertorio de los rondadores).
Si el autor/a, por gusto o para evitar que otros las destrocen, desea cantar o recitar sus coplas o poemas personalmente o que lo haga alguna persona de su confianza; deberá indicarlo a la presentación de las mismas y acudir, él o la persona que designe, a los ensayos que se convocarán oportunamente.
Si el autor/a tiene alguna preferencia acerca de la música adecuada para cantar sus coplas o poemas, deberá indicarlo junto con las mismas (aunque no garantizamos que se le dé gusto, pues tendrá que encajar con el repertorio de los rondadores).
Si el autor/a, por gusto o para evitar que otros las destrocen, desea cantar o recitar sus coplas o poemas personalmente o que lo haga alguna persona de su confianza; deberá indicarlo a la presentación de las mismas y acudir, él o la persona que designe, a los ensayos que se convocarán oportunamente.
3. ¿CUÁNTO? Cada participante podrá presentar tantas coplas o poemas como desee.
4. ¿CUÁNDO? Lo antes posible, pero en todo caso siempre ANTES DEL ÚLTIMO ENSAYO que se celebrara el día 11 de agosto después de comer en el local social de Troncedo.
5. PREMIOS. El jurado, tras la oportunas deliberaciones, dividirá las obras presentadas en tres categorías que optarán a los siguientes premios:
PRIMER PREMIO: Las que nos gusten mucho se las haremos cantar a los mejores cantadores.
SEGUNDO PREMIO: Las que nos gusten menos se las dejaremos cantar a cualquiera.
TERCER PREMIO: Las que no seamos capaces de cantar, las recitaremos.
6. JURADO. El jurado estará formado por los siguientes miembros: Todos los que acudan a los ensayos
7. COMISIÓN. Estará formada por: Todos los ayudantes que estos consideren oportuno nombrar.
8. Para todo lo no recogido en estas bases se estará a lo que decida la Comisión Organizadora y/o el Jurado. Y no se podrán rechistar sus decisiones.
Observaciones personales al evento:
PRIMERA. Que digo yo que, si os habéis molestado en visitar el enlace que he "metido" en los Juegos Florales, habréis comprobado que los romanos no eran precisamente recatados, que sus festivales tenían connotaciones licenciosas y sensuales. Sólo lo dejo caer ...
SEGUNDA, pero no secundaria. Dado que el certamen se asocia (porque así lo he decidido yo misma) a los Juegos Florales descritos, SOLICITO que la Comisión y/o Jurado no hagan el capullo y, de manera similar a como se hacía en este tipo de certámenes cuando se recuperaron en tiempos decimonónicos, obsequien el ingenio y la gracia de los poetas con una flor o, válgase la redundancia, capullo. Yo por mi parte, que por supuesto aspira a premio, con un ramico de albahaca del huerto de Juan me daré por satisfecha. Bueno, y si la Ronda d'os Casaus ha mejorado la entonación y el acople vocal con respecto a hace tres años, más satisfecha todavía.
sábado, 12 de julio de 2014
Lupercio de Latrás, bandolero de novela.
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| Latrás, perteneciente al Ayuntamiento de Sabiñánigo |
"Lupercio era el segundo
hijo de Juan de Latrás y María de Mur. La familia paterna era de
infanzones y contaba con una dilatada tradición de servicio al rey en
diversas empresas militares. Tenían su castillo, y de ahí toman su
apellido, en el pueblo de Latrás, hoy perteneciente al municipio de
Sabiñánigo, núcleo del que dista 15 Km. Lupercio, sin embargo, había
nacido a mediados del siglo XVI en el valle de Hecho, donde la familia
tenía propiedades y de donde tal vez procediera su linaje. Pedro, su
hermano mayor y primogénito, siguiendo la tradición, había participado
en sucesivas campañas militares hasta que, a la muerte del padre,
regresó a casa para hacerse cargo de las posesiones familiares que la
institución del mayorazgo le concedía. Lupercio, muy apegado a su madre
desde pequeño, recibió algunos estudios en Jaca, pero pronto mostró un
carácter violento que causó continuas preocupaciones a su progenitora y a
su hermano mayor, persona reflexiva y moderada que intercedió por él en
multitud de ocasiones hasta el final de su vida. Había un manifiesto
antagonismo en la manera de ser de los dos hermanos: a Pedro le llamaban
"el galán"; a Lupercio, "el trotamundos".
El primer suceso de
gravedad ocurrió en Hecho, cuando Lupercio intervino como mediador en
una disputa entre dos bandos que terminó con dos muertes que le fueron
atribuidas. Consiguió huir, pero fue condenado a la pena capital por los
jurados del valle y mandado perseguir por el rey Felipe II y por la
Inquisición, acusado de formar una cuadrilla de bandoleros que
atemorizaba a las gentes de aquellas tierras. Su hermano Pedro le
aconsejó refugiarse en Francia y consiguió que ejerciera allí labores de
espía, informando al rey de los movimientos de los hugonotes y de las
intenciones del monarca francés de recuperar Navarra, que siempre
consideró como suya. Agradeció el rey de España sus servicios y le
conmutó la pena de muerte por la obligación de enrolarse en los tercios
imperiales. Fue enviado a Sicilia como capitán de infantería, al frente
de una compañía de doscientos hombres que él mismo debió reclutar
previamente. Las autoridades querían limpiar de revoltosos aquellos
lejanos valles pirenaicos. Hay que decir en este punto que es posible
que Lupercio aceptara el ofrecimiento real por el amor que sentía hacia
su prima Ana María de Mur y porque en el ejército esperaba hacer méritos
para ganar su aceptación.
Estuvo Lupercio cuatro años en
Sicilia: allí conoció la tacañería del rey con sus soldados y, en vez de
hacer riqueza como esperaba, tuvo que pagar de su bolsillo -esto es,
de la hacienda familiar- los gastos de su compañía. Consiguió, sin
embargo, permiso real para ir a Roma a solicitar el perdón del Papa
Sixto V. Recibida la absolución papal, no duró mucho su propósito de
enmienda. Cansado de la inactividad, pidió un traslado a Flandes que le
fue concedido, pero sin el esperado ascenso. Después de otra serie de aventuras marineras que le llevaron hasta las islas Azores y Portugal y que le depararon nuevas acusaciones de no haber prestado auxilio a un naufragio, acabó en prisión y obligado al pago de una
fuerte multa. Eso dolió tanto a Lupercio que, lleno de rabia, abandonó
la milicia y, ya convertido en desertor, cruzó a caballo la península
hasta alcanzar tierra altoaragonesa. Juzgó tan injusto aquel suceso que a
partir de ese momento se produjo un cambio irreversible en su
comportamiento.
A ello tal vez contribuyó el que al regresar a su
tierra natal no encontrara muy receptiva a su pretendida Ana de Mur y
no pudiera anunciar su boda como al parecer era su deseo. Poco después,
Ana se casó con Martín Abarca de Bolea y de esa unión nacería Ana
Francisca, monja cisterciense en Casbas y reconocida escritora en lengua
aragonesa. Es a partir de este momento cuando las equivocadas
decisiones de Lupercio lo precipitaron por una pendiente sin retorno.
Dos
conflictos sacudieron en esas fechas el territorio aragonés. En
Ribagorza, el conde Martín de Gurrea -y más tarde su hijo Fernando-
debió hacer frente a una rebelión de sus súbditos instigada desde Madrid
por el conde de Chinchón y por el propio rey Felipe II que deseaban el
retorno del condado al poder real. En la Ribera del Ebro, los
enfrentamientos entre los pastores montañeses (cristianos viejos) y los
moriscos (cristianos nuevos) habían aumentado de manera peligrosa. En
ambas disputas participó activamente Lupercio de Latrás. Al ser
solicitados sus servicios por Rodrigo de Mur, señor de Lapenilla,
decidió acudir a Ribagorza para ayudar a los defensores del conde. El de Latrás, antes de
ir a Ribagorza, se encaminó hacia la ribera del Ebro para reclutar
partidarios que le acompañaran en su empresa de ayudar al conde a salir
del apuro en que se hallaba. Allí expuso sus planes a los feroces
cabecillas de los pastores tensinos que encabezaban la revuelta contra los moriscos de la tierra
baja. Cuando los montañeses quisieron terminar las sangrientas acciones
emprendidas, Lupercio se sumó a ellas y participó en las terribles
matanzas perpetradas en las poblaciones de Codo y Pina de Ebro. Los
cronistas de la época documentan con detalle las espeluznantes escenas
producidas en los saqueos y las destrucciones que causaron cientos de
muertos entre los moriscos. La situación llegó a tal extremo que las
autoridades tomaron cartas en el asunto: se organizaron partidas que
persiguieran sin tregua a los alborotadores, quienes, por sus
antecedentes militares, habían nombrado a Lupercio su capitán.
Fue
entonces cuando el de Latrás, pese a que muchos de sus hombres no le
secundaron en la empresa, se dirigió a Ribagorza, donde Rodrigo de Mur y
los partidarios del conde resistían en el castillo de Benabarre. Sin embargo, cuando Lupercio y los suyos llegaron a Benabarre ya no fue necesaria su
intervención. Poco tardó, sin embargo, "el trotamundos" en
volver a las andadas, y esta vez de manera muy sonada. Se lanzó nada
menos que a la toma de la villa de Aínsa. Hizo creer en un principio a
sus habitantes que lo hacía en nombre de los diputados de Aragón, que no
querían que el rey de España acabara con las libertades y los fueros
del Reino. Pero pronto quedó al descubierto el embuste, provocando gran
enfado tanto entre los diputados aragoneses como en los círculos reales,
decididos a poner fin de una vez por todas a las acciones violentas de
Lupercio y su cuadrilla. Se publicaron bandos y se puso precio a su
cabeza. Pero en un rasgo de provocadora osadía, el bandolero bajó hasta
Zuera y colgó pasquines en los que se ofrecía una recompensa por la
cabeza del virrey.
Sin embargo, en esta ocasión, las autoridades
estaban dispuestas a llegar hasta el final y emprendieron una
persecución implacable sobre Lupercio y los suyos. Pese a todo, el de
Latrás, en sucesivos alardes de valentía y astucia, conseguía escapar
una y otra vez de sus perseguidores. Esta carrera llevó a unos tras los
otros de Sangüesa a las Cinco Villas y, más tarde, a Almudévar, Grañén y
Lanaja, hasta llegar a Candasnos, donde Lupercio, rodeado por completo,
consiguió escapar "in extremis". Quedó diezmada la partida en la
refriega y más de ochenta de los suyos fueron allí mismo ejecutados como
escarmiento.
Se refugió entonces el de Latrás en la villa de
Benabarre. Al ser detectada su presencia, mandó el gobernador un gran
número de hombres que cercaron el castillo de la población ribagorzana.
Aunque parecía imposible, Lupercio consiguió escapar de nuevo sobornando
a algunos sitiadores. Desapareció un tiempo de la escena y anduvo
errante por diferentes lugares. Otra vez aconsejado por su hermano, pasó
a Francia y más tarde a Inglaterra. Fue nuevamente su protector Pedro
quien, al parecer, convenció al rey para que conmutara la pena de su
hermano y aprovechara su estancia en tierras británicas para volver a
usarlo como espía. Es posible que en esta función Lupercio aún prestara
alguna ayuda de utilidad a la corona. Quiso volver a España y lo hizo
enrolado en un barco de piratas que pretendían robar en varias
poblaciones de las costas del Cantábrico. Una fuerte tormenta provocó
que la embarcación encallara cerca de Santander. Lupercio fue hecho
prisionero, trasladado al alcázar de Segovia y ejecutado en secreto por
orden del rey.
Terminaba así la vida de un personaje que habría
de convertirse en leyenda -una canción popular chesa lo recuerda todavía
en esas tierras-, y que es un exponente máximo de las revueltas y
alteraciones que sacudieron al Reino de Aragón en la segunda mitad del
siglo XVI"
Aunque Lupercio hubiera nacido en Hecho y su familia poseyera castillo y tierras en el lugar de Latrás, ya vemos que no se detuvo ante ninguna frontera para sus correrías pero además hay que señalar que estaba muy vinculado a territorios bien próximos a los nuestros según escribe Alfredo López Lanaspa en el Volumen XXXV de la revista Serrablo, "en 1412 Sancho Sanz de Latrás le juró fidelidad al rey Fernando en
Zaragoza, posteriormente Pedro Sanz de Latrás sería heredado por su
hermano Juan Sanz de Latrás, caballero de la orden de Santiago y esposo
de Esperanza Mur de Bardaxí, hija de Ramón de Mur señor de Pallaruelo de
quien recibió como dote el lugar de Ligüerre de Cinca junto con el
valle de Lierp y la villa del Turbón. Lupercio Latrás, esta vez ante el notario Juan
Villanueva, en 1582 vendió a su madre María de Mur los bienes que habían
pertenecido, a su tío Pedro Latrás, de quién Lupercio sería heredero
universal según se desprende del testamento público llevado a cabo en el
castillo de Latrás ante Juan de Xavierre menor, notario público de Jaca" Creo recordar que, en la conferencia citada al principio de este artículo, Severino situaba a Lupercio de niño (cuando aún era Lupercié) en la Casa Palacio de Ligüerre.
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| 1591, tropas castellanas entrando en Zaragoza |
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